Desde este blog, compartiremos los temas mas importantes, en esta era globalizada.
Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una videoconferencia de alto nivel con los gobernadores de los 23 estados y la alcaldía de Caracas para abordar la fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La reunión ocurre apenas 24 horas después de que el Gobierno admitiera que la demanda alcanzó su punto más alto en casi una década, exacerbando los planes de racionamiento en el interior del país.
El Ejecutivo justificó la inestabilidad del servicio bajo dos premisas principales:
Cifra Récord: La demanda escaló hasta los 15.579 megavatios, un volumen no visto en los últimos nueve años.
Causas declaradas: Según el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, este fenómeno responde al «crecimiento económico» del país y a las «altas temperaturas» que azotan a la región.
Plan de Recuperación: Se anunció la convocatoria de los sectores industriales, científicos y académicos para una «transformación» del sector, con un fuerte énfasis en atraer inversión privada y extranjera para modernizar la infraestructura de Corpoelec.
Reacción de la oposición
Mientras el oficialismo habla de éxito económico, los sectores opositores denuncian una realidad de colapso:
Un Nuevo Tiempo (UNT): El partido denunció que ciudadanos en al menos 12 estados sufren apagones diarios, atribuyendo la crisis a la corrupción y la falta de mantenimiento estructural.
Edmundo González Urrutia: El líder opositor propuso una vía alterna para el financiamiento: utilizar los recursos venezolanos bloqueados en el extranjero, bajo estricta supervisión de Estados Unidos, para una reconstrucción inmediata del sector.
El informe de la ONU sobre el desarrollo de los recursos hídricos asegura que las mujeres y las niñas son quienes se encargan del abastecimiento y la gestión del agua en los hogares, lo cual implica esfuerzos físicos que afectan a su educación, compromete su salud y aumenta su vulnerabilidad frente a la violencia de género.
Sucre. Rosaura Díaz vive en el sector Cantarrana junto con sus dos hijos, de seis y tres años. Dos semanas después de registrarse la emergencia hídrica en el estado Sucre tuvo que dejar a los niños en casa del papá, quien vive en una urbanización de la avenida Cancamure, donde un camión cisterna va dos veces a la semana y “nos les falta el agua”.
Mientras tanto, para cubrir sus necesidades básicas, Rosaura carga botellas de refresco y botellones desde el sector las Cuatro Esquinas hacia su edificio en Cerro Sabino. Camina aproximadamente a 2.5 kilómetros de distancia con esa carga.
Tres municipios del estado Sucre y parte de Nueva Esparta tienen más de 50 días sin suministro de agua, debido al colapso del túnel trasvase Camaguán del embalse Turimiquire, que trajo como consecuencia la declaratoria oficial de emergencia hídrica el 6 de marzo. Sin embargo, ya para esa fecha había sectores que no tenían el servicio desde el 24 de febrero.
Mujeres caminan largos tramos para cargar agua y abastecer sus viviendas.| Foto cortesía: K. M.
En Cantarrana también permanecieron 72 horas sin electricidad, desde el domingo 15 de marzo, por una falla del sistema cuyas razones fueron desconocidas por los vecinos porque no hubo información oficial de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).
Rosaura perdió dos pollos que tenía congelados y gran parte de los alimentos en la nevera. “En Cantarrana no solo tenemos que cargar agua, sino que nos quedamos sin ventilación y sin señal telefónica cada vez vez que se va la luz”.
Su trajinar no es distinto al de los vecinos del Parcelamiento Miranda, en la zona norte de Cumaná, donde Marisabel Sánchez no volvió a ver el agua correr por las tuberías desde que ocurrió la emergencia. Tuvo que dejar sus sábanas manchadas casi un mes en el cesto de ropa, porque no tenía con qué lavarlas cuando le vino la menstruación.
La falta de agua afecta la higiene íntima de las mujeres y aumenta el riesgo de infecciones vaginales.| Foto cortesía: K. M.
Jardielis Fermín, ginecobstetra consultada por Crónica Uno, reconoció que la falta de agua influye de manera considerable en la higiene íntima de las mujeres. “Cuando el agua no es potable, sale turbia por las tuberías o tiene días almacenada, aumenta el riesgo de infecciones vaginales por la colonización de microorganismos (patógenos y bacterias), que alteran el PH vaginal”.
Las mujeres no solo cargan envases sino que administran el agua en sus hogares. María Bruzual, prefiere irse a casa de su mamá en el sector Sabilar, al oeste de Cumaná, que permanecer en la Villa Cristóbal Colón, donde el agua antes de la emergencia llegaba solo dos veces a la semana.
