Juan Manuel Santos, presidente de Colombia
En América Latina se vive una crisis delicada. Una provocación más podría hacer explotar un conflicto armado entre Venezuela y Colombia, sin precedentes en la región. ¿No hay mediadores confiables?
Si bien este 21 de septiembre ha tenido lugar la reunión entre los presidentes Santos y Maduro, en Quito, auspiciada por el presidente pro témpore de la CELAC, el ecuatoriano Rafael Correa, y el de Unasur, el uruguayo Tabaré Vázquez, las expectativas de que de esta saliera una solución a los problemas eran mínimas.
La decepción de los colombianos de los organismos de arbitraje en América Latina es grande. Ni la Organización de Estados Americanos (OEA) ni Unasur generan mucha confianza. “El continente y la OEA perdieron frente un fenómeno mundial”, dijo la ministra colombiana de Exteriores, María Ángela Holguín, después de que la OEA no aprobara el debate propuesto por Bogotá sobre los derechos humanos de los migrantes el pasado 31 de agosto.
“La OEA refleja la división hemisférica desde el año 2000”, explica Socorro Ramírez, cofundadora y analista de Razón Pública, y recuerda que “sus abusos, por parte de Estados Unidos, le hizo perder credibilidad”.
La OEA, ¿no tan mala como la pintan?
Pero, según Ramírez, no todo está perdido en la OEA. “Sus dos más importantes instrumentos funcionan hoy excelentemente: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Observación Electoral”. Aún así, estas han sido cuestionadas por los gobiernos del ALBA. “Correa, por ejemplo, ha emprendido duras campañas contra la CIDH por sus informes sobre el acoso de los medios que lo critican en Ecuador, mientras Venezuela se retiró de la misma”, apunta Socorro Ramírez, quien lo considera “lamentable, toda vez que estos instrumentos autónomos son un logro de las Américas en favor de la protección de los vulnerables”, explica Socorro Ramírez, directora del Grupo Académico Colombia-Venezuela y el programa Colombia-Ecuador.
La acción de la CIDH de la OEA frente a las extintas dictaduras del Cono Sur y la asistencia a las víctimas de los “Falsos positivos” en Colombia, son apenas dos de las loables tareas, según Socorro Ramírez. Por otra parte, “la muy profesional Observación Electoral de la OEA ha ayudado a que las reglas del juego de la democracia se cumplan”. La Observación Electoral de la OEA es otro de los organismos vetado por el Gobierno de Nicolás Maduro, también en las elecciones del próximo 6 de diciembre.
Socorro Ramírez no cree que Colombia está perdida en la OEA. “Aunque la votación no favoreció el debate sobre las expulsiones de colombianos, es evidente que Venezuela está perdiendo la influencia que antes compraba con petróleo. Mientras Caracas contaba antes con más de 20 votos, solo 6 de los 12 miembros de Unasur apoyaron a Caracas, así como solo 5 de los 11 miembros de ALBA: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Haití y Ecuador”.
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