La brecha cambiaria en Venezuela sigue existiendo pese a las subastas oficiales, manteniendo alta la presión sobre precios y complicando la planificación financiera
La brecha cambiaria entre la tasa del dólar BCV y la tasa de los mercados paralelos sigue siendo una realidad que atormenta a los empresarios en Venezuela. Esta brecha que ya acumula años, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la planificación financiera y en un factor que alimenta presiones inflacionarias, impactando directamente el poder adquisitivo de los venezolanos.
A pesar de que en las últimas semanas se han adjudicado cerca de US$ 1.300 millones en subastas cambiarias, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo en Venezuela sigue siendo alta. A la fecha, el diferencial entre la tasa oficial del BCV y el precio del dólar paralelo ronda el 50%, a pesar de que las expectativas de muchos analistas es que esta brecha disminuya con mayor inyección de divisas provenientes de la venta petrolera.
Sin embargo, para el economista Asdrúbal Oliveros, el problema no es solo la cantidad de divisas que lleguen al mercado, sino cómo se reflejan estas operaciones en el tipo de cambio oficial.
La brecha persiste porque la tasa oficial no refleja la realidad
Oliveros explica que, aunque las subastas son importantes para “saneamiento” del mercado, el precio publicado por el Banco Central de Venezuela no recoge plenamente las transacciones reales. “Cuando la tasa oficial no recoge las transacciones reales, la brecha se mantiene, persisten los arbitrajes y el mercado no termina de normalizarse”, señala.
Por ejemplo, la cotización de venta de dólares por la mesa de cambio del Banco Provincial del pasado 27 de febrero fue de 498,34 bolívares por dólar, mientras que el precio de la tasa BCV que rige los precios de bienes y servicios en Venezuela fue de 440 bolívares por dólar.

Según el economista, esta desconexión impide que el tipo de cambio oficial se acerque al valor de mercado, manteniendo los incentivos para operar en mercados alternativos y dificultando la estabilización cambiaria.
Oliveros enfatiza que la estabilidad cambiaria no depende únicamente de la cantidad de dólares inyectados. “Más allá de la recuperación económica, la estabilización no es solo más oferta de divisas; también es que el tipo de cambio publicado refleje la realidad del mercado”, afirma.
Si el precio de las subastas se tradujera de manera efectiva en la tasa oficial, asegura, “la brecha se reduciría significativamente y esto redundaría en un entorno económico más sano, más transparente, con menor inflación y mayor estabilidad cambiaria”.
La brecha cambiaria sí puede extinguirse en 2026
Cerrar el diferencial cambiario en el país e incluso hacer que desaparezca puede ser una realidad en el corto plazo. Si se toman las medidas correctas, el economista Jesús Palacios ve muy factible que ocurra este mismo año.
“Creo que es posible un aumento del flujo de divisas si estimamos un incremento de producción petrolera de 20%, así como una mejora en los precios de entre el 10% y el 15%, por la reducción del descuento con el que se vendía el petróleo. Esto combinado puede mejorar en un 70% el flujo de divisas”, apunta Palacios.
Con estas proyecciones, estaríamos hablando de 9 mil millones de dólares este año que se necesitarían para cerrar por completo la brecha cambiaria. Algo que resulta factible para el economista y que además implicaría volver a un periodo como el vivido entre 2021 y 2023, en el cual el mercado cambiario se mantuvo estable y en el que hasta los actores privados también vendieron dólares en el sector formal.
Sin embargo, Oliveros apunta que para que las subastas tengan un impacto real, no basta con inyectar dólares; es necesario que la tasa oficial refleje el precio efectivo del mercado y las subastas, generando confianza y previsibilidad. Mientras esto no ocurra, la brecha seguirá siendo un factor de distorsión en la economía venezolana, afectando la inflación y la estabilidad general del mercado cambiario.





