Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, febrero 03, 2026

Un mes después del derrocamiento de Nicolás Maduro, cinco cambios clave que marcan la transición en Venezuela


La madrugada del 3 de enero de 2026, una operación militar coordinada por Estados Unidos sacudió el centro de Caracas y desencadenó el mayor cambio político en Venezuela en más de dos décadas. La captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses, marcó el fin abrupto de su gobierno y el inicio de una transición bajo presión internacional. La misión, denominada Operación Determinación Absoluta, dejó un saldo de al menos 47 militares venezolanos y 32 agentes cubanos muertos, y trasladó a Maduro a Nueva York, donde permanece bajo custodia en un centro federal de máxima seguridad, enfrentando cargos de narcoterrorismo y conspiración.

Por infobae.com 

El nuevo poder tutelado

El vacío de poder fue ocupado inmediatamente por Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia interina en un contexto de máxima tensión. Su administración conservó la mayor parte de la estructura chavista, incluyendo mandos civiles, militares y judiciales, pero debió operar bajo la supervisión constante de Washington. Desde el inicio, la gestión de Rodríguez quedó sujeta a una agenda de control internacional y exigencias públicas para garantizar la apertura democrática, la liberación de presos políticos y la reforma de sectores estratégicos.

La transición no supuso el colapso de las instituciones heredadas del chavismo, pero sí una transformación forzada y acelerada de las reglas del poder. La presión directa de la Casa Blanca, encabezada por Donald Trump y el Secretario de Estado Marco Rubio, obligó a Rodríguez a implementar una serie de concesiones progresivas. Muchas de estas decisiones contradicen no solo los discursos oficiales que dominaron la vida política venezolana durante los últimos veinticinco años, sino también principios fundamentales establecidos por Hugo Chávez, marcando una ruptura inédita en la narrativa y la praxis del régimen.

Liberación de presos políticos

Desde su anuncio el pasado 8 de enero, el proceso de liberación de presos políticos ha sido lento, opaco y marcado por la incertidumbre. Organizaciones como Foro Penal han confirmado la excarcelación de 344 personas desde el 8 de enero, pero ninguna ha recibido libertad plena. A la mayoría se le imponen medidas sustitutivas y restricciones de movilidad, manteniendo un control estatal sobre sus vidas.

Las liberaciones, casi siempre nocturnas y sin previo aviso, han obligado a los familiares a organizar operativos improvisados para rescatarlos en calles desiertas o zonas alejadas. Casos como el del periodista Biagio Pilieri y el ex alcalde Enrique Márquez ilustran la metodología: son abandonados por funcionarios en lugares públicos, sin recursos ni información. La falta de listas oficiales por parte del Ministerio Público y del Ministerio de Servicio Penitenciario agrava la angustia, pues obliga a las familias a esperar durante horas en las afueras de centros de tortura y cárceles comunes como El Rodeo o Tocuyito sin certezas sobre el destino de sus allegados.

Promesa de amnistía

El gobierno provisional de Delcy Rodríguez ha presentado la Propuesta de Ley de Amnistía General, que abarca todos los casos de violencia política desde 1999, pero excluye delitos graves como homicidionarcotráfico y violaciones de derechos humanos. Esta medida, exigida por Estados Unidos y celebrada con cautela por la oposición, ha sido puesta bajo la lupa por organizaciones como Foro Penal, que advierten el riesgo de impunidad para quienes ordenaron o ejecutaron la represión estatal. El cierre de centros emblemáticos como El Helicoide o La Tumba se ha anunciado como un gesto simbólico, pero persiste el control judicial del chavismo y la permanencia de jueces designados por el régimen.

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El CNI retiró el dispositivo que vigilaba el avión de Delcy Rodríguez cuando apareció José Luis Ábalos en Barajas

Ilustración: Rodrigo Parrado

Un numeroso equipo del CNI se encontraba en la terminal ejecutiva del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas la noche del 19 de enero de 2020 con un objetivo: saber qué personas venían a Madrid en un sospechoso vuelo privado que había despegado unas horas antes de Caracas y, si pernoctaban en la capital, seguirlos. Todos ellos, entre ocho y diez agentes de incógnito y con maletas para hacerse pasar por viajeros, no sólo desconocían al inicio de la misión que la entonces vicepresidenta del Gobierno de Venezuela y hoy presidenta encargada por Donald Trump iba en ese vuelo, sino que tampoco sabían que lo hacía invitada por el mismo Gobierno de España para el que recaban información.

Por Javier Chicote | ABC.es

A medida que avanzaba el día les llegó la información de que Delcy Rodríguez era una de los ocupantes y mantuvieron la vigilancia. Los pilotos habían enviado a Madrid la orden de vuelo con las identidades reales de los viajeros, lo que hizo saltar la alarma en el puesto de la Policía Nacional que se encarga de chequear los pasaportes, pues Delcy Rodríguez tenía prohibido poner un pie en el espacio Schengen por las sanciones al Gobierno anti democrático de Nicolás Maduro.

Poco antes de que la aeronave tocara tierra, los agentes del Centro Nacional de Inteligencia vieron aparecer al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, lo que produjo una enorme sorpresa entre ellos, según las fuentes consultadas por este diario en los últimos meses y que son conocedoras de la existencia del dispositivo. Automáticamente lo comunicaron al jefe del equipo y este lo reportó a sus superiores. Al poco tiempo recibieron una orden tajante: retirarse de Barajas. El CNI depende del Ministerio de Defensa y las fuentes consultadas apuntan a que al aparecer Ábalos los mandos se pusieron en contacto con Interior y/o Presidencia, gabinetes ambos que sabían de la visita desde días antes.

Este diario ha tenido acceso al chat de WhatsApp que usaron los agentes del CNI, bautizado como Bailepanto, algo que en teoría no se debe hacer, por seguridad y confidencialidad, pero que es habitual, según ha sabido ABC. «Cerramos cobertura Xxxx (el nombre de pila del miembro del CNI anonimizado) y yo xq esto está achicharrado», escribió una agente a las 23:24 horas de esa noche.

Chat de WhatsApp que usaron los agentes del CNI, bautizado como Bailepanto

En días sucesivos los espías comentaron el suceso de forma jocosa en el mismo chat grupal. «Algo he leído que había una chica con una maleta negra con un hombre que casi no la hablaba…», bromeó un agente sobre el dispositivo de incógnito. «Una tía buena con un tipo raro», comentó otra miembro del CNI el 23 de enero. «Mi cara no era de tía buena, te lo aseguro», respondió la aludida. «La cara de XX al ver a Avalos» (sic), se puede leer en otro mensaje junto a un habitual meme de una mujer con rostro de extrañeza. «Hubo un momento en que eso parecía el camarote de los hermanos Marx», escribió otro para referirse a la aglomeración de personas que esperaban el vuelo de Delcy Rodríguez.

ABC se puso la semana pasada en contacto con el Centro Nacional de Inteligencia. En una primera conversación reconocieron la existencia del equipo de vigilancia, pero emplazaron a una segunda llamada para no errar en los datos que este diario quería cotejar, pero esta no se llegó a producir pese a la insistencia por esta parte.

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