
¿La posición de los astros causa los sismos? ¿Las actividades de las grandes industrias pueden provocarlos? ¿El proyecto Haarp causó el doblete sísmico? Los geólogos Luiraima Salazar y Carlos Reinoza aclararon el origen de estas creencias y explican si tienen base científica. Frente a la posibilidad de nuevas réplicas, piden a las ciudadanía no creer en todos los rumores y teorías que circulan en redes sociales.
Caracas. Las pantallas de los teléfonos sonaron a las 3:05 a. m. y, segundos después, la tierra tembló. El sismo de magnitud 4.0 del pasado martes, 18 de agosto, interrumpió el descanso de los habitantes de Caracas y La Guaira, al hacerles revivir el recuerdo del doblete sísmico de hace 62 días.
Entre el pánico nocturno, familias de sectores como Catia, Antímano, La Pastora y San Martín salieron a las calles a resguardarse. Además del miedo y la incertidumbre, este nuevo evento revivió viejas dudas y mitos sobre los terremotos. ¿El calor causa los sismos? ¿Las actividades de las grandes industrias pueden provocarlos? ¿Todos los temblores generan tsunamis?

Los geólogos Luiraima Salazar y Carlos Reinoza, investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE), una institución especializada en ciencias de la Tierra, analizaron para Crónica Uno estas creencias y explican su validez científica, a la luz de la reciente secuencia sísmica, de magnitudes 7.2 y 7.5 con epicentro en La Guaira, registrada el 24 de junio pasado.
Frente a posibles réplicas, instaron a ignorar la desinformación que circula en redes sociales. Asimismo, pidieron mantener la calma, contrastar cada mensaje y evitar difundir rumores que generen pánico innecesario.
1. El calor y otros cambios climáticos o astrológicos vaticinan que ocurrirá otro terremoto
Salazar: Afirmar que los animales, las nubes, el calor, la lluvia, las fases lunares o determinadas alineaciones planetarias permiten anticipar sismos es un mito. Aunque puede haber un comportamiento anecdótico, quizás casualidades, no existe un patrón científico reproducible que permita convertirlos en una herramienta de aproximación o pronóstico.

Reinoza: Es falso. No hay una relación directa entre el clima y los temblores. Realmente, la ocurrencia de los temblores está asociada a los lugares donde están las fallas geológicas.
2. La seguidilla de réplicas pequeñas es positiva porque «libera energía en cuotas» y evita otro sismo fuerte
Luiraima Salazar: Se trata de un mito porque la energía sísmica aumenta enormemente con cada unidad de magnitud, por lo que esa equivalencia no es válida. Por otro lado, creer que una serie de pequeños sismos significa de forma obligatoria que va a venir uno más grande también es un error.
Puede ocurrir simplemente una concentración de pequeños eventos sísmicos sin que posteriormente se vaya a producir un sismo mayor.
Del mismo modo, cuando hay zonas en silencio sísmico durante unos días, tampoco se puede anunciar que viene una ruptura inminente.
Carlos Reinoza: Esta afirmación no es cierta y tiene una explicación. El terremoto más fuerte que afectó al país el 24 de junio fue el segundo de magnitud 7.5, que liberó 32 veces la energía del recordado terremoto del año 1967. Eso quiere decir que nosotros necesitaríamos más o menos unos 30 terremotos como el que hubo en el año 1967 para poder alcanzar la misma energía del sismo de magnitud 7.5 de junio.