Crisis Invisibilizada
Gabriela Buada, directora de la organización Caleidoscopio Humano, explica que la vulneración del servicio básico del agua afecta de manera diferenciada a las mujeres, porque les impide tener higiene menstrual. También representa una amenaza para las embarazadas o mujeres en período de lactancia, lo cual no garantiza el derecho a la salud digna y segura.
Y a esto se suma a la precarización que implica no tener agua para las labores domésticas, que generalmente recae en las mujeres. En su opinión, es preocupante la crisis que se vive en Cumaná y su impacto diferenciado por razones de género es evidente e invisibilizado.
La escasez de agua en el estado Sucre afecta de manera diferenciada a las mujeres. | Foto: Cortesía A.L
La defensora de los derechos humanos detalla que las mujeres mayores enfrentan el deterioro de su calidad de vida, porque deben cargar agua y ponen en peligro su aparato reproductor, así como también aumentan el riesgo de caerse y sufrir graves lesiones, tal como quedó evidenciado en el informe de la organización El Declive de los Servicios Públicos 2024.
Buada explicó que las niñas y mujeres jóvenes enfrentan una particularidad en el mismo contexto, que tiene que ver con la desnutrición y el impacto diferenciado en su adolescencia, por la afectación de factores propios del crecimiento como la alimentación, el acceso a la salud sexual y reproductiva.
“Seguimos haciendo un llamado a quienes tienen el poder para cambiar la situación para que se enfoquen en los riesgos diferenciados por razones de género que viven niñas y personas mayores, para la elaboración de programas que puedan ofrecer soluciones en cuanto a la crisis hídrica y se prioricen los servicios de salud para que nadie quede excluido” dijo.
Foto cortesía: A. L.
El informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos asegura que las mujeres y las niñas son quienes se encargan del abastecimiento y la gestión del agua en los hogares, lo cual implica esfuerzos físicos significativos, afecta a su educación, compromete su salud y aumenta su vulnerabilidad frente a la violencia de género.
Detallan que las mujeres y niñas del mundo dedican al menos 250 millones de horas al día a recoger agua, tiempo que se podría emplear en educación, ocio o actividades que generen ingresos. Las niñas menores de 15 años de edad tienen más probabilidades que los niños, de la misma edad, de encargarse de almacenar el agua.
Foto: cortesía Jorge Franco
Riesgo para la salud
María tiene tres hijos con edades comprendidas entre los nueve y los 17 años. Ella misma los baña en la bañera que usaban cuando eran bebés, para rehusar el agua en los baños.
“Sin el agua ponemos en riesgo la salud de nuestra infancia que es muy vulnerable e incluso, los adultos mayores que tienen algún tipo de padecimiento como enfermedades inmunitarias, defensas débiles o son susceptibles a infecciones”, explicó Cecilio Acosta, pediatra intensivista.
Para el experto se trata de una situación caótica que no solo es una emergencia hídrica sino sanitaria, porque expone a la población a enfermedades gastrointestinales y dermatológicas, entre otras, que pueden hacerse epidémicas por la inadecuada distribución de agua durante un tiempo tan prolongado.
El gobierno de Sucre controla el plan de distribución de agua en las comunidades a través de las salas de autogobierno, que están representadas por mujeres, y aunque el método no es suficiente para abastecer a toda la población, mujeres y hombres salen de sus hogares cada mañana con envases para abastecerse.
Foto: Cortesía A.L
Impacto económico
La emergencia hídrica también impacta en la economía familiar. Al comienzo de la emergencia los sucrenses se vieron obligados a comprar los bidones para almacenar agua, los cuales costaban entre $30 (50 litros) y 35 (70 litros). Mientras que un tambor abierto puede costar $90 y sellado se consigue en $140 nuevo.
Con el pasar de los días, y debido a la falta de presión de agua en algunas viviendas, prolifera la instalación de un sistema de bombeo de agua que puede costar $85 y elevarse hasta $130, con las conexiones.
“La falta de agua nos afecta a todos. Las mujeres tienen que dejar sus casas, sus trabajos y sus hijos porque no hay clases regulares sino virtuales, o tres días a la semana, en las escuelas que pueden comprar agua. Ellas tienen que cargar agua y luego hay ausentismo laboral por las dolencias musculares”, explica Guadalupe Berrizbeitia, representante del Movimiento de Mujeres de Sucre, quien añade que la entidad vive una emergencia humanitaria.
Fotos cortesía: A. L.
