Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, julio 13, 2026

RECORDANDO A NERUDA Por Douglas Zabala



Ese Chile que transitaba entre el orden oligárquico del siglo XIX y los primeros síntomas de modernización y conflicto social que explotarían décadas más tarde. En ese crisol nació el poeta que llegaría a ser la voz más universal de América Latina. Si, Ricardo Eliecer, está de pláceme, porque un día como hoy 12 de Julio vino a este mundo en su pueblo el Parral, en la región chilena del Maule, en 1904.

 

Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basualto, el mismísimo Pablo Neruda, el que conversó con Bolívar en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento de España. El muchacho de Parral, el que poetizó con su Poema 20 y Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Aquel que en su “Canto General” nos dijo:

 

“Dijiste Libertad antes que nadie, cuando el susurro iba de piedra en piedra, escondido en los patios, humillado. Dijiste Libertad antes que nadie”.

 

Y ha de ser esta vez, que, de mí de puño y letra, tome parte de su poesía para regalarle estas notas en este aniversario de su nacimiento.

 

NERUDA

¡Pablo! A ver Camarada, dime cual fue tu contacto.

Como hiciste para ver a Bolívar en el quinto regimiento.

Acaso tu Isla Negra no te bastó para acorralar al opresor.

Yo también intenté tomar el cielo por asalto, pero nunca pude.

¡Neruda! Yo como tú, hoy no vengo a llorar aquí donde cayeron.

Vengo a vosotros, acudo a los que viven.

 

Acudo a ti y a mí y en tu pecho golpeo.

Cayeron otros antes.

¿Recuerdas? Sí.

 

Yo vengo de andar con ellos en este caminar,

por este patio del continente,

aferrado a tu Canto General.

 

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora,

ellos mandaron el acerbo exterminio,

ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,

un pueblo por deber y por amor reunido

y la delgada niña cayó con su bandera,

y el joven sonriente rodó a su lado herido,

y el estupor del pueblo vio caer a los muertos con furia y con dolor.

¡Pablo Neruda! camarada, a tu solitaria estrella me aferro.

 

Pablo Neruda ha sido uno de los poetas más fecundos de la literatura latinoamericana y mundial. Ganador del Premio Nobel en 1971.

domingo, julio 12, 2026

AQUEL 12 DE JULIO DE 1821 Por Douglas Zabala

 


“En el nombre de Dios, Autor y Legislador del Universo.

Nos, los representantes de los pueblos de Colombia, reunidos en Congreso general, cumpliendo con los deseos de nuestros comitentes en orden a fijar las reglas fundamentales de su unión y establecer una forma de Gobierno que les afiance los bienes de su libertad, seguridad, propiedad e igualdad, cuanto es dado a una nación que comienza su carrera política y que todavía lucha por su independencia, ordenamos y acordamos la siguiente.”

 

El 12 de julio de 1821 en el Congreso de Cúcuta se aprobó la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de Colombia, también conocida como la Constitución de Cúcuta o de la Gran Colombia. Estos actos legislativos fueron parte de la concreción del sueño del libertador: La Gran Colombia.

 

En el albor del siglo XIX, cuando América Latina despertaba de siglos de dominación colonial, Simón Bolívar soñó con una patria grande y libre. Este venezolano no solo blandió la espada contra el yugo español, sino que alzó la voz con ideas que trascendían fronteras.

 

Bolívar imaginaba una Federación sólida, una amalgama de naciones unidas por la cultura, el idioma y el deseo de libertad. Venezuela, Cundinamarca (Colombia), Quito (Ecuador), y posteriormente Panamá, compartieron durante una década ese ideal.


Esta Constitución es un documento que merece ser leído con atención, porque en sus artículos se condensan las aspiraciones más profundas de la independencia. El artículo primero declara queLa nación colombiana es para siempre e irrevocablemente libre e independiente de la monarquía española y de cualquier otra potencia o dominación extranjera”.

 

El artículo segundo establece que “La soberanía reside esencialmente en la nación. Los magistrados y oficiales del Gobierno, investidos de cualquiera especie de autoridad, son sus agentes o comisarios, y responden a ella de su conducta pública”.

 

 

Hoy más que nunca la unidad latinoamericana no es solo una utopía histórica, es un camino hacia el respeto, el desarrollo y la justicia, tal como lo concibieron quienes aquel 12 de julio de 1821 se comprometieron en nombre de la libertad a forjar países libres.