Venezolanos, zulianos y maracaiberos, seguramente han escuchado sobre la propuesta de una Amnistía Política.
Hace poco, mientras esperaba para asistir a una reunión con jóvenes, un amigo vigilante me preguntaba con curiosidad: “Mirá, Joaquín, ¿cómo se come eso de la amnistía?.” Le expliqué con paciencia, tolerancia y, sobre todo, con una alta dosis de justicia.
Atiendeme, porque castigar a un hombre por pensar distinto, a caso eso es un delito; encarcelarlo por eso, si tipifica un delito además de una violación a los Derechos Humanos que no prescribe. Perder la vida bajo tortura es un crimen de lesa humanidad que ninguna ley del hombre puede perdonar. Es vital aclarar que esto no es un cheque en blanco ni un pacto de olvido; es la ruta estratégica para sanar a Venezuela, fundamentada en la urgencia que el país clama a gritos.
1. ¿Qué es realmente esta amnistía?
En medio de preguntas y dudas, él me repreguntó: “Entonces, tú que eres de la oposición real, ¿qué es esto?”. Le repliqué que es un acuerdo nacional para liberar las cargas del pasado. No es silencio; es una ley de libertad inmediata para quienes están tras las rejas por su conciencia. Es el mecanismo legal para cerrar el capítulo de la persecución. Él, mirándome a la cara, sonrió y me dijo: “Definitivamente, Joaquín, tu voz no callará.”
2. Justicia que tarda no es justicia.
Ya saliendo, me soltó otra verdad: “Chico, pero la justicia que tarda no es justicia”. Tenía razón. Cada día de un inocente preso es una nueva injusticia. Cierto, la amnistía debe ser expedita
De forma que, Libertad inmediata, procesos automatizados y sin burocracia.
Celeridad procesal, es más la verdad y la reparación deben llegar mientras las víctimas aún pueden ver los resultados.
Una amnistía real no ignora el daño; lo identifica para que no se repita. Mientras la represión aún continúa, nosotros proponemos:
• Reconocimiento oficial, el estado debe aceptar formalmente la existencia de torturas y fallecidos. Sus nombres son memoria histórica; está prohibido olvidar.
• Reparación e indemnización, con atención inmediata a sobrevivientes y familias.
• Verdad sin matices, es conocer exactamente qué ocurrió, sin maquillaje político.
4. Extraer la bala para sanar; “Yo soy un vigilante que me precio inteligente, no soy vigilante por ignorante,” me aclaró con orgullo, “y te pongo este ejemplo: hay que extraer la bala para sanar."
¿Por qué aquel hombre me enfocaba con tanta claridad? Porque un "borrón y cuenta nueva" sin justicia rápida sería una burla. Sanar implica extraer la bala de la herida hoy mismo. El respeto a las víctimas se demuestra con hechos y con una petición de perdón institucional; porque sin respeto, no se puede fingir dignidad.
5. Un compromiso con el futuro; Él mismo me propuso un compromiso con el porvenir. Le dije: “Este proceso no significa que 'todo vale'”. Al contrario, demuestra la fortaleza de una nación que enfrenta su pasado para reconstruirse sobre una base sólida: libertad para los vivos y honor para los caídos.
Ya por marcharme, llegó Sony, líder de la juventud del Voluntariado Zulia, y el vigilante concluyó: “Mirá, Joaquín, para que la justicia sea real, hay que separar el grano de la paja”. Y así es.
No habrá amnistía para responsables de:
● Terrorismo y crímenes de guerra.
● Homicidios intencionales.
● Delitos de lesa humanidad.
Recibirán amnistía inmediata quienes sufran prisión por:
● Expresar sus opiniones políticas.
● Manifestantes que hayan sido detenenidos pacíficamente.
¿Cuántas madres, padres y familiares en general deben seguir padeciendo esta tragedia? Esa es nuestra lucha y jamás nos rendiremos. Mi confianza está puesta en Dios, pero nuestra acción debe ser ahora.
Fue un encuentro con un hombre del pueblo, mágico y sabio. Venezuela definitivamente es otra y, como me gritó al irme: ¡Vamos hasta el final!
DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&

