Desde este blog, compartiremos los temas mas importantes, en esta era globalizada.
Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
Les comparto el resumen de una conversación económica muy interesante que tuve hoy sobre el futuro laboral y financiero de Venezuela:
1. El cálculo de las prestaciones actuales (LOTTT 2012):
Revisamos cómo la ley establece un sistema dual para calcular las prestaciones sociales. El empleador calcula dos vías: el acumulado trimestral con sus intereses (la garantía) y el cálculo final (30 días por año de servicio basados en el último salario integral). Al terminar la relación laboral, el trabajador por ley recibe el monto que resulte mayor. En economías con alta variación salarial, la retroactividad del último salario casi siempre es la que define el pago.
2. El problema de las estadísticas y el empleo informal:
Hablando de macroeconomía, descubrimos que hoy en día es imposible calcular con exactitud la deuda global de prestaciones de toda la masa laboral del país. Esto se debe a un "apagón estadístico" oficial y a que más de la mitad de la fuerza laboral se mueve en la informalidad o el comercio por cuenta propia (por lo que no acumulan prestaciones formales). Además, la actual "bonificación" de los ingresos hace que el salario base legal sea muy pequeño en comparación con lo que la gente percibe realmente.
3. La propuesta: Un Fondo Soberano impulsado por el petróleo:
Conversamos sobre la inquietud de recuperar los fondos de prestaciones y del IVSS para crear un gran Fondo Soberano de Inversión utilizando los nuevos ingresos petroleros del país, similar al modelo de éxito que tiene Noruega.
4. La solución financiera (La Banca Privada como motor):
Llegamos a una conclusión muy provechosa: para que este fondo no se disuelva en gasto público ineficiente, estos recursos petroleros deberían depositarse en fideicomisos dentro de la banca privada nacional bajo estrictas medidas legales y exentos del encaje legal. Esto lograría:
Inyectar liquidez inmediata al sistema financiero.
Activar créditos hipotecarios y de consumo para que los trabajadores puedan comprar sus viviendas o vehículos respaldados por sus propias prestaciones.
Financiar a las empresas venezolanas para que inviertan en maquinaria, expandan su producción y generen empleos formales de calidad con mejores sueldos.
Básicamente, es una visión de cómo la riqueza petrolera, en lugar de ser manejada con criterios políticos, puede convertirse en crédito e intermediación financiera real para impulsar el crecimiento de cada ciudadano. ¡Me gustaría saber qué opinan ustedes!
Puedes seleccionar todo el texto anterior, copiarlo y enviarlo. ¡Seguro que va a generar un debate muy enriquecedor.
Retorno de petroleros fantasma a Venezuela muestra los retos para la reactivación de la industria.La refinería de petróleo de Amuay, perteneciente a Petróleos de Venezuela S.A., situada en el Complejo Refinero de Paraguana, en Punto Fijo, estado Falcón, Venezuela, en 2023. (Bloomberg/Betty Laura Zapata)
La Orden Ejecutiva 14373 —dictada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, luego del ataque militar al país del pasado 3 de enero— estipula que los ingresos venezolanos producto de la renta petrolera serían depositados en cuentas del Departamento del Tesoro de aquel país. Se trata de una escandalosa decisión política que tiene las características de un hito histórico: la superpotencia del norte ha tomado los ingresos nacionales yle asigna al Estado venezolano los recursos que va a gastar. Ese dinero va a terminar en el denominado Fondo de Depósitos del Gobierno Extranjero. Se supone que se harían compras masivas de alimentos, medicinas, maquinarias, equipos y repuestos estadounidenses. La Casa Blanca argumenta que lo hace para proteger ese dinero de la corrupción oficial, y de cualquier sentencia judicial que tenga pendiente el Estado con compañías internacionales víctimas de las expropiaciones que adelantó Hugo Chávez años atrás.
El título de la orden de Trump se denomina: “Salvaguardando los ingresos petroleros venezolanos, para el bien del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano”. Trump delega en el Secretario de Estado y el Secretario del Tesoro la facultad de decidir cómo se gastarán estos ingresos. El Fondo de Trump es el que finalmente le asigna los dólares al Banco Central de Venezuela (instancia a la cual le acaban de levantar las sanciones internacionales que limitaban sus movimientos), que finalmente los coloca en bolívares en la Tesorería Nacional. De acuerdo con los cálculos del economista Asdrúbal Oliveros, el 83% de los ingresos del país son administrados por esta cuenta en Washington, fruto de una decisión militar. Se trata, sobre todo, del dinero que es producido por empresas internacionales, mixtas o contratistas petroleras en esta nueva realidad política. La comercialización y transporte de este crudo está a cargo de empresas estadounidenses.
