UCAB
Durante su intervención en la Semana Empresarial de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el economista y profesor de Macroeconomía, Jesús Palacios Chacín, presentó un exhaustivo balance sobre las proyecciones macroeconómicas de Venezuela para el cierre de 2026. El informe combina signos de desaceleración inflacionaria y un histórico rebote petrolero con severas advertencias sobre el rezago del Producto Interno Burto (PIB), la asfixia fiscal al empresariado y la ineficacia de la política cambiaria oficial.
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Palacios enfatizó que, aunque las cifras reflejan una moderación, el país viene de perder tres cuartas partes de su tamaño económico entre 2014 y 2021. Por ello, advirtió que para alcanzar una recuperación sostenida y un consumo interno estable se requiere de una política coherente que elimine las distorsiones cambiarias e incorpore activamente al sector industrial.
Inflación en descenso pero con una brecha cambiaria «inexplicable»
El economista proyecta que Venezuela cerrará el año 2026 con una inflación acumulada del 192%, lo que representa una notable reducción de 290 puntos porcentuales en comparación con el cierre de 2025. Pese a esta desaceleración, el valor real del PIB (que cerró 2025 en 36.000 millones de dólares) registrará un crecimiento estimado del 12% para este año, situándose todavía un 64% por debajo de los niveles registrados en 2012.
El análisis cuestionó duramente la estrategia del Banco Central de Venezuela (BCV), cuyas intervenciones cambiarias ya suman 3.993 millones de dólares en lo que va de año:
«El volumen inyectado evidencia la ineficacia de la política cambiaria actual, pues la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de referencia se mantiene entre un 30% y 40%. El Ejecutivo aplica una ‘devaluación a cuentagotas’ manteniendo una tasa oficial ‘inexplicable’, lo que sugiere una estrategia orientada a preservar un diferencial cambiario que contribuya a financiar el gasto público».
De acuerdo con las estimaciones presentadas, el tipo de cambio oficial cerraría 2026 en 950 bolívares por dólar, mientras que la tasa de referencia digital (USDT) se ubicaría en 1.025 bolívares, manteniendo la brecha cerca del 45% y empujando la inflación en dólares hacia un 20% anual, con fuertes repuntes en equipamiento del hogar (58,5%) y alimentos (41,1%).
Sector petrolero supera el millón de barriles tras siete años
La industria de los hidrocarburos se consolida como el motor energético del crecimiento proyectado. Tras cerrar 2025 con un alza del 12%, Palacios estima que la producción de crudo escalará hasta los 1.320.000 barriles diarios (bpd) al cierre de 2026, un incremento superior al 20%. En abril, el bombeo se consolidó en 1.136.000 bpd, marcando la primera vez desde 2019 que el país produce de forma sostenida por encima del millón de barriles.
Este avance responde directamente a la ampliación de licencias otorgadas a operadoras internacionales y a un giro radical en la estructura de mercados: Estados Unidos concentra el 70% de las ventas y genera el 73% de los ingresos petroleros totales del país, reduciendo los descuentos del crudo venezolano de 17 a solo 5 dólares por barril. Con este esquema, los ingresos por exportaciones petroleras podrían facturar 21,2 millardos de dólares este año.
Presión fiscal al límite y el soporte de las remesas
En el ámbito tributario, la recaudación del Seniat muestra un incremento del 27% respecto a 2025, acumulando 3.549 millones de dólares en lo que va de año. Palacios alertó que el flujo de caja del Estado se sostiene sobre una fuerte presión al sector privado formal a través de la Ley de Pensiones, el IGTF y las tasas municipales, obligando al empresariado a declarar hasta el 60% de su margen operativo.
Por otro lado, el consumo privado encuentra su principal oxígeno en las remesas familiares, estabilizadas en 3.200 millones de dólares anuales. El Observatorio de la Diáspora Venezolana calcula que la migración ya supera las 9 millones de personas, de las cuales el 58% envía dinero de forma regular, un contingente donde el 62% está en edad productiva y el 51% goza de empleo a tiempo completo.
La brecha salarial frente a la canasta básica
Finalmente, el informe de la UCAB abordó la dramática realidad salarial. Para abril, la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en 730 dólares (equivalentes a unos 365.000 bolívares). Palacios recordó que el salario mínimo y las pensiones base de 130 bolívares carecen de cobertura alguna, y que los bonos del ingreso mínimo integral se licúan ante la inflación y la brecha cambiaria.
«Mejorar los salarios de forma sustentable requiere doblarle el brazo a la inflación y a la devaluación. Llevar el ingreso promedio de los trabajadores a 400 dólares (80% de la canasta) tomará tiempo y reformas estructurales. Un ajuste inmediato de esa magnitud para los 3,1 millones de empleados del sector público absorbería el 100% de los ingresos petroleros de todo el año».