Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, julio 17, 2026

María Corina se erosiona Por Ricardo Escalante

 


El curso de los procesos políticos unas veces es previsible, otras, por el contrario, es inesperado y llegan hasta lo insondable y rematan en el silencio sepulcral. Unas veces son violentos, otras pacíficos y lentos. Eso sí, jamás se detienen porque como reza el viejo dicho, la política es dinámica y cambiante.

Hasta el instante del anuncio del premio Nobel a María Corina Machado, en su futuro estaba el augurio de una plétora de éxitos y para el mundo ella representaba la esperanza. María Corina soñaba con la presidencia de la República y eso estaba a la vista de todos, pero pronto tomó caminos equivocados, erráticos.

Aunque ahora le vemos un rosario de variaciones que afloran despacito, ya nada es igual. Como dice la canción, sus dislates son asombrosos y propios de una recién iniciada en política y no de quien suponíamos con afilada garra política. La fulgurante figura a la que solo le faltaba el Nobel de la Paz, no se detiene en desconcertantes meteduras de pata.

Ahora aquel camino regado de pétalos que todos veíamos y aplaudíamos, se llena de confusión y desesperación, mientras el país con sus tragedias naturales y humanas quiere salir del chavismo-madurismo. Venezuela es un país desasistido de recursos económicos y de una clase política experimentada, capaz de iluminar a quienes más lo necesitan, preparada para emprender la reconstrucción nacional.

Los pronósticos nacionales son lúgubres porque, aun cuando Nicolás Maduro y Cilia Flores están presos en Nueva York, cada día el chavismo sigue en el poder y Donald Trump, en quien muchos cifraban el ideal de libertad y democracia, demuestra su insaciable sed imperial: solo le interesa manejar a Venezuela como un protectorado, que ha sido aplaudido tanto por María Corina Machado como por los crueles hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello. ¡Extraña coincidencia!

Los venezolanos hemos descubierto tarde y mal que ni siquiera teníamos idea del significado de la libertad, de ese concepto que horadamos al elegir presidente de la República al golpista Hugo Chávez, a quien el inefable doctor Rafael Caldera se ufanaba de haber sobreseído. La verdad duele: muchos atolondrados votaron por Chávez porque lo consideraban un mesías, como tantos ahora siguen a María Corina sin saber por qué.

A pesar de todo lo anterior no podemos ser pesimistas. No. Con más fuerza que nunca estamos obligados a buscar salidas porque en algún lugar debe quedar gente honesta e inteligente para salir adelante. Lo único que no podemos perder es la sindéresis. ¡Adelante!


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Estados Unidos busca una fórmula para no entregarle los dólares para la reconstrucción a las instituciones heredadas del chavismo

 


La Casa Blanca estudia movilizar 3.000 millones de dólares (2.600 millones de euros) para reconstruir las infraestructuras y preparar unas elecciones democráticas. Estados Unidos planea desplegar 3.000 técnicos y asumir la administración temporal de Venezuela.

Estados Unidos ha acelerado y modificado sus planes para la transición política en Venezuela después de los terremotos del 24 de junio y estudia una fórmula extraordinaria de administración y tutela transicional que permita dirigir la reconstrucción, evitar un vacío institucional y preparar unas elecciones democráticas, según fuentes conocedoras de las discusiones internas en Washington.

El proyecto, todavía en una fase preliminar, contempla el envío a Venezuela de unas 3.000 personas y una inversión inicial próxima a los 3.000 millones de dólares (2.600 millones de euros). No se trataría de un contingente militar ni de una fuerza de combate. Una parte importante del equipo procedería del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, acompañada por especialistas civiles en infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial.

Su misión sería participar en la recuperación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de agua y edificios públicos dañados por los seísmos. También asumirían tareas de coordinación de la ayuda y de planificación de las prioridades para reconstruir las zonas más afectadas.

Durante semanas, el equipo de Donald Trump ha analizado distintas fórmulas para asumir un mayor control sobre la transición venezolana. El propio presidente ha llegado a bromear en público con la posibilidad de convertir Venezuela en el Estado número 51 de Estados Unidos, una hipótesis que no forma parte de los planes reales examinados por su Administración.

La idea que se discute consiste en dotar al país de una estructura provisional con capacidad para afrontar la emergencia, sostener los servicios básicos y evitar que la reconstrucción quede enteramente bajo el control de las instituciones heredadas del chavismo.

Una fuente consultada por ABC compara el modelo, con todas las cautelas, con los acuerdos de libre asociación que EE.UU. mantiene con las Islas Marshall y otros pequeños Estados del Pacífico. La comparación es únicamente política y funcional. Aquellos acuerdos fueron negociados entre países soberanos y regulan materias como la defensa, la financiación y la libre circulación. Venezuela se encuentra en una situación constitucional, territorial e institucional completamente distinta.

David Alandete – ABC de España

https://www.costadelsolfm.org/