Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, mayo 22, 2026

Motín en la nave roja, por Trino Márquez


La entrega del ‘ciudadano colombiano’ Álex Saab a la justicia norteamericana, representa un nuevo capítulo en la ruptura de los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello con lo que representaba y defendía Nicolás Maduro. 

Se sabe que Saab era un hombre estrechamente vinculado a Maduro. Según ha circulado en diferentes medios, era su operador financiero. La profundidad de los lazos entre ambos personajes se hicieron patentes cuando Saab fue capturado en Cabo Verde y luego enviado a Estados Unidos. El gobierno de Maduro financió una millonaria campaña en su favor. En su defensa, Maduro argumentaba que Saab era diplomático y que, en el momento de su captura      - ‘secuestro’ era el término utilizado-, se encontraba en una misión oficial. Traerlo de vuelta a Venezuela se convirtió en un objetivo clave para el régimen. La meta se logró cuando la administración de Joe Biden, en 2023, aceptó intercambiar unos prisioneros norteamericanos que se encontraban en las cárceles venezolanas, por el ‘diplomático’ de origen colombiano.

En la campaña a favor de Saab participaron con entusiasmo los hermanos Rodríguez y Cabello. Cuando Saab retornó a Venezuela, ellos expresaron su regocijo porque el Gobierno se había anotado una clara victoria frente al imperialismo.

La incongruencia en el comportamiento de los nuevos mandatarios no ha pasado desapercibida en las filas del oficialismo. Elías Jagua y Mario Silva, entre otros dirigentes del PSUV, insisten en que la deslealtad con Saab y Maduro forma parte de la ruptura global de esos jerarcas con el proyecto antiimperialista, nacionalista y socialista concebido por Hugo Chávez, continuado por Nicolás Maduro, su elegido para sucederlo en el trono.

Para la ortodoxia chavista, resulta inconcebible e inaceptable la subordinación de los Rodríguez ante el denostado imperio norteamericano. Esa ala ortodoxa califica de ‘entreguista’ el comportamiento de los Rodríguez. Hablan de reacomodo a los intereses imperiales con la finalidad de convertir a Venezuela en un protectorado de Estados Unidos. En una colonia norteamericana. En el nuevo esquema de poder desapareció el socialismo como proyecto nacional. El Estado comunal fue abandonado. Las alianzas con los partidos socialistas del mundo quedaron relegadas. No interesa mantener la cooperación con los sectores sociales y políticos representados en el Foro de Sao Paulo, convertido en Grupo de Puebla.

Ahora, lo importante se resume en los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), y las alianzas de Pdvsa con las empresas petroleras y gasíferas más poderosas del mundo. La consigna ‘Pdvsa es nuestra’ y ‘roja, rojita’ forman parte de un pasado que lo mejor es olvidar. Representan lo que Lenin habría llamado ‘el izquierdismo, fase infantil del comunismo’. Aunque, actualizada la expresión, podría cambiarse por ‘fase infantil’ en el avance hacia el pragmatismo y la sobrevivencia política. De eso se trata: los Rodríguez y Cabello entendieron que su permanencia en el poder depende de su subordinación a los dictámenes de la Casa Blanca.

Dentro del oficialismo existe esa corriente crítica con el giro dado por Delcy y Jorge Rodríguez y el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello. No sé cuanta fuerza posee ese sector y si será capaz de emerger para confrontar abiertamente el poder del triunvirato gobernante. Lo más seguro es que el aparato represivo del Estado los aplaste o los anule. Esa es la tradición dentro de los regímenes autoritarios. Una vez que una fracción desplaza a otra, la nueva camarilla se encarga de perseguir y silenciar a la que ha sido destronada. A esta no le queda más opción que plegarse al grupo victorioso o formar tienda aparte. Constituir un nuevo partido o facción. Veremos cómo transcurren los próximos meses.

Quienes piensan que primero debe estabilizarse el país para luego avanzar hacia la reinstitucionalización democrática, deberían ver lo que está sucediendo en el PSUV. El terremoto político e ideológico que los nuevos mandarines provocaron, estremecieron los cimientos del PSUV. Los resquebrajaron. Dentro del movimiento oficialista no puede hablarse de tranquilidad y armonía, sino de desconcierto e indignación entre quienes fueron hipnotizados por el lenguaje inflamado del Comandante. Su sucesor careció del encanto de su mentor para preservar cohesionado el bloque. Sin embargo, Maduro siempre subrayó, aunque torpemente, los ideales del proceso originario. Trató de mantener viva el fogonazo que los Rodríguez apagaron de forma intempestiva.

Si los hermanos Rodríguez no han podido apaciguar los conflictos dentro del pequeño mundo del PSUV, ¿podrán estabilizar un país con todos los graves problemas que encara Venezuela? No veo posible que ese milagro pueda ocurrir. 

El país necesita ir cuanto antes a unas elecciones libres y justas. Esperar que la nación comience a crecer de forma sostenida y equitativa, para luego pensar en comicios constituye una visión distorsionada del futuro. Quienes han destruido al país por casi tres décadas, no se encuentran en condiciones de promover la recuperación económica ni la estabilidad institucional. 

El motín en la nave roja constituye una evidencia inequívoca de esa imposibilidad.

@trinomarquezc

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Expropiaciones chavistas suman 30 mil millones de dólares a la deuda externa de Venezuela


Hugo Chávez emitiendo su voto el 2 de diciembre de 2007. Foto: Wilson Dias/ABr

“¡Exprópiese!”. La expresión fue inmortalizada por Hugo Chávez en enero de 2010. Mientras recorría la plaza Bolívar de Caracas, el difunto comandante la repetía una y otra vez para ordenar la eliminación de una serie de negocios privados que funcionaban en el centro de la capital venezolana.

Por Pedro Pablo Peñaloza | Infobae

Aunque su autor desapareció hace 13 años, la palabra vuelve a retumbar con fuerza ahora que el gobierno de Delcy Rodríguez anunció el lanzamiento formal de un proceso de reestructuración de la deuda externa de la República y Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice) estima que la política de expropiaciones impulsada por el régimen chavista, provocó hasta 2021 una serie de procedimientos arbitrales que condenan al país a pagar unos 30 mil millones de dólares, equivalentes al 18% de la deuda externa que alcanzaría los 162 mil millones de dólares.

El informe de Cedice registra 57 procedimientos arbitrales contra Venezuela, de los cuales 47 se gestionaron ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). Hasta la culminación de este estudio, 23 habían concluido con un fallo negativo para Caracas.

“Los acreedores cuya deuda ha sido reconocida y determinada en estos procedimientos de arbitraje tienen posición de cobro privilegiada entre los demás acreedores, por esta razón esta categoría es de suma importancia para Venezuela”, explica el tanque de pensamiento.

Delcy Rodríguez instaló una comisión de evaluación de activos públicos, que básicamente tiene como fin identificar aquellos bienes del Estado que pueden ser privatizados. Además, restableció las relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y reformó las leyes de hidrocarburos y minería para abrir estos sectores al capital privado.

La reestructuración de la deuda se sumaría a esta nueva propuesta económica desarrollada por la mandataria interina. “La reconstrucción de Venezuela está condicionada a que la crisis de la deuda externa sea resuelta y que nunca vuelva a ocurrir un proceso de expropiaciones como el efectuado durante el gobierno de Hugo Chávez”, subraya Cedice.

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