Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, noviembre 06, 2026

Condenan a venezolano por lavar más de $1.000 millones a 12 años de cárcel en EEUU


El venezolano Jorge Figueira, de 60 años y residente en Miami, fue condenado a 12 años de prisión en Estados Unidos por conspiración para lavar dinero de origen ilícito, según informó Bloomberg este miércoles 4 de noviembre.

La sentencia dictada por el juez federal Rossie D. Alston Jr., en Alexandria, Virginia, está relacionada con una red internacional que movilizó más de 1.000 millones mediante criptomonedas, cuentas bancarias y empresas ficticias.

Además de la pena de cárcel, el connacional aceptó una sentencia económica por 1.000 millones de dólares, según la información difundida por las autoridades estadounidenses este martes 3.

Según los documentos judiciales, la red utilizaba plataformas de intercambio de criptomonedas, billeteras digitales privadas y cuentas bancarias para movilizar los fondos y ocultar su procedencia, detalló Bloomberg.

El mecanismo consistía en convertir el dinero en activos digitales, distribuirlos entre distintas billeteras y enviarlos posteriormente a proveedores de liquidez que los cambiaban nuevamente por dólares.

Los recursos se depositaban en cuentas bancarias vinculadas a Figueira antes de ser transferidos a sus destinatarios finales.

La investigación identificó más de 1.000 millones de dólares en movimientos a través de una billetera de criptomonedas relacionada con el acusado y distintas cuentas financieras.

La Fiscalía del Distrito Este de Virginia señaló que entre los beneficiarios de las operaciones figuraban actores ilícitos de distinta naturaleza, incluidas organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.

Los fondos eran transferidos a empresas y particulares tanto en EE. UU. como en Colombia, China, Panamá y México, considerados jurisdicciones de alto riesgo.

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Si el Lago se muere, se muere Maracaibo...

 


Por Joaquin Chaparro Oliveros...

Hablar del Lago de Maracaibo no es ponerse a tirar números ni usar palabras rebuscadas. Hablar del Lago es hablar de nuestra propia vida. Maracaibo existe gracias a él. Nuestros viejos se asentaron a sus orillas porque esa agua se podía tomar, servía para lavar la ropa y para darle de comer a toda una región. 


¡Si hasta la mismísima Virgen de la Chiquinquirá apareció así! La viejita estaba lavando sus corotos y su ropita en la orilla del lago cuando se consiguió la tablita. Ese es nuestro origen.


¿Dónde quedó aquel regionalismo del que nos sentíamos tan orgullosos?


 Como decía Octavio: "Cuando del lago escucho el chapotear de su marullo, se me hincha el pecho de orgullo al saberme maracucho". O como cantaba Alí Primera, acordándose de lo cristalino que era. Antes, si tenías una gripe mala, te llevaban al lago a darte un baño de playa para que se te saliera el pasmo.


Hoy en día hay que alejar a la gente, porque el que se mete sano sale enfermo, y el que entra enfermo, sale muerto.


Es una vergüenza y una mentira de tamaño monumental que en Maracaibo tengamos que pagar 30 dólares por un camión cisterna para tener agua en la casa, teniendo semejante masa de agua ahí mismito para este fin nos resulta  inútil.


El que se asoma a mirar el lago por debajo se horroriza. Aquello es un cementerio de chatarra petrolera, derrames y lemna. Ya no se ven las toninas saltando, no hay gaviotas, no hay pelícanos, ya ni un camarón se consigue. Nos estamos quedando sin ecosistema y sin alma.


Restaurar el Lago de Maracaibo no es un capricho ecológico ni un proyecto para archivarlo en una oficina: es una advertencia de supervivencia. Si no le metemos el pecho a recuperar el lago con fiscalización seria, inversión y limpieza de verdad, nos estamos quedando sin futuro. 


No podemos dejar que el corazón del Zulia se termine de apagar.


Concluyó con una prosa que nace del corazón: Si la Chinita bajara hoy a mirar el lago,

lloraría con su pueblo al ver morir su cuna,

la cuna del Niño Dios donde se meció en los brazos de la Virgen María.

Si el pesebre de Belén lo transformaron en un santuario,

¿por qué el lago —el pesebre de la Chinita—

es hoy un espejo de agua de chatarra donde nadie mete la mano?

 

D C / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano pero diferente...

 

Sociedad Civil-Zulia.&