Berrizbeitia detalla el caso de los habitantes del centro histórico, donde se encuentra la Casa Museo del Poeta Andrés Eloy Blanco, y sus trabajadores deben recoger agua de una tubería muy cerca de la Clínica Oriente en la avenida Andrés Eloy Blanco.
“¿Cómo se alimenta el pueblo, con qué tipo de higiene, cómo se hierve el agua si tampoco llega el gas y cortan la electricidad?”.
Foto: Cortesía A.L
Recuerda que las repercusiones sanitarias se sintieron en la población desde el inicio de la emergencia por problemas estomacales, debido a la falta de potabilización del agua.
“Al parecer el agua tiene mejor tratamiento, huele bastante a cloro. Ahora no sufre el estómago, pero más adelante pueden padecer los riñones. El sentimiento general de la población es el agotamiento por cargar agua”.
En su opinión, mientras se desconozca el tiempo que tomará la emergencia, los ciudadanos necesitan conocer la planificación del suministro de agua para organizar sus vidas en función de ello y no desgastarse más.
Centro de Urgencias Medicas del hospital Calixto García, en La Habana (Cuba), el 2 de diciembre. / Ernesto Mastrascusa (EFE)
Mercedes Interian no podría sostener un vaso de agua porque se le caería al suelo, como si cargara plomo entre las manos. Ya pasaron la fiebre y los vómitos, ya se esfumaron las diarreas y los dolores de cabeza. Ahora, que parece que no se va a morir, lo que más teme Mercedes es a quedar encorvada. Ella, una mulata presumida y fuerte de 57 años, que ahora no da un paso si no se apoya de un palo de escoba. “Somos un pueblo jorobado, buscando qué comer”, dice entrecortando la voz por la falta de aire y los dolores, tirada en el sofá de su casa en El Cerro, en La Habana. “Aquí nadie está derecho, esto te entumece los dedos, los tobillos, las rodillas… Somos un ejército de zombies”.
Cuba es hoy un país de enfermos que no saben exactamente qué es lo que padecen. De gente contagiada por “el virus”, ese fantasma siniestro que recorre toda la isla y que ha dejado a sus habitantes como una tropa diezmada por la enfermedad. Primero llegan las altas fiebres, a algunos se les colorea de pintas rojas la piel, a otros se les descama. Vienen los vómitos, las diarreas y la cefalea. Después se hinchan las manos y rodillas. Apenas pueden apoyar la planta de los pies y hay quien no ha vuelto a caminar más. Si alguien cojea, lo más seguro es que tuvo el virus. Si arrastra las piernas, tuvo el virus. Si se queja de las articulaciones, se enfermó también. Amanece y en los barrios cubanos, según cuentan, sólo se oye decir: “Me duele aquí, me duele allá, hoy estoy un poco mejor, o no pude levantarme de la cama. Así están todos los vecinos, es lo que repiten diariamente”, asegura Maidelys Solano, de 38 años, quien pasó el virus en su casa de Bayamo, donde también se contagiaron sus dos hijos, su padre y los sobrinos.
Difícilmente una familia en Cuba escape de no haber tenido en casa un enfermo a causa de la crisis epidemiológica en la que está hundido el país. Se trata de la combinación de varios virus transmitidos por mosquitos, un modelo de “arbovirosis combinada” que incluye dengue, chikungunya y oropouche, a lo que se suman otros virus respiratorios como la influenza H1N, el virus sincitial respiratorio, y la covid-19. De acuerdo con las cifras publicadas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en la última semana se reportaron 5,717 nuevos casos de chikungunya, lo cual eleva a 38,938 los pacientes con este virus. Del dengue comunicaron que se mantiene activo en las 14 provincias y 113 municipios del país.
Pero lo que resulta alarmante fue la cifra de 33 muertos que, a inicios de semana, el Gobierno se vio obligado a reconocer, entre ellos 21 menores de edad, la población más afectada por estas arbovirosis junto a los adultos mayores. “Hay muchos niños de un mes de nacidos que han muerto, también de entre 2 y 4 años, además de muchos jóvenes, porque el vómito y las diarreas los deshidratan, llegan al hospital ya colapsados”, aseguró a El PAÍS en condición de anonimato una trabajadora del Instituto de Hematología e Inmunología de El Vedado.
La oficialidad cubana, que se resiste siempre a reconocer cualquier catástrofe, se había negado a aceptar que se tratara de una debacle sanitaria, insistiendo en que eran enfermedades comunes para los isleños, acostumbrados al calor del verano y a los aguaceros torrenciales del trópico. “Ni son nuevas, ni son raras, ni son desconocidas”, dijo en octubre el ministro del MINSAP, José Ángel Portal Miranda. Luego trató de despejar cualquier rumor, ante las innumerables denuncias de personas fallecidas: “Nadie puede esconder una epidemia ni los muertos”, sostuvo.
