Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, julio 05, 2026

PIB de Venezuela no va a caer como consecuencia del doble terremoto, según Luis Vicente León


El economista Luis Vicente León aseveró que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela no caerá como consecuencia del doble terremoto ocurrido el 24 de junio.

El presidente de la firma Datanálisis puntualizó que se debe separar la crisis humanitaria ocasionada por los terremotos y la situación económica del país, la cual «sí está afectada, pero de forma acotada» y que lo que ocurre actualmente «es una desaceleración de la tasa de crecimiento esperada».

Explicó que el doblete sísmico no ocasionó daños directos a la industria petrolera, que constituye el motor económico del país. Agregó que tampoco se reportan daños mayores en el sector eléctrico en cuanto en generación, y que las afectaciones menores se reportaron en las áreas de distribución, algunos ya atendidos. No obstante, recalcó que este se trata de un sector crítico que ya presentaba problemas antes de los sismos.

Agregó que los daños más severos en la infraestructura productiva se registraron en La Guaira y que las afectaciones que tienen impacto macroeconómico directo, como el Aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía y el Puerto de La Guaira no paralizan la actividad económica nacional.

«Hay alternativas operando mientras avanzan las reparaciones, que tomarán al menos un par de meses. Las vías de comunicación de estos centros de transporte con la capital están activas», dijo.

León precisó que se trata de un drama que es humano y no de infraestructura productiva. «Hablo de la capacidad del país de seguir produciendo, precisamente para poder atender el drama social. Para las familias que perdieron su vivienda y su patrimonio, el terremoto es devastador, y ahí tenemos que volcarnos como país con toda seriedad», resaltó.

Al respecto, planteó que se deben enfocar los esfuerzos en atender, reincorporar y darle vivienda a las personas damnificadas. Indicó que esto se podrá respaldar económicamente con apoyo internacional, financiamiento y recursos propios del país, en especial del sector privado.

«No se trata de minimizar la tragedia, sino de dimensionarla bien: solo así pondremos los recursos donde de verdad importan. En nuestra gente», comentó a través de su perfil en la red social «X».

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Hoy expira el mandato de Delcy. ¿Qué hará Trump? – Beatriz Becerra


Publicado en: El Español

Por: Beatriz Becerra

Mientras la aviación estadounidense demolía las instalaciones nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán, un general de los Marines estrechaba la mano de Delcy Rodríguez en Caracas para coordinar la ayuda a los damnificados del peor terremoto en un siglo.

La misma Administración capaz de amenazar con borrar Irán del mapa ha abrazado, sin apenas matices, a la heredera política del encarcelado Nicolás Maduro.

Esa es la gran paradoja que EEUU debe explicar.

El doblete sísmico del 24 de junio en Venezuela, con 2.295 muertos confirmados, más de 11.200 heridos y una cifra de desaparecidos que la ONU sigue estimando en torno a 50.000, ha desnudado veintisiete años de destrucción institucional chavista.

Un sistema de protección civil inexistente, un ejército que no protege a sus ciudadanos, hospitales sin generadores, un aeropuerto sin torre de control operativa. Un Estado incapaz de censar a sus propios muertos.

Pero hay una fecha que la tragedia no puede ni debe ocultar, al contrario.

Hoy 3 de julio vence el plazo máximo de ciento ochenta días que el artículo 234 de la Constitución venezolana concede a una falta temporal de la Presidencia. Delcy Rodríguez gobierna desde entonces sin más título que esa cobertura provisional, ya agotada.

Juristas y representantes de la sociedad civil, encabezados por la exmagistrada Blanca Rosa Mármol de León, han exigido ya a la Asamblea Nacional declarar la falta absoluta de Maduro conforme al artículo 233, designar un gobierno interino legítimo y convocar elecciones en un mes.

Y han pedido asimismo, de forma explícita, el regreso de María Corina Machado a Venezuela.

Ahí está el dilema de Trump.

Puede seguir tratando a la dictadora interina como socia operativa (cuatro escuadrones de rescate, el USS Fort Lauderdale frente a La Guaira, ciento cincuenta millones de dólares, la suspensión temporal de sanciones) a pesar de que, desde el 3 de julio, carece de cobertura constitucional alguna.

O puede reconocer que la legitimidad para liderar la reconstrucción sólo la tiene quien la Constitución venezolana designa.

El Secretario de Estado Marco Rubio lleva un tiempo precioso enfangado en Teherán, con el dosier venezolano subordinado a una guerra con Irán a la que no se avista salida. Alto el fuego roto cada semana, ataques a buques en el estrecho de Ormuz, amenazas de «borrar» a la República Islámica…

Cuando la energía diplomática de una Administración se reparte entre Teherán, Beirut y el Golfo, Caracas solo recibe la que sobra.

María Corina Machado ha pagado el precio de esa aritmética.

Tras el terremoto ha redoblado lógicamente su presión para regresar y poder acompañar y ayudar a los suyos. La respuesta de la Casa Blanca ha sido comunicarle que se ha convertido en una distracción y que, si insiste, lo hará por su cuenta.

Es una (otra) crueldad política del presidente Trump, pero ésta llega en el peor momento imaginable. Y es también un reconocimiento de debilidad y mezquindad insoportable para quien dirige la que aún es la mayor potencia del mundo.

Machado carece de pasaporte válido y se expone a represalias inimaginables de un régimen que la odia, y al que siguen obedeciendo los cuerpos de seguridad del chavismo. Sin garantías de que Washington la respalde y proteja en su regreso, se expone a un peligro cierto.

Pero ningún liderazgo que aspire a encarnar el Estado que Venezuela necesita reconstruir puede seguir dirigiéndolo por videollamada desde el exilio, y menos cuando son los propios juristas venezolanos quienes reclaman su regreso junto con la legalidad perdida.

María Corina Machado es venezolana y tiene derecho a volver a su país. El vacío que Washington administra con Rodríguez carece, desde este 3 de julio, de cobertura constitucional y de capacidad probada para proteger a su gente.

Venezuela no necesita un tutor extranjero que reparta la ayuda por decreto ni una presidenta interina con mandato agotado que la capitalice.

Venezuela necesita el gobierno interino legítimo que exige su Constitución, encabezado por quien ganó las elecciones que le robaron, capaz de convocar comicios en treinta días y devolver a los venezolanos la protección que el régimen ya no puede ni quiere ofrecerles.

Todo lo demás es aplazar lo inevitable con lenguaje de supuesta prudencia que no es sino cobardía.

Si el régimen que propició el fraude electoral de 2024 ha demostrado ser incapaz de proteger a los venezolanos en la mayor emergencia de su historia reciente, ¿qué legitimidad, constitucional y moral, le queda para seguir gobernando la reconstrucción?

Y si Machado encarna sin discusión la alternativa democrática para Venezuela, ¿puede seguir haciéndolo sin compartir, sobre el terreno, el destino de sus compatriotas que hoy lloran sobre los escombros de La Guaira?

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