Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, agosto 10, 2026

Banco de Desarrollo del Caribe aprueba 1 millón de dólares para recuperación de Venezuela


El Banco de Desarrollo del Caribe (CDB, en inglés) anunció este lunes que aprobó una contribución de 1 millón de dólares para el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, creado tras los devastadores terremotos de junio pasado.

Dicho Fondo fue establecido por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) con el fin de centralizar contribuciones de gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones y personas naturales bajo un marco común de transparencia y rendición de cuentas.

«Inmediatamente después de esta tragedia, el Banco de Desarrollo del Caribe determinó que debíamos responder. En este momento de profunda pérdida y adversidad, es importante que nos solidaricemos con el Gobierno y el pueblo de Venezuela y les brindemos apoyo mientras inician el arduo proceso de reconstrucción», declaró el presidente del CDB, Daniel M. Best.

El presidente añadió en un comunicado que la colaboración con CAF demuestra cómo las instituciones multilaterales pueden «trabajar juntas de manera innovadora para responder eficazmente a las crisis humanitarias y apoyar la recuperación a largo plazo».

«Igualmente importante, esta iniciativa brinda al Banco la oportunidad de apoyar a un miembro regional no prestatario en su momento de mayor necesidad, reafirmando que la solidaridad regional va más allá de las relaciones financieras tradicionales», subrayó.

Desde CAF, su presidente ejecutivo, Sergio Díaz-Granados, agradeció al CBD una contribución que -señaló- «apoyará directamente los esfuerzos prioritarios de recuperación».

«Esperamos que inspire a otros socios a unirse a este esfuerzo colectivo», indicó.

Por su parte, el gobernador del CBD para Venezuela, el embajador Raúl Octavio Li Causi Pérez, destacó «la extraordinaria muestra de solidaridad con el pueblo venezolano» que contribuirá a la recuperación y reconstrucción de las comunidades afectadas.

Con un aporte semilla de 1 millón de dólares y sin cobro de comisiones, el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela garantiza que el 100 % de los recursos se destine a la atención de la emergencia, la rehabilitación de servicios esenciales y la reconstrucción a largo plazo.

Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio dejaron en Venezuela al menos 6.125 muertos, más de 16.700 heridos, cerca de 18.000 personas sin vivienda y daños materiales que el Banco Mundial estima en 19.600 millones de dólares.

EFE

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NEGOCIAR CON URGENCIA Por Douglas Zabala



Se acaba de anunciar el primer ciclo de las conversaciones tuteladas por los EEUU entre el gobierno interino y la Asamblea Nacional de 2015. Por fin el país presenció el inicio de la negociación política largamente esperada, pero la misma arrancó con una carencia peligrosa: la de priorizar los plazos institucionales por encima de las urgencias humanas.

 

El cronograma anunciado por la diputada Dinorah Figuera, donde proyecta para diciembre la reinstitucionalización del CNE y para noviembre el debate sobre el TSJ, es un mapa de ruta útil, pero no puede ser el único. Mientras los equipos negocian, la vida cotidiana de los venezolanos se desangra en tres frentes que exigen respuestas inmediatas y comisiones de trabajo específicas: la libertad de los presos políticos, el colapso eléctrico nacional y la miseria salarial.

 

Es inaceptable que, transcurrida una semana de conversaciones, el tema de los presos políticos se haya diluido en el genérico punto 3 de "Derechos y garantías políticas". Los familiares que han alzado su voz, el Foro Penal y organizaciones como Provea han señalado con claridad que no se puede hablar de transición democrática sin el desmontaje de la estructura represiva y sin la libertad inmediata de quienes hoy permanecen en cárceles venezolanas por motivos políticos.

 

El segundo clamor es el de la crisis eléctrica. El país viene soportado olas de apagones mínimos de 5 horas diaria que paralizan hospitales, dejan sin agua a comunidades enteras y martirizan día y noche a la población. El gobierno interino, que ejerce control sobre el sistema eléctrico nacional, no ha presentado ante esta mesa un plan de emergencia que atienda el colapso de la infraestructura. La transición política no puede ser abstracta si los venezolanos pasan la mitad del día a oscuras.

 

Pero hay una tercera urgencia que atraviesa a cada hogar venezolano: la crisis de los salarios y el abandono de los jubilados y pensionados. El ingreso mínimo legal apenas alcanza para cubrir el 15% de la canasta básica alimentaria. Los trabajadores del sector público, los maestros, los médicos y los empleados administrativos sobreviven con un poder adquisitivo que no ha sido debatido en esta mesa.

Los jubilados, que construyeron este país, reciben una pensión que no les permite ni comprar los medicamentos más elementales. La transición no será legítima si no viene acompañada de un programa de emergencia económica que incluya el reajuste salarial inmediato, un bono especial para los pensionados y un plan de estabilización de precios.

 

La comunidad internacional, y Estados Unidos en particular, han puesto su mirada en los plazos y en las formas. Marco Rubio ha dicho que la transición tomará meses, no años. Pero los meses son eternos para quien no tiene luz, para quien no puede ver a un ser querido preso y para quien desayuna solo un café sin pan. Por eso, señalar estas urgencias no es un descalabro al proceso, sino una exigencia de humanización.

 

La mesa de diálogo tiene la oportunidad histórica de demostrar que la política puede servir a la gente. Para eso debe incorporar una comisión de trabajo para los presos políticos, otra para el sistema eléctrico y una tercera para salarios y pensiones, con resultados concretos en las próximas semanas.

 

El país exige la devuelta a la democracia, sí, pero también exige libertad aquí y ahora, luz para esta noche y un salario que no ofenda la dignidad. No hay transición posible si el sufrimiento cotidiano no es el primer punto del orden del día. Estos temas se deben negociar con urgencia por qué solucionar la luz o los salarios acelera, y no retrasa, la transición hacia la libertad.