La Corporación Eléctrica Nacional (Corprelec) denunció este sábado, un «nuevo sabotaje» contra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que provocó la caída de tres torres de transmisión en el municipio Juan Antonio Sotillo del estado Anzoátegui.
De acuerdo con un comunicado emitido por la empresa eléctrica la intención del ataque es «desestabilizar un servicio público esencial para pueblo oriental».
«Ante esta agresión, nuestros trabajadores se desplegaron de manera inmediata en la zona afectada, siguiendo los protocolos de respuesta inmediata establecidos por el Gobierno Nacional», agregó la misiva.
Asimismo, destacaron que se irá restableciendo «de forma progresiva y segura» el servicio eléctrico en la zona afectada.
«Este sabotaje evidencia la crudeza de una guerra no convencional que atenta contra el bienestar de nuestro pueblo. No obstante, los venezolanos continúan reafirmando, de manera firme e inequívoca, su convicción de ser libre e independiente, avanzando por su propio camino», advirtió Corpoelec en su comunicado.
Por último, exhortaron a la población «a mantener la confianza, seguros de que la entrega, el compromiso y la conciencia patriótica de nuestros trabajadores garantizarán la continuidad y eficiencia del servicio que los venezolanos merecen.
FUERTES BAJONES ELÉCTRICOS SE REGISTRARON ESTE VIERNES 14 EN CARACAS Y VARIOS ESTADOS DEL PAÍS
Este viernes en horas de la mañana se registraron varios bajones de luz que afectaron diferentes zonas en la ciudad de Caracas y otros estados del país.
A través de redes sociales varios usuarios reportaron las fallas en el servicio eléctrico.
«Hoy ha habido una parrandita de mini bajones pero hace un minuto hubo el papá pero de los subidones eléctricos. No está fácil», reportó Fran Monroy.
«Desde Mérida empezó la fiesta de los bajones que desgracia se dañan las cosas dónde más hay bajones», añadió otro usuario.
«En esta hermosa mañana, 14 de noviembre 2025, dos bajones de energía eléctrica quitándonos los ánimos de trabajar y asustados porque se nos pueden dañar los aparatos y los responsables no nos van a pagar nuestros aparatos dañados. Vivienda Rural de Barbula Naguanagua, estado Carabobo», continuó otro reporte.
En algunos estados, incluso hubo denuncias de que el servicio de luz falló por completo. «Luego de varios bajones, zonas del Táchira sin electricidad. 11:50 a.m.», informó la periodista Lorena Bornacelly.
Otros estados desde donde llegaron reportes fueron Zulia, Aragua, Lara, La Guaira, Anzoátegui y Barinas.
Los datos reflejados se obtuvieron a través de una encuesta a 143 empresas de las áreas de agricultura, manufactura, comercio, construcción, restaurantes y hoteles, servicios inmobiliarios, financiero y otros servicios.
El 69% de las empresas indicaron que los cortes eléctricos los afectaron en el segundo trimestre, según encuesta.
La Encuesta Cualitativa a Cámaras Empresariales del Segundo Trimestre de 2025, realizada por la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), indicó que la remuneración promedio mensual entre abril y junio de este año, se ubicó en US$ 262.
En ese sentido, un gerente ganó en promedio US$ 823 al mes, un profesional obtuvo US$ 438 y un obrero u operador percibió US$$ 204.
El estudio de Fedecámaras destacó que el 56% de las compañías consultadas dijo que la escasez de combustible no les afectó, mientras que un 44% indicó que sí.
Igualmente, precisó que el 69% de las empresas encuestadas resaltó que los cortes eléctricos los afectó y un 31% indicó que no.
La encuesta del gremio empresarial venezolano apuntó que un 41,5% es el porcentaje promedio de las transacciones en moneda extranjera que realizaron las empresas afiliadas con sus clientes.
La mayoría de las empresas sondeadas manifestaron que los principales problemas que afrontaron en ese período fueron: falta de financiamiento, brecha cambiaria, alta presión fiscal, falta de divisas, combustible, inseguridad jurídica, baja demanda, servicios públicos, entre otros.
El sondeo puntualizó, además, que el 38% de las empresas informó que tuvo una baja en sus ventas, el 43% indicó que se mantuvo igual y un 19% tuvo un aumento.
