Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

miércoles, abril 22, 2026

¿Qué pasará con la deuda externa venezolana tras regreso del vínculo del país con el FMI y el Banco Mundial?


Sesión del Fondo Monetario Internacional Foto: EFE

Tras casi 10 años desconexión y una relación marcada por la desconfianza, el reconocimiento de Venezuela ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) no es solo un trámite burocrático; es la apertura para la normalización financiera del país.

¿Por qué es importante el reconocimiento del FMI?

El reconocimiento oficial es el requisito previo para todo. Sin él, Venezuela no podía participar en las decisiones financieras globales ni acceder a sus activos. Este paso legitima al país ante los mercados de capitales y permite que otros organismos reabran sus espacios de crédito para proyectos de infraestructura y desarrollo social. 

El “Tesoro” en el FMI: ¿Qué son los DEG?

Los Derechos Especiales de Giro (DEG) son un activo de reserva internacional creado por el FMI. Venezuela tiene acumulados aproximadamente 5.000 millones de dólares en DEG que estaban “bloqueados” por falta de reconocimiento institucional.

¿Cómo funcionan? No son billetes, sino una unidad de cuenta. Ahora, el país puede intercambiarlos con otros miembros del FMI por monedas de libre uso (como dólares o euros).

Impacto inmediato: Estos fondos representan casi el 50 por ciento de las reservas internacionales actuales. Es un “oxígeno” financiero masivo para estabilizar la economía sin recurrir a la impresión de dinero inflacionario.

¿Qué beneficios reales obtendría Venezuela con retorno del FMI?

Asistencia técnica: El FMI ayudará a reconstruir la data económica oficial (PIB, inflación) bajo estándares internacionales para generar confianza.

Financiamiento directo: Acceso a créditos del Banco Mundial para rehabilitar el sistema eléctrico, el agua y la salud pública, según ha dicho Delcy Rodríguez.

Ancla de credibilidad: El sello de aprobación multilateral atrae la inversión extranjera, que ve en el FMI un garante de que se respetarán las reglas de juego.

¿Cómo impactará esto el bolsillo de los ciudadanos?

A corto plazo, la meta sería la estabilización de precios. Con el respaldo de los DEG y nuevos créditos, el Banco Central de Venezuela tiene más fuerza para controlar el tipo de cambio. Un programa avalado por el FMI busca frenar la hiperinflación crónica y, eventualmente, permitir una recuperación del poder adquisitivo a través de una economía más ordenada.

A esto también hay que agregarle que Estados Unidos ha comenzado a flexibilizar sanciones al Banco Central de Venezuela. 

¿Cuáles son los retos y compromisos?

El FMI no entrega fondos sin condiciones. Venezuela entra ahora en una fase de exigencias técnicas:

Transparencia: Publicación obligatoria y honesta de las cuentas públicas.

Disciplina fiscal: Reducción del déficit y eficiencia en el gasto.

Independencia del BCV: El Banco Central debe actuar con autonomía técnica y no política.

Reformas estructurales: Revisión de leyes que generan distorsiones, como la Ley de Precios Justos y los controles de cambio restantes.

¿Qué pasará con la deuda externa?

Este regreso es el paso obligatorio para negociar con los bonistas. Venezuela está en default (impago), y los acreedores internacionales solo aceptarán reestructurar la deuda si existe un programa económico sólido, supervisado y avalado por los organismos multilaterales.

El éxito de este reencuentro dependerá de la capacidad del gobierno para nombrar un equipo económico de alto nivel técnico que logre comunicar confianza a los mercados y ejecutar estas reformas con transparencia.

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Mirla Pérez: El éxodo migratorio produjo la ruptura emocional de la población con el chavismo


Un grupo de migrantes cruza el río Bravo cerca de la zona de Eagle Pass. ADREES LATIF (REUTERS)

Durante más de tres décadas, en los barrios venezolanos se ha estado registrando algo más que datos: emociones, vínculos y formas de sobrevivir en medio de la precariedad. En ese territorio cotidiano, el Centro de Investigaciones Populares se convirtió en un observatorio privilegiado para entender cómo piensa y siente en las zonas más populares.

Por Alonso Moleiro | EL PAÍS

Una de las investigadoras que ha acompañado ese proceso es Mirla Pérez. Su trabajo ha estado centrado en seguir la evolución emocional de quienes habitan las zonas más empobrecidas del país —un poco más de la mitad de la población—, a través de estudios cualitativos sostenidos en el tiempo: grupos focales, entrevistas en profundidad y monitoreos periódicos que permiten captar cambios sutiles pero decisivos.

Pregunta. ¿Cómo interpreta el momento político actual la población venezolana más empobrecida?

Respuesta. La situación económica de las capas bajas de la población venezolana es ahora muy difícil. Si en las clases medias están luchando por no dejar de comer carne, la gente pobre no tiene qué comer. Este es un fenómeno reciente; en las últimas décadas, incluso con Hugo Chávez, mal que bien, en los barrios se comía. La gente no se muere de hambre porque los lazos solidarios siguen siendo muy fuertes en esos entornos, familiares, vecinales y religiosos. Contrariamente a lo que se cree, a la gente no le gusta depender de las ayudas oficiales. La gente las usa porque no consigue trabajo.

Pregunta. ¿Cuál es el arraigo actual del estado comunal en estos espacios, que fueron fuente de poderío electoral para el chavismo?

Respuesta. El estado comunal fue ingresando a la realidad de las barriadas venezolanas en 2006. Se fue perfeccionando con los años, pero ese diseño nunca encajó del todo en la realidad de las barriadas, cuya vida es comunitaria, no comunal. El modelo comunal terminó imponiéndose, y la vida comunitaria de las barriadas, pues sirviéndose de ellas en principio, instrumentalizando algunos de esos ofrecimientos de corte ideológico. Pero a la gente siempre le importaba que estos diseños comunales no interfirieran en su manera de vivir. Eso, y la crisis económica, hizo que muchas personas comenzaran a alejarse de estos ensayos. La participación comenzó a disminuir lentamente, hasta que llega el 2024, el año de las elecciones presidenciales, en el cual a todo el mundo le quedó claro cómo el llamado Poder Comunal fomentaba la delación, la represión y el control político.

Pregunta. ¿A partir de qué momento aprecia usted que comenzó a apagarse el fervor popular del chavismo?

Respuesta. En 2018-2019, esos espacios del Poder Comunal ya eran cascarones vacíos, espacios sin arraigo. Pequeños grupos aislados; en algunos casos armados.

Pregunta. ¿Cómo resumiría usted el pensamiento, las aspiraciones de la mayoría de los venezolanos que viven en la pobreza?

Respuesta. El éxodo migratorio influyó mucho en el quiebre del vínculo que existía con el régimen. La construcción “mis hijos se fueron por el chavismo” es un sentimiento muy presente. Esa es una primera brecha de dolor, y va a condicionar el resto de las percepciones. 2014, 2017, 2019 fueron años con mucha violencia en los que está sembrada la memoria del dolor. Luego está este liderazgo de María Corina Machado a partir de 2023, que comienza a recorrer el país y despierta una expectativa muy grande. En ese año, y en 2024, se produce, otra vez, una participación masiva de la población en la política.

Pregunta. ¿Qué Machado sea una persona de las clases altas no genera un muro entre ella y los sectores pobres?

Respuesta. No, ya no.

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