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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
El presidente estadounidense se reunió con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, al margen de la cumbre del G7 en Francia, prevé repetirlo y llamó a Rusia a intentar un acuerdo, a riesgo de nuevas sanciones.
"Rusia debería alcanzar un acuerdo. Rusia ha perdido una enorme cantidad de personas, y Ucrania también", aseguró este martes (16.08.2026) el presidente estadoundiense, Donald Trump, durante una reunión bilateral con el emir de Qatar, confirmando, además, un encuentro con su par ucraniano, Volodimir Zelenski, en el marco de la cumbre del G7 que se celebra en Evian, Francia.
Trump dijo que mantuvo "una reunión" con su par ucraniano y que otras discusiones estaban previstas este martes. El mandatario estadounidense llegó pletórico a Evian el lunes, tras alcanzar un acuerdo marco con Irán, y con la intención de "hacer algo" ahora sobre el conflicto en Ucrania, que ya dura más de cuatro años.
"Ayer tuvimos una conversación muy buena con el presidente Zelenski y con el presidente Putin, y veo que quizá podamos hacer algo allí. De verdad lo creo, la verdad. Ambos están abiertos a ello", indicó el lunes, al reunirse con su par francés, Emmanuel Macron.
At the G7 Summit in France, substantive meetings have already began. Dear Emmanuel, Mr. President, thank you! The schedule for the day is packed. The key focus is to strengthen air defense for Ukraine and advance diplomacy, to make Russia end its war. Peace is needed.… https://t.co/lRUmScn9L9
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) June 16, 2026
Poco después, los líderes del G7, incluido Trump, dieron este martes un respaldo claro a Ucrania, a su soberanía y a su integridad territorial, y coincidieron en que hay que presionar más Rusia para llevarla a una negociación, incluso con sanciones al petróleo.
Fuentes diplomáticas francesas explicaron, al término de la sesión de la cumbre del G7 dedicada a la guerra de Ucrania, en la que participó como invitado su presidente, Volodimir Zelenski, que esa mayor presión podría ejercerse en especial con nuevas sanciones sobre las exportaciones de petróleo ruso, una vez que se espera el desbloqueo del estrecho de Ormuz, cuyo cierre provocó la suspensión de sanciones a Rusia.
Las fuentes señalaron que Trump felicitó a Zelenski por la dinámica actual del conflicto, en la que los ucranianos ya no aparecen como los que van perdiendo, y que como los otros líderes del G7, coincidió en que esa nueva dinámica le beneficia.
Tras buscar en vano una reunión con Putin durante el G7, Zelenski propuso de nuevo una reunión en Estados Unidos, "un formato en el que a Putin le resultaría más difícil negarse", dijo el ucraniano en un video publicado este lunes en la red social X.
We offered Putin to meet anywhere where real decisions to end the war could be made. He does not want it.
We discussed with the U.S. and France the possibility of a meeting with Russia around the G7, with all democratic nations represented. Putin does not want it.
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) June 15, 2026
Rusia niega invitación al G7
Moscú, por su parte, aseguró este martes que no ha recibido una invitación oficial de la parte ucraniana para un posible encuentro entre Zelenski y Putin, en el marco de la cumbre del G7 en Francia. "Por supuesto que no", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria, en respuesta a si habían recibido esa invitación oficial de Kiev.
Peskov aclaró inmediatamente que entre Moscú y Kiev "no existen canales oficiales". Según el Kremlin, si Zelenski "está dispuesto a hablar con responsabilidad y seriedad, y el régimen de Kiev sabe perfectamente a qué nos referimos, siempre puede venir a Moscú".
Trump aseguró hace poco que dejaría "que Kevin decida", pero no oculta que lo nombró con la esperanza de que la Fed adopte una postura más flexible.
Un relajamiento monetario parecía posible cuando Trump nominó a Warsh a finales de enero. La escalada de los precios empezaba a ceder y la Fed contemplaba dos recortes de tasas a lo largo del año.
El aumento de la inflación no alarma a la institución estadounidense hasta el punto de imitar al Banco Central Europeo (BCE), que acaba de subir sus tipos de interés de referencia.
La Fed, cuyas tasas son más altas que las del BCE, probablemente anunciará el miércoles que vuelve a dejarlas sin cambios por cuarta vez.