Al menos 23 familias de la urbanización La Trinidad de Maracaibo, en el estado Zulia, tienen problemas con el servicio eléctrico, pues el cable de tierra del transformador que surte a las viviendas de las calles 54 y 54-A entró en corto. Ahora, las residencias solo cuentan con una de las fases eléctricas.
Debido a esta situación, deben resolver y priorizar sobre qué aparatos conectar a la red eléctrica.
La falla viene presentándose desde el jueves 26 de junio en horas del mediodía tras una fuerte fluctuación eléctrica y, a pesar de haber hecho los reportes a la Corporación Eléctrica Nacional, todavía la empresa no ha analizado una solución al problema.
“Hicimos el debido reporte y hasta los momentos, Corpoelec no ha dado respuesta”, según denunció Liliana Aguado, una de las afectadas.
En conversación con Radio Fe y Alegría Noticias, Aguado mencionó que Corpoelec dio aviso de que llegaría una unidad al sitio el sábado por la tarde, sin embargo, nunca apareció.
“(Dijeron que) estuviéramos pendientes que el camión iba a venir y hasta la fecha de hoy (domingo) no han dado respuesta alguna”, denunció.
La mayoría de los residentes en esta zona de La Trinidad, en Maracaibo, son personas de la tercera edad, algunos de ellos, están de reposo médico. También viven personas con Síndrome de Down y con la condición del espectro autista.
El monopolio estatal o cuasiestatal en la gestión de la red eléctrica española ha llevado a una falta de incentivos para mejorar la infraestructura y garantizar un suministro estable
Las políticas energéticas en España han favorecido la intervención estatal e impuesto regulaciones que dificultan la entrada de nuevos competidores. (EFE)
El apagón energético del 28 de abril en España ha puesto de manifiesto la fragilidad de un sistema eléctrico excesivamente centralizado y regulado. Lejos de ser un incidente aislado, esta falla es una consecuencia directa de la intervención estatal en el mercado energético, que ha generado rigideces e ineficiencias.
La electricidad en España opera bajo un modelo de concentración, donde el Estado y unas pocas empresas reguladas monopolizan la generación, distribución y comercialización de la energía. Esta estructura impide una competencia real y dificulta la capacidad del sistema para adaptarse a imprevistos, dejando a millones de ciudadanos vulnerables ante fallos masivos.
Todo sistema es falible. Pero un fallo en un sistema descentralizado no provoca un problema generalizado. De vez en cuando, hay fallos en redes sociales y servicios digitales. Plataformas como WhatsApp, Facebook e Instagram han sufrido caídas globales en el pasado, pero, debido a la descentralización de servidores, algunos usuarios pudieron seguir accediendo mientras otros experimentaban interrupciones. Y, aunque Instagram deje de funcionar unos minutos, otros servicios, como YouTube, no fallan.
El sistema eléctrico español antes de la centralización
España no siempre operó bajo este modelo rígido. Antes de la creación de Red Eléctrica Española, el país contaba con un sistema descentralizado que permitía una mayor flexibilidad y adaptación ante imprevistos. ¿Cómo funcionaba ese sistema? Veamos su estructura antes de la centralización.
Esta estructura permitía una mayor competencia, evitando los problemas derivados de un monopolio estatal. Y, sobre todo, una mayor adaptación a las necesidades y características locales: donde había un salto de agua, se instalaba una hidroeléctrica; pero donde no había salto de agua y sí carbón, se creaba una central térmica. Un fallo en un punto de la red sólo afectaba a esa zona y no dejaba a España sin luz.
Diversidad de empresas y competencia en el mercado
Durante los años 60 y 70, el sector eléctrico español estaba compuesto por una variedad de empresas privadas y públicas que operaban de manera independiente. Este modelo descentralizado permitía que cada empresa optimizara sus recursos y respondiera a las necesidades específicas de su región, sin depender de una planificación centralizada.
La descentralización del sistema eléctrico tenía ventajas clave:
Menor riesgo de apagones generalizados, ya que un fallo en una zona no afectaba al resto del país.
Mayor innovación, con empresas compitiendo por mejorar la eficiencia y reducir costos.
Adaptación a las necesidades locales, permitiendo el desarrollo de infraestructuras específicas para cada región.
El modelo descentralizado que predominó en España durante los años 60 y 70 demostraba una capacidad de resistencia a errores superior, ya que los fallos eran localizados y no afectaban a toda la red nacional. Sin embargo, con la llegada del gobierno de Felipe González (1982-1996), se inició un proceso de centralización y monopolización que alteraría por completo el mercado energético. En este contexto, surgieron dos actores clave: la creación de Red Eléctrica Española y la transformación de ENDESA en Grupo ENDESA.