Entonces, puede haber miles de terremotos y eso no hace mella. Además, aunque en el país las fallas más conocidas son las de Boconó en Los Andes, la de San Sebastián en la cordillera central y la Falla de El Pilar en el oriente del país , han sido caracterizadas un total de 200 fallas y cada una de ellas puede generar sismicidad.
A veces hay sismos pequeños, de magnitud dos o tres, que no se detectan porque la red sísmica no cuenta con la capacidad ni los instrumentos, pero están sucediendo aunque no los percibamos.
3. Ciertas tecnologías electromagnéticas como las utilizadas por el Proyecto Haarp pueden causar terremotos como los del 24 de junio
Salazar: Es falso. Hasta el momento, en la tecnología humana no existe un instrumento capaz de almacenar toda la energía para provocar un sismo de 7.2 y 7.5. Por eso no hay que caer en teorías de conspiración.
Reinoza: El proyecto HAARP (siglas en inglés del Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) es un proyecto de investigación climática que estudia las propiedades de la ionosfera. Lo que ocurre es que fue usado por muchos vendedores de humo, influencers y youtubers para venderse y captar audiencia que se siente atraída por esos temas. Lo cierto es que es muy difícil generar las condiciones para provocar un terremoto de magnitud 7.5. Por lo tanto, es falso que el Proyecto HAARP pueda generar un evento de esta magnitud. Ese estudio tiene otros fines para los cuales fue acreditado.
4. La extracción de crudo a gran escala puede inducir actividad sísmica
Reinoza: Las fallas suelen ser naturales y algunas de ellas se originaron en épocas anteriores, como el Jurásico y el Cretácico, hace 200 o 150 millones de años. Estas fallas puede que ya no estén activas. Pero el humano sí puede alterar ciertos elementos y reactivar esas fallas.

Se ha hablado últimamente con respecto a la producción petrolera. Hay algo que se llama métodos de recuperación secundaria de hidrocarburos y entre esos está el fracking, que consiste en perforar e inyectar algún líquido y modificar las condiciones en el subsuelo.
Eso de alguna manera sí puede producir sismicidad, pero hasta el momento solo se sabe que puede producir microsismicidad. Es decir, sismos de magnitud dos o magnitud tres. Esto significa que el humano sí puede llegar a perturbar esa relación de fuerza que existe en el subsuelo y de repente generar microsismicidad.
Pero el nivel de energía que se necesita para generar un sismo de 7.5 es muy grande y el humano no puede incidir de forma directa ni cuenta con la capacidad para hacerlo. Modificar las condiciones para generar un sismo de 7.5 no es tan sencillo.
5. Todos los terremotos provocan tsunamis, pero Venezuela fue una rara excepción
Reinoza: Generalmente, los tsunamis generan un desplazamiento o un cambio en el volumen del agua. Hay terremotos que están directamente relacionados con los tsunamis y por eso se llaman terremotos de subducción.
El terremoto de subducción es un movimiento entre una placa que está en el océano, debajo de una placa que está en el continente, y tiene un movimiento de tipo vertical con cierta inclinación, propia de los tsunamis.

En el caso de Venezuela, por suerte, no ocurrió un tsunami porque el tipo de fallas tiene un movimiento horizontal, no vertical. Entonces, este tipo de fallas transcurrentes de movimiento horizontal no generan esa perturbación en el cuerpo de agua. Eso explica que no tengamos el típico tsunami con olas de 10 metros o más. Eso no significa que no haya habido cierta perturbación en el mar, pero no para provocar un tsunami.
6. Las mascotas se inquietan cuando sienten que viene un terremoto
Reinoza: Podría decirse que los animales tienen capacidades sensoriales que nos superan. Por algo los animales de rescate son perros, pero no conozco los datos exactos. Tampoco hay patrones de comportamiento animal del todo confiables ante este tipo de situaciones.

7. El planeta tierra está en crisis y se va a acabar. Por eso tiembla en Venezuela y otras partes del mundo
Reinoza: Esa afirmación no es cierta y parte de una percepción. Lo que ocurre es que como ahora nos tocó como venezolanos, tenemos un repentino interés por este tipo de fenómenos. Es normal estar sensibles al tema, pero quienes estudiamos y trabajamos con los sismos todavía no vemos nada anómalo.
De hecho, las cifras y los datos no mienten, en lo que va de año no nos acercamos ni a la mitad de los eventos que ocurrieron en 2011 cuando se registraron 23 sismos de magnitud 7.