Sin embargo, los banqueros centrales "halcones", enfocados en luchar contra la inflación, se hacen oír cada vez más, y los inversores creen que podría producirse una subida de tipos a finales de año.
Con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, este sería un escenario políticamente adverso para Trump, quien ha prometido disminuir tanto los precios como los costos de endeudamiento.
"Todos los presidentes quieren tasas de interés más bajas" para estimular la actividad. Pero Warsh, "no está en condiciones de hacer eso ahora", advierte a la AFP Dan North, economista en Allianz Trade Americas.
"Paradójica"a situación es "francamente un poco paradójica", según Gregory Daco, economista en EY.
Antes de asumir la presidencia de la Fed, "Warsh insistió en flexibilizar la política monetaria con el argumento de que una mayor productividad permitiría reducir la inflación", señala este analista a la AFP.
"Pero hoy nos enfrentamos a una inflación que supera el 4%, y nos preguntamos qué tanto durará este choque", explica.
Las circunstancias de la llegada de Warsh al cargo hacen que los inversores cuestionen su capacidad para política monetaria basada en la realidad económica, al margen de las interferencias políticas.
Para ser nombrado, este exgobernador de la Fed (2006-2011) tuvo que ganarse la confianza de Trump, que no duda en poner a prueba la independencia de la institución.
Trump llevó a cabo una campaña de críticas contra Jerome Powell, el predecesor de Warsh, a quien reprochó no haber bajado más las tasas de interés, que son decididas por un comité compuesto por 12 miembros.
Durante su reunión a puerta cerrada del martes y el miércoles, los responsables de la política monetaria deberán actualizar sus proyecciones para la economía estadounidense (crecimiento, inflación, desempleo, evolución de las tasas).
Warsh, convertido en crítico de la Fed, considera que el banco central debería comunicar diferente y menos.
Sin embargo, ofrecerá una rueda de prensa el miércoles justo después del comunicado en el que se anuncie la decisión de política monetaria, como de costumbre.
"No creo que vaya a desmarcarse y decir bajar los tipos", apunta North, de Allianz Trade Americas. "Es bastante complicado justificar un recorte cuando la inflación está ahí".
Autor, Paul BrownAutor, Merlyn ThomasAutor, Matt Murphy BBC Verify
Imágenes satelitales muestran que más de 50 bases militares iraníes, incluyendo el cuartel general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), han sufrido daños por ataques estadounidenses e israelíes desde el inicio de la guerra.
Las imágenes revisadas por BBC Verify revelan que bases en todo el país han sido gravemente dañadas por los ataques estadounidenses, y los expertos han identificado daños en aviones de la fuerza aérea, buques de guerra e instalaciones de misiles balísticos.
Funcionarios estadounidenses afirman haber atacado más de 13.000 objetivos en Irán desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
En la noche del martes y miércoles, las fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaron nuevas oleadas de ataques tras el derribo de un helicóptero estadounidense en el Golfo Pérsico. Durante el fin de semana, Irán e Israel también intercambiaron ataques, con Israel embistiendo el sur de Beirut y sitios militares en la República Islámica.
Si bien un alto el fuego temporal ha estado vigente durante más de un mes, el presidente Donald Trump afirmó a finales del mes pasado que Estados Unidos "había derrotado [a Irán] militarmente".
"Su armada está totalmente destruida, al cien por cien", le dijo a su nuera y presentadora de Fox News, Lara Trump. "La fuerza aérea está totalmente destruida, al cien por cien".
Pero a pesar de los ataques a las bases iraníes en todo el país, algunas de las imágenes revisadas por BBC Verify parecen mostrar que Teherán ha estado aprovechando el frágil alto el fuego para reparar las entradas de los túneles en algunos emplazamientos de misiles clave.
Durante todo el conflicto, ha sido difícil determinar la magnitud de los daños en las bases militares iraníes, ya que Estados Unidos ha intentado limitar la cobertura satelital de la región.
En marzo, el Pentágono solicitó a Planet, un importante proveedor, que restringiera la publicación de nuevas imágenes de Irán y la mayor parte de Medio Oriente. La empresa justificó la medida argumentando que quería garantizar que sus imágenes no fueran utilizadas "por actores adversarios para atacar a personal aliado y de la OTAN, así como a civiles".
