Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

30.11.25

BELLO: ESCRITOR INMORTAL Por Douglas Zabala



Andrés de Jesús María y José Bello López, nació en Caracas un 29 de noviembre de 1781. Fue el arquitecto de las letras de una América que iniciaba su sueño de liberarse del colonialismo. Su vida fue un puente entre el Virreinato y la República, entre la erudición clásica y la forja de identidades nacionales.

En 1810, declarada la independencia, los alzados contra la Corona Española, entre otros designan a Bello en una Misión diplomática para dar a conocer en la Europa revolucionaria las buenas nuevas de la causa por la libertad en este lado del planeta. Su viaje lo convertiría en un exilio de dos décadas.

Lejos de su tierra, su mente no se alejó de ella. Desde allí, fundó bibliotecas y revistas, siendo un faro de conocimiento para todo el continente. Chile sería el lienzo donde plasmaría su obra magna. Llamado para organizar la joven República, se convirtió en el primer Rector de la Universidad de Chile y el redactor de su Código Civil, una obra de una claridad y solidez que aún hoy asombra.

Su poesía, como su "Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida", era un canto a la naturaleza americana, una invitación a cultivar la tierra y el espíritu. Pero su legado más perdurable quizás sea su defensa del idioma. En su formidable "Gramática de la Lengua Castellana", no buscó imponer reglas desde la torre de marfil, sino entender la evolución viva del español.

Hoy, como cada 29 de noviembre, Venezuela celebra el Día del Escritor, en homenaje a este gigante de las letras. Es una fecha para recordar que la palabra escrita, la que Bello tanto honró, es un pilar de la nación. En la Venezuela actual, sumergida en ruidos y crisis, el valor de la palabra escrita es más crucial que nunca.

Celebrar a Bello es comprometerse con la educación, con la claridad del lenguaje frente a la manipulación, y con la idea de que, como él demostró, las ideas bien escritas pueden edificar países y dignificar al ser humano.

Andrés Bello, nuestro escritor inmortal, con su legado nos recuerda que, incluso bajo la tormenta que amenaza la libertad y la independencia soberana, escribir puede ser el ancla más firme para la identidad de un pueblo.

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