“Y con nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela, vamos a hacer muchas otras cosas. Tenemos una excelente relación con su gobierno”, dijo.
Trump también resaltó el interés común en torno a la energía: “¿Alguien ha presenciado algo tan hermoso, tan decisivo y tan popular entre el pueblo venezolano? Fue muy popular. De hecho, 360.000 barriles de crudo venezolano están ahora mismo en el buque tanque a mi izquierda. Es un buen buque”, afirmó.
El jefe de la Casa Blanca explicó que el plan contempla refinar el petróleo venezolano en instalaciones estadounidenses - como en Texas- con fines de exportación, señalando que la producción será compartida y generará ingresos para ambos países: “Para el beneficio de ambas naciones, refinaremos su petróleo aquí en Estados Unidos y aquí en Texas y luego lo exportaremos a todo el mundo. Nos quedaremos con una parte. Les daremos una parte y ganarán más dinero que nunca”.
Asimismo el presidente estadounidense ha vinculado este enfoque, en parte, al control y comercialización de petróleo venezolano tras las tensiones que se intensificaron a comienzos de enero con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses. Según reportes independientes, aunque Trump ha mencionado cifras altas en torno a los envíos petroleros, los datos de seguimiento de mercado sugieren que los flujos reales de crudo venezolano hacia Texas y puertos estadounidenses han sido menores que las estimaciones oficiales citadas por el mandatario.
Este planteamiento se suma a otros anuncios previos de la administración sobre acuerdos energéticos y planes de inversión extranjera en la industria petrolera venezolana, además de licencias especiales para la exportación de crudo venezolano hacia terceros mercados bajo condiciones que, según Washington, buscan “beneficiar tanto al pueblo venezolano como al estadounidense”.