Sin embargo, BBC Verify utilizó imágenes antiguas de Planet y de otros proveedores internacionales para registrar daños en 51 emplazamientos militares en todo Irán, incluyendo bases aéreas, instalaciones navales y complejos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Es probable que este análisis sea solo una evaluación parcial debido al carácter secreto de muchas instalaciones iraníes. La empresa de inteligencia privada Janes estimó que existen un total de 197 bases militares y de la Guardia Revolucionaria Islámica en Irán.
Imágenes satelitales muestran que pistas de aterrizaje y aeronaves fueron alcanzadas en más de una docena de lugares, lo que, según los expertos, ha contribuido a que Estados Unidos obtenga el control total del espacio aéreo iraní.
En el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, los ataques del 7 de marzo destruyeron al menos 17 aeronaves en la sección militar de la instalación, mientras que en la base aérea de Shiraz, los ataques estadounidenses e israelíes entre el 2 y el 17 de abril impactaron a al menos 13 aviones.
Los ataques también han tenido como objetivo la flota de buques de guerra de Irán. Numerosos buques y edificios resultaron dañados durante los ataques a la base naval de Bandar Abbas, sede de la armada, en los primeros días de la guerra.
Imágenes satelitales mostraron una densa columna de humo saliendo de un buque dañado y de la sección administrativa del puerto el 4 de marzo, mientras que varios buques también sufrieron graves daños en la base naval de Konarak.
Mientras tanto, imágenes satelitales parecen mostrar daños extensos en el cuartel general naval y el cuartel general de la armada del CGRI en los suburbios orientales de Teherán. El comandante de la fuerza naval, el general Alireza Tangsiri, también murió en una operación israelí a finales de marzo.
Expertos dijeron a BBC Verify que, a pesar de los duros golpes sufridos por la armada y la fuerza aérea iraníes en estos repetidos ataques, Teherán aún tiene la capacidad de dañar a Estados Unidos y a sus aliados regionales.
"La capacidad de Irán para defenderse no reside tanto en sus fuerzas convencionales, como su fuerza aérea, sino en su capacidad para realizar contraataques mediante misiles o drones", afirmó Zev Faintuch, de la empresa de seguridad Global Guardian.
Teherán ha utilizado drones pequeños y económicos para atacar infraestructuras en todo Medio Oriente, incluyendo varias bases militares estadounidenses, y desde hace tiempo exporta su modelo Shahed a Estados aliados como Rusia.
Raphael Cohen, director del Programa de Seguridad Nacional de la Escuela de Políticas Públicas de RAND, señaló que la "flota de mosquitos" iraní, compuesta por pequeñas y rápidas embarcaciones, le permitirá seguir representando una amenaza para las fuerzas estadounidenses y el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.
Imágenes satelitales también muestran que Teherán parece estar aprovechando el frágil alto el fuego para reparar al menos cuatro de sus bases de misiles balísticos.
Las fotografías parecen mostrar que las carreteras de la base de misiles de Tabriz han sido despejadas de escombros. Los túneles dañados por los ataques estadounidenses e israelíes parecen haber sido excavados, y en las imágenes se aprecian vehículos de construcción y maquinaria pesada.
Pero Kamran Bokhari, investigador principal del Consejo de Política de Medio Oriente, afirmó que las dificultades económicas de Irán, anteriores a la guerra, podrían obstaculizar los esfuerzos para reconstruir completamente su capacidad militar.
"Irán se verá limitado por la cantidad de recursos que puede destinar a la reconstrucción, ya que también tendrá que abordar las condiciones económicas básicas".
Además de las bases militares, numerosos edificios civiles han sido atacados en todo el país.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, más de 1.700 civiles han muerto desde el inicio del conflicto. Sin embargo, el almirante Brad Cooper, el oficial militar estadounidense a cargo de la guerra, cuestionó la afirmación de que haya habido miles de muertes de civiles.
Los ataques estadounidenses también tuvieron como objetivo a las fuerzas de seguridad internas leales al gobierno clerical, incluidos los complejos del CGRI y las bases pertenecientes a la milicia Basij, una fuerza de voluntarios controlada por el CGRI y frecuentemente desplegada en las calles para reprimir a la disidencia.
