Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, diciembre 14, 2014

¿Qué tiene para festejar la ALBA?

¿Club de intercambio de petróleo? ¿Ejemplo de cooperación sur-sur? ¿Instrumento de supervivencia política? Como sea, la ALBA cumple diez años. ¿Qué tiene para festejar? DW recogió opiniones.

A diez años de que se firmara el acuerdo, entre el difunto presidente venezolano Hugo Chávez y el retirado líder cubano Fidel Castro, que marcó el nacimiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), los países miembros de esta alianza, también llamada Tratado de Comercio de los Pueblos, destacan el casi millón trescientas mil personas con discapacidades físicas y neurológicas que –con base en la solidaridad– han sido atendidas en Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela.

También los cerca de cuatro millones de personas que en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador han salido del analfabetismo con el programa “Yo sí puedo”. Agregan a todo ello la ayuda a las 3.455 familias haitianas que recibieron cobijo después del terremoto, las más de 50 mil atenciones médicas y las casi seis mil vacunas distribuidas en la isla caribeña.

Instrumento político, paraguas de legitimidad

“Más que un instrumento de integración comercial, de cooperación, es esencialmente un instrumento político”: así define ALBA, en la información oficial, Evo Morales, presidente de Bolivia.

Echando la vista atrás, Andrés Malamud, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, explica a DW: “La ALBA fue un acuerdo entre Venezuela y Cuba que después se amplió a media docena de pequeños países. El acuerdo es un intercambio por el cual Venezuela le da a Cuba petróleo y a cambio Cuba le ofrece a Venezuela médicos, servicios de seguridad e informaciones. Los demás países que se unen, algunos muy chiquititos del Caribe, lo que hacen es ofrecer una cierta cobertura internacional y un paraguas de legitimidad al régimen de Venezuela”.

Por otro lado, en el esquema de la ALBA, “Petrocaribe aparece como un esquema innovador –en el que resultan centrales y con un potencial aún por explorar y experimentar las ideas y prácticas de un comercio justo y compensado– y que ha demostrado, además, una buena capacidad de respuesta y reacción en situaciones de emergencia, como en el caso de Petroalimentos y, más recientemente, frente a la tragedia haitiana”, afirman Daniele Benzi y Ximena Zapata en su estudio “Geopolítica, Economía y Solidaridad Internacional en la Nueva Cooperación Sur-Sur: El caso de la Venezuela bolivariana y Petrocaribe”, publicado por la Universidad de Salamanca.

Sin embargo, Malamud, politólogo del Instituto Universitario Europeo, puntualiza: “ALBA no tiene una organización, no tiene un estatuto jurídico, no tiene presupuesto, no tiene personalidad jurídica y, por lo tanto, no firma acuerdos con ninguna otra organización. Lo más interesante de la ALBA es que –siendo supuestamente una organización regional latinoamericana–, ningún país de la asociación tiene fronteras comunes con otro. Son todos países separados y lo que los une es la mutua conveniencia y cierta afinidad de los regímenes políticos. No hay organización regional, la ALBA es simplemente un club de intercambio de petróleo”.

Leer mas en: http://www.dw.de/qu%C3%A9-tiene-para-festejar-la-alba/a-18127652

3 comentarios:

  1. Durante los años de vida democrática, nuestro país adelantó una política exterior de Estado que contemplaba la cooperación e integración con sus vecinos latinoamericanos como uno de los ejes de su agenda internacional. Si bien dicha estrategia implicaba solidaridad y ayuda a países menos desarrollados de la región (Pacto de San José), no significaba que tales iniciativas se adelantaran para crear áreas de influencia sometidas a los designios de nuestro gobierno. Mucho menos que ellas comportaran perjuicios económicos para los venezolanos.Durante los años de vida democrática, nuestro país adelantó una política exterior de Estado que contemplaba la cooperación e integración con sus vecinos latinoamericanos como uno de los ejes de su agenda internacional. Si bien dicha estrategia implicaba solidaridad y ayuda a países menos desarrollados de la región (Pacto de San José), no significaba que tales iniciativas se adelantaran para crear áreas de influencia sometidas a los designios de nuestro gobierno. Mucho menos que ellas comportaran perjuicios económicos para los venezolanos.

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  2. La Alternativa Bolivariana para las Américas, en sus 10 años de vida, sólo ha tenido como contrapartida para nuestro país los apoyos al gobierno venezolano en los organismos internacionales. Esta organización ha sido una vía de un solo sentido. Acuerdos bilaterales entre Venezuela y cada uno de sus miembros, les han reportado ganancias a éstos, pero a Venezuela ninguna. Las cifras comerciales son concluyentes.
    El balance de los resultados comerciales de la ALBA es desalentador para Venezuela. Las propias cifras del Instituto Nacional de Estadísticas así lo demuestra, cuando señala que nuestras exportaciones no petroleras a los países de la ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua) durante el lapso 2005- 2013 cayeron de 408 millones de dólares a apenas 21, mientras que nuestras importaciones crecieron de 417 a 1.889 millones de dólares durante el mismo período, lo que significa que pasamos a venderles 20 veces menos, mientras que importamos 4,5 veces más desde dichos países.

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  3. La Alternativa Bolivariana para las Américas han sido 10 años de pérdidas para Venezuela.
    Las fuerzas que integramos la Mesa de la Unidad Democrática ratificamos que el cambio que promovemos implicará dotar a Venezuela de una política exterior de Estado, no “de gobierno” ni mucho menos “de partido” o “de grupo”. Esta política exterior de Estado estará orientada a servir los intereses estratégicos de la Nación, no los de un “líder” o un proyecto ideológico.
    Venezuela reclama hoy una política exterior que jamás vuelva a confundir “solidaridad” con entreguismo. Episodios de despilfarro y lesión a los legítimos intereses del pueblo venezolano, como estos 10 años de ALBA, no se repetirán con un gobierno democrático, que será solidario con todos los pueblos, pero que lo será primero con el nuestro.

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