Luego de ser uno de los mejores servicios eléctricos de América Latina, Venezuela pasó a ser un país a oscuras. La respuesta al deterioro de esta industria se puede encontrar en la docena de ministros —la mayoría militares sin formación técnica—, los contratos millonarios sin resultados y las decisiones que expertos rechazaron desde el principio

Desde hace más de dos décadas, el Sistema Eléctrico Nacional ha atravesado un deterioro progresivo marcado por apagones masivos, racionamientos prolongados y un déficit estructural de generación que aún persiste. La crisis no solo responde al colapso de la infraestructura, sino también a una cadena de decisiones institucionales y a los distintos perfiles que han estado al frente del Ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec, en una gestión que ha alternado entre militares, operadores políticos y, en menor medida, ingenieros del área.
En marzo de 2026, en medio de un sistema aún golpeado por fallas recurrentes y un déficit de generación, la cartera eléctrica pasó a manos del ingeniero electricista Rolando Alcalá, designado por la administración de Delcy Rodríguez como nuevo ministro de Energía Eléctrica. Su nombramiento se produjo en un contexto de reformas legales y administrativas, intentos de inversión y una apertura incipiente del sector, tras años de conducción marcada por perfiles no técnicos. Este recorrido histórico repasa a los ministros que han estado al frente del sistema eléctrico venezolano y que, en distintos momentos, han acompañado su deterioro hasta el escenario actual.
El petróleo lo comenzó todo
Venezuela, como país petrolero, abrió muchas puertas en el plano internacional. Durante la Segunda Guerra Mundial, el país abastecía de crudo a aliados como Estados Unidos y el Reino Unido, y más tarde también a Canadá y China.
Durante el gobierno de Isaías Medina Angarita se impulsó el desarrollo de la industria petrolera y se crearon mecanismos para que el país pudiera refinar su propio crudo. Las refinerías de Cardón y Amuay, las más grandes de Venezuela, se construyeron como consecuencia de ese impulso.
Con el desarrollo de las refinerías llegó también la construcción de centrales termoeléctricas, instalaciones que generan energía a través de la quema de combustibles fósiles u otras fuentes. Según la revista SIC, Venezuela alcanzó una tasa de crecimiento de la capacidad eléctrica del 23,11% anual en 1960, la más alta de América Latina.
Entre los años 60 y 80 se crearon otras empresas y proyectos que consolidaron ese desarrollo. La Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe) ejecutó proyectos que cubrieron energéticamente al 50% del país. Y en 1986 fue inaugurada la Central Hidroeléctrica del Guri, que para la época era la más grande del mundo y llevaba electricidad al 77% de la población venezolana.
Lo que cambió todo
En 1999, con la llegada de Hugo Chávez Frías al poder, comenzó una era de cambios sociales y políticos que también transformó radicalmente el sector eléctrico.
El primer ministro de Energía y Minas de Chávez fue Alí Rodríguez Araque, también conocido como «Comandante Fausto», quien había pertenecido al grupo guerrillero Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y cuya visión era afín al modelo cubano. Su nombramiento daría una idea de lo que vendría después.
En 2000 lo sucedió Álvaro Luis Silva Calderón, abogado y uno de los autores de la ley que nacionalizó el petróleo en Venezuela.
En 2002 llegó el ingeniero Rafael Ramírez, quien tomó las riendas del Ministerio de Energía y Petróleo y acumuló considerable poder durante su mandato. Bajo su gestión se nacionalizaron las pocas empresas privadas del sector eléctrico, entre ellas La Electricidad de Caracas, comprada por Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por 740 millones de dólares. Esa operación sería el origen de lo que hoy conocemos como Corpoelec.
En 2005 se determinó que los centros de distribución eléctrica pasarían a estar controlados por militares venezolanos.
Entre 2002 y 2006 también estaba como viceministro Nervis Gerardo Villalobos Cárdenas, un ingeniero eléctrico que se desarrolló en el Ministerio de Energía y Petróleo y que actualmente enfrenta cargos en Estados Unidos y España por corrupción internacional y blanqueos de capitales. Era la mano derecha de Rafael Ramírez.
En el 2018 el ex fiscal general, Tarek William Saab, emitió una orden de captura en su contra, según el portal, Armando.Info.
Para el 2007 ya se había creado Corpoelec y en el 2008 el militar Hipólito Izquierdo tomó sus riendas con el encargo de ejecutar el Plan de Expansión de Generación, que tenía como objetivo añadir 10.480 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional. Chávez lo destituyó en 2009.
La estadía de Rafael Ramírez o el «zar del petróleo» en el Ministerio de Energía y Petróleo fue extensa, hasta el 2009 cuando se creó el Ministerio para el Poder Popular para la Energía Eléctrica(MPPEE) y continuó con su legado Ángel Rodríguez Gamboa, militante del PSUV y primer ministro de Energía Eléctrica de Venezuela, quien aplicó los primeros racionamientos en algunas zonas del país. Duró apenas un año en el cargo.