El origen y evolución de Red Eléctrica Española y ENDESA bajo el gobierno de Felipe González
ENDESA fue fundada en 1944 como una empresa estatal dedicada a la generación y distribución de electricidad. Aunque era pública, permitía operar a otras compañías, tenía una producción descentralizada y generaba servicios añadidos. Por ejemplo, en Teruel, explotaba la central térmica de Andorra y creó la línea ferroviaria Escatrón-Andorra, uniendo estos dos pueblos de las provincias de Zaragoza y Teruel, respectivamente.
Incluso otras empresas públicas operaban en el mercado energético español, como la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana (ENHER) o la Empresa Nacional Carbonífera del Sur.
En 1983, sólo un año después de la llegada de Felipe González a la presidencia del Gobierno, ENDESA pasó a ser Grupo ENDESA, adquiriendo gran parte de su competencia, tanto pública como privada. Ese año, la empresa pública absorbió empresas como Unión Eléctrica de Canarias, que operaba de forma privada desde 1930; Eléctricas Reunidas de Zaragoza, que operaba con capital privado desde 1911, aunque su germen, Electra Peral Zaragozana, fue fundada por Isaac Peral en 1893; y empresas públicas como ENHER y la Empresa Nacional Carbonífera del Sur.
Posteriormente, y siendo todavía pública (ya que ENDESA no se privatizó totalmente hasta 1998), fue adquiriendo otras empresas como Viesgo, que operaba desde 1906; FECSA, desde 1951, aunque su origen, la Sociedad Española de Electricidad, operaba desde 1881; o la Compañía Sevillana de Electricidad, desde 1894.
Ver los nombres de esas empresas y sus fechas de fundación nos da una idea de la descentralización, longevidad y estabilidad del mercado energético español. Empresas que han sobrevivido a diferentes formas de gobierno, a la Guerra Civil, incluso, algunas, al desmembramiento estatal con la independencia de Cuba, pero que no han podido sobrevivir a la intervención estatal.
Lo que sí se disgregó de ENDESA bajo el PSOE fue Red Eléctrica Española, separando producción y comercialización por un lado, y transporte energético por otro.
Red Eléctrica Española: la centralización y estatalización de la red de transporte
Red Eléctrica Española fue creada en 1985 con el objetivo de gestionar y operar la red de transporte de electricidad en España. Antes de su fundación, el sistema eléctrico estaba descentralizado, con múltiples empresas gestionando la transmisión de energía, organizadas de forma espontánea en compañías como las ya mencionadas.
El gobierno de González impulsó la creación de REE como una empresa pública con el propósito de garantizar la estabilidad del suministro eléctrico y mejorar la planificación del sistema energético. Poco después, REE se convirtió en el operador único de la red de transporte, monopolizando la interconexión entre las distintas regiones del país.
Una sociedad estatal que, como siempre ocurre en estos casos, sólo sirve para que ostente su presidencia alguien del partido del gobierno. En este caso, Beatriz Corredor, exministra de Vivienda con Zapatero y actualmente con un sueldo de medio millón de euros anuales, y con seis de los doce miembros de su consejo pertenecientes al partido del Gobierno.
Pero esto no es el problema; sólo es la consecuencia natural de una empresa pública. Lo problemático es creer que un sistema de planificación central pueda funcionar, y cómo este pensamiento afecta al libre ejercicio de la función empresarial.
Monopolios y falta de incentivos para la eficiencia
El monopolio estatal o cuasiestatal en la gestión de la red eléctrica ha llevado a una falta de incentivos para mejorar la infraestructura y garantizar un suministro estable. La ausencia de competencia significa que las empresas no tienen presión para optimizar costos ni para invertir en tecnologías que prevengan fallos masivos.
Los monopolios creados o protegidos por el Estado tienden a ser ineficientes, ya que no enfrentan la disciplina del mercado. Ni tienen el sistema de incentivos que ofrece el mercado ni pueden calcular de forma eficiente los precios.
Cuando el sistema era descentralizado, múltiples actores competían por ofrecer el mejor servicio, reduciendo la probabilidad de fallos sistémicos. Un fallo en una zona no afectaba a otras.
Regulación excesiva y obstáculos a la descentralización
Las políticas energéticas en España han favorecido la intervención estatal e impuesto regulaciones que dificultan la entrada de nuevos competidores. La burocracia y las restricciones a la generación descentralizada han impedido el desarrollo de alternativas como redes locales, generación distribuida y sistemas de almacenamiento independientes.
