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viernes, febrero 05, 2016

El derrumbe del petróleo abre un ciclo vicioso para la economía de EE.UU.- Por NICK TIMIRAOS

Un cartel en Texas muestra el precio de un galón de gasolina. PHOTO: SPENCER PLATT/GETTY
 Con el crudo oscilando en torno a US$30 el barril y la gasolina por debajo de US$2 por galón en Estados Unidos, el placer de los precios más bajos del combustible se está tornando doloroso para la mayor economía del mundo.

El problema no son sólo los despidos y los recortes de inversión en la industria petrolera, dos efectos previsibles desde que el precio del crudo comenzó a deslizarse en 2014. Las preocupaciones sobre bancarrotas relacionadas con la energía y la morosidad también están ayudando a endurecer las condiciones financieras, lo cual pesa en una franja cada vez más amplia de la economía.

¿Puede EE.UU. tener demasiado de algo bueno? Pocos economistas esperan que la caída del crudo lleve a la economía a una recesión. Pero las crecientes dificultades generadas por ese derrumbe podrían volverse más difíciles de contener si los descensos del precio del petróleo son en realidad un síntoma de defectos más arraigados de la economía global, incluyendo la debilidad de la demanda y la sobreoferta de materias primas, capacidad productiva y mano de obra.

El petróleo barato refleja un fortalecimiento del dólar, que ya ha complicado las exportaciones estadounidenses. Y la confianza del consumidor podría salir lastimada si las pérdidas bursátiles del último año se consolidan.

Si bien el combustible barato beneficia a los consumidores, las fuerzas detrás de esa caída de precios podrían ser más corrosivas de lo que se pensó inicialmente. La baja del crudo durante el mes pasado “es menos una señal de que las cosas van a mejorar y más una señal de que las cosas están en peligro de volverse mucho peores”, dice Stephen King, economista sénior de HSBC.

En general, los mercados consideran el alza de precios de la energía como un alza de impuestos y la baja como recortes de impuestos. De hecho, la gasolina barata ha sido una gran ayuda para las familias estadounidenses, que el año pasado ahorraron por este concepto unos US$140.000 millones, más o menos el doble que en 2014. En promedio, el galón (3,78 litros) de combustible costaba US$1,82 la semana pasada, frente a US$3,68 en junio de 2014.

La caída del precio del combustible aportó alrededor de 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del consumo el año pasado, según Jason Thomas, director de investigación de la firma de private equity Carlyle Group.

No obstante, el crecimiento global fue más débil de lo previsto, lo que sugiere altos niveles de deuda familiar y un aumento de los costos de vivienda, salud y educación universitaria, que en conjunto hacen que los consumidores estadounidenses se abstengan de gastar más.

Leer mas: http://lat.wsj.com/articles/SB12335994722113753961804581521283136816392

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