En 2010 regresó Alí Rodríguez Araque, quien decretó la «emergencia eléctrica» y delegó gran parte de los procesos al equipo cubano encabezado por el ministro de Tecnología de Cuba, Ramiro Valdés Menéndez, militar condecorado y vicepresidente de Cuba. Con él se prometió la modernización del sistema y, con cientos de millones de dólares disponibles, comenzaron los contratos exprés que enriquecieron a los conocidos como «bolichicos».
En 2011 desfilaron varios nombres por el cargo. Rodolfo Navarro Díaz fue nombrado ministro de Energía Eléctrica, pero duró pocos meses. La presidencia de Corpoelec pasó brevemente por Joaquín Osorio, quien apenas duró 7 días antes de ser sustituido nuevamente por Alí Rodríguez Araque, quien se mantuvo hasta el 24 de enero de 2012.
También en julio de 2011, Argenis Chávez, hermano del presidente e ingeniero eléctrico, fue designado ministro de Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec. Duró exactamente 7 días, fue destituido el 30 de julio. Trabajadores de la empresa señalaron que durante su breve gestión se generaron pérdidas de más de 4 millones de dólares destinados al mejoramiento del sistema.
Ese mismo año, el ingeniero eléctrico Héctor Navarro asumió el Ministerio de Energía Eléctrica y atribuyó los problemas del sistema al «sabotaje». Salió del cargo en 2013 y fue suspendido del Psuv por sus críticas al gobierno.
Jesse Chacón llegó después como ministro y presidente de Corpoelec. Militar de carrera, prometió públicamente que si en 100 días no lograba cumplir el plan para mejorar el servicio eléctrico, renunciaría. El plan fracasó, pero Chacón no renunció hasta 2015.
Ese año asumió Luis Motta Domínguez, general de División de la Guardia Nacional, quien atribuyó los problemas eléctricos al sabotaje y al fenómeno «El Niño». Durante su gestión se firmaron contratos que superaban los 6 millones de dólares. En 2019, dos personas identificadas como sus presuntos testaferros —Jesús Ramón Veroes y Luis Alberto Chacín Haddad— fueron acusadas en la Corte del Distrito Sur de Florida de conspiración para el lavado de dinero.
El apagón masivo
Motta Domínguez permaneció en el cargo hasta 2019, año en que se produjo el apagón masivo que dejó a todo el país sin electricidad durante al menos dos semanas, con cortes que en algunas zonas se extendieron por días.
Tras su destitución, Nicolás Maduro nombró al ingeniero eléctrico Igor Gavidia León al frente del ministerio y de Corpoelec, el primer ministro sin grado militar desde Argenis Chávez y el primer ingeniero eléctrico en el cargo en años.
Ese mismo año llegó Freddy Brito Maestre, ingeniero eléctrico egresado de la UCV con doctorado en electrónica en Francia. Su mandato se extendió hasta 2020, cuando fue sustituido por Néstor Reverol, militar y político venezolano que había presidido Corpozulia, y quien se mantuvo en el cargo hasta 2024.
Lo sucedió Jorge Elieser Márquez, general de División de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que también ejercía como director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) desde 2017. Permaneció en el ministerio hasta 2026, cuando fue sustituido por el actual ministro, Rolando Alcalá, ingeniero electricista egresado de la Universidad Simón Bolívar (USB).
El comienzo de la mala gestión
Según la revista SIC, el gasoil, utilizado para generar electricidad en las termoeléctricas venezolanas, es un mecanismo obsoleto que produce «emisiones acidificantes de la atmósfera que hacen que se genere lluvia ácida, capaz de deteriorar los suelos y las cosechas».
Ese recurso solo es utilizado por otro país en América Latina: Cuba. Y cuando en 2009 se creó el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, la decisión de usar gasoil para abastecer las plantas de gas natural se impuso a pesar del rechazo de numerosos especialistas.
Eso provocó la salida de ingenieros y profesionales del sector. Hoy, de las plantas termoeléctricas adquiridas entre 2004 y 2014, solo funciona la mitad.
Según la revista SIC, la explicación tiene una sola palabra: mala gestión. Los proyectos inacabados, las decisiones equivocadas, la improvisación y la falta de conocimiento técnico destruyeron un sistema eléctrico que en los años 90 era considerado uno de los mejores de América Latina.
¿Dónde estamos parados ahora?
Luego de años de mala gestión, con personas a cargo de ministerios de los cuales no estaban aptos, ahora, luego el recién decretado gobierno interino de Delcy Rodríguez, busca un acercamiento distinto para tratar de recuperar lo que alguna vez fue el sistema eléctrico del país.
El 15 de junio del 2026, el gobierno de Venezuela firmó un acuerdo con la empresa General Electric. El objetivo estipulado por el país es recuperar 5.000 megavatios en 4 años para reforzar el Sistema Eléctrico.
Esta no fue una decisión que vino sola. A principios de junio la Asamblea Nacional aprobó un primer debate para que la empresa privada pueda incursionar en el sistema eléctrico, después de décadas de control del Estado. Estas primeras discusiones se centrarán en realizar los informes técnicos correspondientes para la recuperación del sistema y en la realización de una propuesta para la participación de empresas mixtas y privadas en el servicio eléctrico.
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