El apagón del 28 de abril es un recordatorio de los peligros de la centralización y el monopolio en sectores estratégicos. La solución no pasa por más intervención estatal, sino por una liberalización del mercado energético, permitiendo la competencia y la innovación. Un sistema descentralizado, basado en la libre empresa y la propiedad privada, garantizaría un suministro más estable y eficiente, evitando que millones de personas queden a oscuras por fallos en una estructura rígida y controlada por el Estado. La historia nos demuestra que los mercados libres, cuando se les permite operar sin trabas, generan soluciones más robustas y adaptables. Es hora de aplicar estos principios al sector energético y evitar que la intervención estatal siga poniendo en riesgo el bienestar de los ciudadanos.
Un problema mental… o no
Otro de los efectos perversos de los mercados regulados es que los agentes económicos no destinan recursos donde serían más útiles, sino donde hay menos trabas burocráticas o mayores subvenciones, desincentivando la innovación y la eficiencia.
En el sector energético, esto se traduce en distorsiones evidentes, como la sobreinversión en tecnologías subvencionadas con alta intermitencia, como la energía solar, mientras se bloquea la entrada de soluciones más robustas y autosostenibles. Pero el problema va más allá. Hay obstáculos burocráticos que generan servicios incompletos y que, lejos de mejorar el mercado, lo hacen más ineficiente:
Empresas que venden sistemas energéticos “integrados” pero que obligan al usuario a gestionar múltiples aplicaciones desconectadas.
Instaladores que ofrecen autoconsumo pero sin la opción de compartir excedentes, limitando el potencial del ahorro colectivo.
Comercializadoras que imponen precios abusivos en la compra de excedentes, aprovechando la falta de competencia real en el mercado.
Sin embargo, dentro de este entorno hostil surgen oportunidades para quienes deciden actuar. El próximo 7 de mayo, la Asociación Liberal de Estudiantes publicará el informe “Luz a cero”, que analiza estrategias para reducir drásticamente la factura energética, e incluso eliminarla por completo. En él se presentan modelos de negocio como:
Spock: una plataforma de compras colectivas de gas y luz que consigue precios realmente ventajosos al sindicar un gran volumen de consumidores.
Cooperativas Energéticas: una consultora especializada en la puesta en marcha de cooperativas energéticas, que está teniendo un gran éxito en Aragón.
Green Data Chain: minado de bitcoin con energía producida con purines de cerdos. Una forma de solucionar el problema de la evacuación de esos residuos y convertirlos en un activo.
Wott: que ofrece participaciones en cooperativas energéticas, permitiendo que los clientes reduzcan su factura a cero y, al mismo tiempo, apoyen a familias en situación vulnerable con bonos de energía gestionados de forma descentralizada.
Con el objetivo de inspirar a más emprendedores y fomentar la competencia en el mercado energético, mis siguientes artículos en el Instituto Juan de Mariana analizarán modelos de negocio que desafían la planificación centralizada.
El apagón del 28 de abril ha sido una tragedia, pero también una advertencia. Es el momento de cuestionar la planificación central y de reclamar un mercado verdaderamente libre y descentralizado.
Los ciudadanos tienen dos opciones: dejar la producción energética en manos de burócratas o tomar el control de su propia energía, convirtiéndose en propietarios de los medios de producción y distribución para construir un sistema más sólido, resistente y descentralizado.
Para quien se desempeñó por muchos años como gerente de la empresa estatal Cadafe para el occidente del país, el ingeniero Antonio Patiño, el comunicado del gobierno para tomar medidas mientras se busca resolver la crisis eléctrica, genera muchas interrogantes a los consumidores del servicio porque se han establecido seis semanas en las cuales se adoptarán las soluciones del problema.
Esta situación, dice al ser entrevistado por El Impulso, nos recuerda a los anuncios hechos a fines del mes de abril de 2013 por Jesse Chacón, el entonces ministro de Energía Eléctrica, quien ofreció renunciar al cargo si en 100 días no lograba estabilizar el Servicio Eléctrico Nacional; pero, permaneció más de dos años en el puesto y los problemas no fueron resueltos, al extremo que el 7 de marzo de 2.019 se produjo el más grande apagón de la historia de Venezuela cuando quedaron a oscuras Caracas y los 23 estados, luego de lo cual se registraron otros apagones nacionales el 25 y 29 de marzo, el 9 de abril y el 22 de julio de ese año. Son casos que no se olvidan.
