Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, junio 22, 2026

Rusia habría ofrecido Venezuela a cambio de Ucrania


La propuesta fue relatada en su momento ante el Congreso por Fiona Hill, quien dirigió los asuntos rusos y europeos en el Consejo de Seguridad Nacional durante el primer gobierno de Trump.

Fiona Hill camina por un pasillo, escoltada por agentes de policía.
En 2019, Fiona Hill declaró en una comparecencia ante el Congreso que los rusos “estaban dando señales muy claras de que querían llegar a algún tipo de acuerdo de intercambio muy extraño entre Venezuela y Ucrania”.Credit...Erin Schaff/The New York Times

La reacción ambigua de Moscú a la intervención estadounidense en Venezuela ha suscitado recuerdos de un trueque supuestamente ofrecido por Rusia hace siete años, durante otro momento de mayor tensión entre Washington y Caracas.

En aquel momento, Rusia señaló que estaba dispuesta a permitir que Estados Unidos actuara a su antojo en Venezuela, a cambio de que Washington dejara vía libre al Kremlin en Ucrania, según un testimonio ante el Congreso de Fiona Hill, quien dirigió los asuntos rusos y europeos en el Consejo de Seguridad Nacional durante el primer gobierno de Donald Trump.

Los rusos “estaban dando señales muy claras de que querían llegar a algún tipo de acuerdo de intercambio muy extraño entre Venezuela y Ucrania”, declaró Hill en una audiencia del Congreso en octubre de 2019, más de dos años antes de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.

Las propuestas eran informales, a través de comentaristas y artículos de prensa, dijo, pero la esencia era que si Estados Unidos quería la libertad de mantener una esfera de influencia sobre los países vecinos, entonces debía aceptar que Rusia hiciera lo mismo.

“Nos quieres fuera de tu área de influencia”, dijo Hill al resumir la postura rusa. “Nosotros, ya sabes, tenemos nuestra propia versión de esto. Estás en nuestra área de influencia en Ucrania”.

Hill dijo que fue a Moscú en persona para rechazar la idea. La propuesta se produjo en medio de las tensiones entre Caracas y Washington, que llevaron a Moscú a desplegar 100 militares y nuevas armas para apuntalar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

La destitución de Maduro supone el último golpe a un régimen apoyado por Moscú, tras el derrocamiento del presidente sirio Bashar al Asad hace poco más de un año.

Oficialmente, el ministerio de Asuntos Exteriores ruso condenó la medida por considerarla una violación del derecho internacional. Pero la principal prioridad de Rusia es la guerra en Ucrania, donde el gobierno de Trump intenta negociar la paz. El Kremlin trata de alcanzar un difícil equilibrio, sin hacer grandes concesiones en Ucrania ni enemistarse con la Casa Blanca.

Algunos altos funcionarios y comentaristas rusos han expresado su satisfacción por el hecho de que Estados Unidos parezca estar abandonando el derecho internacional a cambio de una política de “la ley del más fuerte”, una actitud que se remonta a una época imperial, hace más de un siglo, que tanto Trump como el presidente Vladimir Putin de Rusia han visto con buenos ojos.

“La ley del más fuerte es claramente más férrea que la justicia ordinaria”, escribió en las redes sociales Dmitri Medvédev, el expresidente liberal de Rusia convertido en belicista, al tiempo que añadía, en una entrevista con la agencia oficial de noticias Tass, que Washington ahora “no tiene motivos, ni siquiera formales, para reprochar nada a nuestro país”.

Neil MacFarquhar ha sido reportero del Times desde 1995 y ha escrito sobre una amplia gama de temas, desde la guerra hasta la política y las artes, tanto a escala internacional como en Estados Unidos.

https://www.nytimes.com/es/

Américo Tábata: Es hora de una nueva fuerza sindical en Venezuela



Ni el pasado corporativo ni el control político: unidad, autonomía y lucha para reconstruir el movimiento obrero.

En la coyuntura actual del movimiento de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, resulta indispensable comprender la trayectoria histórica del sindicalismo venezolano para entender dónde estamos y hacia dónde debemos avanzar.

Entre 1958 y 1998, tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, las fuerzas democráticas del país alcanzaron acuerdos que permitieron la estabilidad institucional y el fortalecimiento de organizaciones sindicales como Fedepetrol y Fetrahidrocarburos. Durante ese período se conquistaron contratos colectivos de avanzada, importantes beneficios en materia de salud y vivienda, así como salarios que ubicaron a los trabajadores petroleros entre los mejor remunerados del país. Estas conquistas tuvieron como antecedente fundamental las luchas obreras y, especialmente, la histórica huelga petrolera de 1936, que marcó un antes y un después en la organización de los trabajadores venezolanos.

Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, se inició una política orientada al control estatal de las organizaciones sindicales. Los acontecimientos de 2002, vinculados al Paro Petrolero impulsado por Fedepetrol, Fetrahidrocarburos, la CTV y Fedecámaras, sirvieron de justificación para profundizar la intervención gubernamental en el movimiento sindical. Surgieron entonces estructuras alineadas al gobierno, como la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT), sindicatos oficialistas y posteriormente organizaciones como la UNT y la FUTPV, subordinadas a una visión política e ideológica que limitó la autonomía sindical.

Este modelo de control trajo consigo persecución, despidos masivos, criminalización de la protesta y encarcelamiento de dirigentes obreros. Más de 23.000 trabajadores petroleros calificados fueron expulsados de la industria, generando una de las mayores pérdidas de talento humano en la historia laboral venezolana.

Hoy, en 2026, luego de los acontecimientos políticos posteriores al 3 de enero y la recuperación progresiva de espacios democráticos, los trabajadores tenemos la oportunidad histórica de construir un nuevo sindicalismo. Un sindicalismo que no repita los errores del pasado, que rechace toda forma de tutela política, control partidista o dependencia del Estado, y que coloque en el centro los intereses de los trabajadores.

La tarea es refundar el movimiento sindical sobre principios de autonomía, independencia, democracia interna, transparencia, solidaridad y unidad de acción. Es momento de superar la fragmentación, erradicar las prácticas autoritarias que han debilitado a las organizaciones de trabajadores y construir una fuerza sindical capaz de defender salarios dignos, contratación colectiva, seguridad social, libertad sindical y derechos humanos.

La reconstrucción de Venezuela exige también la reconstrucción de un movimiento obrero libre, fuerte y unido. Ese es el desafío de nuestra generación.

Dirigente Petrolero y miembro del Equipo Promotor de FETRAENERGÍA.

https://www.costadelsolfm.org/