“La Orden Ejecutiva 14373, las nuevas licencias generales de la OFAC y el manejo discrecional de la política arancelaria forman parte de la arquitectura de control sobre el comercio exterior de Venezuela”, afirma Víctor Álvarez, economista de la Universidad Central de Venezuela. “Se trata de un modelo de intercambio comercial selectivo, que favorece a los exportadores estadounidenses. Los ingresos petroleros de la nación están siendo destinados a financiar de manera prioritaria las exportaciones de los Estados Unidos”, explica.
Venezuela lleva décadas haciendo planes para diversificar su economía y depender menos del turbión de los ingresos petroleros, que tradicionalmente se llevan más del 85% del valor de las exportaciones totales del país. Terminados los años de ladesastrosa administración del gobierno de Nicolás Maduro, la dependencia del país del petróleo es acaso más alta que nunca. La producción se va recuperando lentamente, arriba ya del 1,2 millones de barriles diarios, luego de la histórica caída que conoció su pico en 2020, y que los colocó en apenas 300 mil.
Algunos expertos opinan que, a finales de este año, la producción total puede pasar los 1,5 millones de barriles diarios. El crecimiento está estimulado, en buena medida, por laslicencias ampliadas concedidas por Washington a empresas como Chevron, Repsol, Maurel & Prom—y ahora a Shell y BP—, que han permitido la reactivación de varios campos petroleros importantes. También se debe a la recuperación parcial en la gestión de la estatal Petróleos de Venezuela. El regreso de contratistas relevantes del negocio energético, como Schlumberger, ha fortalecido las expectativas positivas.
Brecha monetaria y descontento social
El dinero producto de los excedentes en la producción, sin embargo, no termina de llegar a la economía y sentirse en las calles. El tipo de cambio se precipita, y labrecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo sigue siendo muy alta, promediando un 30%. La inflación sigue siendo un monstruo de mil cabezas que sobrepasa el 600% anualizado. Las mejoras salariales al sector público y privado son totalmente insuficientes. La economía sigue creciendo, pero a un ritmo exiguo y en sectores específicos. Sectores clave del PIB local, como la construcción, siguen presentando un enorme rezago, y apenas ahora salen de la zona del hielo. Entre la población se expande una leyenda en torno a la posibilidad de que el dinero administrado por los Estados Unidos no está ingresando al país.
“Claro que está entrando dinero a la economía, muchísimo”, afirma un ejecutivo bancario que ha preferido mantener su nombre en reserva. “También ha aumentado la venta de dólares. En diciembre, en Venezuela no entró un solo dólar. En todo el año pasado se vendió un promedio de 400 millones de dólares mensuales. De 400 millones se pasó a 500, luego a 800, y en junio vamos por los 1.700 millones de dólares ingresando a la economía. Eso lo apreciamos en la banca. Si las cosas no terminan de salir es porque estamos frente a una administración del Estado muy deficiente”, explica.
Los cálculos de Asdrúbal Oliveros estipulan un crecimiento hasta los 15.800 millones de dólares producto de la venta de crudo y derivados a fines de 2026. La liquidación de dólares a la economía aumentó un 6% en el primer semestre. La recaudación tributaria también se ha recuperado en un 5%. Las ventas comerciales crecieron un 4%. “La reactivación se irá dando por olas”, explica. “Los sectores de la economía irán entrando en una fase más expansiva del ciclo en el segundo semestre de 2026”. Oliveros, que calcula un crecimiento de 13% del PIB nacional en 2026, estima que las presiones inflacionarias deben ir cediendo y estabilizándose hacia una zona más tolerable, pero aún no resuelta, en el primer trimestre del año que viene.
“El sistema de licencias de la OFAC impide que la mayoría del ingreso petrolero llegue directamente a las cuentas del Gobierno”, insiste Álvarez, quien sostiene que, en las actuales condiciones, el Ejecutivo de Venezuela está impedido para desarrollar estrategias económicas que optimicen el impacto positivo de estos ingresos excedentarios, como, por ejemplo, un programa nacional de compras al sector privado. “Este proceso se ha convertido en un mecanismo de tutela externa. Venezuela puede y debe reivindicar ahora mismo la administración independiente de su ingreso petrolero. Es necesario convertir las actuales Cuentas Tuteladas en Fondos Soberanos y preparar al país para la mejora que se aproxima”, explica.
“Hay algún interés de los inversionistas con el proceso que comenzó en Venezuela”, reconoce el economista Omar Zambrano, de la Universidad Católica Andrés Bello y director de la firma Anova. “Gente en Caracas explorando, preguntando sobre condiciones para la inversión. Lo que no se ve es que se concreten. La mayoría de estos viajes de negocios se topan con la incertidumbre. Este es un Gobierno sin base institucional sólida, débil, sin mandato popular, condicionado por el tutor externo. Nadie sabe qué va a ocurrir, pero todo el mundo se imagina que algo ocurrirá”, afirma.