Ahora sale el Instituto Nacional de Metereología e Hidrología a anticipar una ola de calor que se prolongará hasta finales de mayo y, en consecuencia, bajarán los niveles de agua en las centrales eléctricas, motivo por el cual habrá que tomar medidas para limitar el consumo de energía eléctrica en todo el país.
Considera el ingeniero Patiño que como consecuencia de lo expresado en el comunicado, se limitará la poca producción económica que se tiene en los momentos y, además de la reducción de la actividad industrial y del cierre de los establecimientos comerciales, el ajuste en los horarios de trabajo de ocho de la mañana a las doce y media de la tarde, así como un día de trabajo por otro inactivo en la administración pública, no constituye un hecho trascendente.
Yo creo que el problema eléctrico va un poco más allá, a lo que se llama el déficit de generación termoeléctrica, en primer lugar. Porque el gobierno en el comunicado menciona el problema hidroeléctrico en los Andes; pero, en esta zona se depende de una represa de importancia, la Uribante-Caparo, que es alimentada con las aguas de los ríos Uribante, Caparo y Camburito.
¿En dónde observa usted el problema grave?
En la generación termoeléctrica, porque la mayoría de las máquinas están fuera de servicio y, como ya lo he declarado anteriormente a El Impulso, no están en condiciones operativas y, por lo tanto, no han generación de energía de esa naturaleza. A esa situación se le suma la falta de la generación de energía primaria, que son los combustibles fósiles, que son los que permiten alimentar las plantas termoeléctricas. El problema se va por esa vía.
Pero, ¿no se alega la falta de lluvias?
Lo de las lluvias en los Andes no puede ser porque tenemos entendido que ha habido lluvias en abundancia en esa zona. El problema se sigue presentando con la disponibilidad de generación térmica e hidroeléctrica. Eso es lo que tenemos en el Guri, donde había caudal suficiente del río para tener generación; pero, ha habido muchas limitaciones en cuanto al transporte de energía desde el estado Bolìvar hacia el centro y oeste del país. Esa es la realidad.
Ahora tenemos al frente la disposición del gobierno, ¿Qué cree usted está buscando el gobierno?
Con el uno por uno, un día de trabajo y el siguiente no, se pretende disminuir la demanda. Pero, ¿a cambio de qué? ¿Que no haya apagones? Yo creo que lo que se debe hacer es tratar de que las máquinas sean productivas, implementar nuevos proyectos, hacerle el mantenimiento a los equipos que se encuentran fuera de servicio y con ello lograr ponerlas en producción para que se pueda surtir la energía requerida en el país.
¿Cree que no se están tomando las medidas convenientes sino que se está imponiendo un castigo a los suscriptores?
Ahorita se está castigando a los comerciantes, a los industriales e inclusive a los residenciales, porque se les está ordenando apagar los aparatos electrodomésticos para minimizar la demanda nacional. Eso es lo que se persigue con ese comunicado. Hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar el Servicio Eléctrico Nacional.
Ingeniero, ¿es posible acabar con los apagones con las medidas que se están tomando?
Si tú te pones analizar, te darás cuenta que apagones hay todos los días y en todo el territorio nacional. No es sólo Barquisimeto o Lara, sino todo el país. No puede ser que vayan a castigar a todo el país cuando el propio comunicado está diciendo que el problema se ha registrado en los Andes. Porque si por ejemplo se sucede un apagón en Puerto Cabello, para mencionar una ciudad, esa ciudad no tiene nada que ver con los Andes. Sin embargo, ocurre en todas partes.
¿No está el gobierno diciendo la verdad?
Creo que la intención final es la de llamar la atención del consumidor, Es por donde deberían dirigir los tiros. Hacerle un llamado al consumidor para que haga uso racional de la energía. Y en la medida que lo hagamos podemos contribuir a minimizar los apagones en todo el territorio nacional. Cuando en el 2008 y 2009 comenzó a flaquear el servicio, los técnicos en aquella oportunidad analizaron y decían que había que dedicarle al Servicio Eléctrico Nacional los mantenimientos preventivos para evitar llegar más adelante a tener problemas en el sistema. Esa falta de atención fue lo que ocasionó dificultades en la generación y distribución del fluido eléctrico y el jueves 7 de marzo del 2019 todo el país quedó paralizado totalmente. Falló ese día y se prolongó por una semana más el torrente sanguíneo del sistema y todo se vino abajo. Y eso ocurrió porque el sistema de transmisión estaba débil porque no se le metió la mano oportunamente.
¿Y será posible que en seis semanas esta crisis eléctrica se resuelva?
El comunicado nos recuerda de aquel ministro que prometió en cien días acabar con el problema, cuya historia conocemos todos.