Imágenes satelitales muestran que su centro de mando en Teherán resultó dañado por un ataque alrededor del 4 de marzo, y un edificio adyacente quedó completamente arrasado.
Al inicio de la guerra, el presidente Trump insinuó que uno de sus objetivos era permitir que los manifestantes antigubernamentales derrocaran al régimen clerical, aunque desde entonces ha restado importancia a este punto.
"Estos ataques, por lo tanto, casi con toda seguridad tenían como objetivo principal aumentar la probabilidad de crear las condiciones para el derrocamiento del régimen, lo cual era un objetivo israelí y, en menor medida, estadounidense", afirmó Lewis Smart, analista principal de Janes.
"Tal medida sería necesaria para facilitar cualquier derrocamiento gubernamental desde abajo y se produce tras las protestas y disturbios de diciembre de 2025 a enero de 2026, que fueron brutalmente reprimidos por las fuerzas de seguridad internas de Irán".
Durante el alto el fuego, Irán y Estados Unidos han intercambiado ataques en la región. La semana pasada, BBC Verify reveló que Teherán dañó al menos 20 instalaciones militares estadounidenses desde el comienzo de la guerra.
Los ataques alcanzaron bases estadounidenses independientes e instalaciones compartidas con países anfitriones en ocho naciones, causando daños millonarios a sistemas de defensa aérea de última generación, aviones de reabastecimiento de combustible y radares. Esta semana también derribaron un helicóptero que patrullaba el estrecho de Ormuz.
En respuesta, Estados Unidos anunció el miércoles que había completado una serie de ataques de autodefensa contra instalaciones militares, de vigilancia y de radar en el sur de Irán. Teherán respondió con una serie de ataques contra objetivos militares estadounidenses en la región, concretamente en Baréin, Kuwait y Jordania.
El presidente de China, Xi Jinping, evocó frente al líder de Estados Unidos, Donald Trump, un concepto histórico que expresa los temores a un conflicto entre las dos mayores potencias del planeta.
Hablamos de la trampa de Tucídides.
El líder chino lo mencionó durante su reunión en Pekín con Trump en el marco de una cumbre bilateral marcada por las disputas comerciales, la competencia tecnológica y la creciente tensión en torno a Taiwán.
Xi planteó una pregunta que desde hace años preocupa a expertos en relaciones internacionales: si EE.UU. y China lograrán evitar el choque bélico que se ha producido de forma reiterada en la historia cuando una potencia emergente desafía a la dominante.
Aunque el presidente de China ya había utilizado antes este concepto, el hecho de recuperarlo públicamente frente a su homólogo estadounidense llega en un momento especialmente delicado para la relación bilateral.
Ambas potencias y sus aliados están protagonizando crecientes fricciones militares en Asia-Pacífico y mantienen una competencia cada vez más abierta por la influencia global.
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Pie de foto, Trump viajó a Pekín esta semana en su primera visita en casi una década.
El concepto
La llamada "trampa de Tucídides" es utilizada por académicos y analistas para describir el riesgo de conflicto que surge cuando un poder emergente amenaza con desplazar a otro establecido.
El primero en describir este fenómeno fue el padre de la "historiografía científica" y de la escuela del realismo político, el ateniense Tucídides, en su narración de la Guerra del Peloponeso hace casi 2.500 años (siglo V a.C.).
Según su explicación, el ascenso de la emergente Atenas y el temor que eso provocó en Esparta, que era la potencia hegemónica del momento, desencadenaron de forma inevitable una guerra.
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Pie de foto, Tucídides (460-400 AC).
Muchos observadores ven hoy en China a lo que era Atenas y a Esparta en Estados Unidos, la potencia establecida que trata de mantener su preponderancia global.
Tucídides se enfocó en la inexorable tensión causada por el rápido cambio en el balance del poder entre dos potencias rivales y, en ese sentido, nunca antes hubo un cambio tan veloz y trascendental como el ascenso de China.
Desde hace más de una década, la expresión ha ganado peso en universidades, centros de estudios estratégicos y círculos diplomáticos, especialmente a medida que el ascenso económico, tecnológico y militar chino está transformando el equilibrio de poder mundial.
En todo caso, la historia no está escrita de antemano: la teoría no siempre se ha cumplido y se suele presentar más bien como una advertencia sobre los peligros de la rivalidad entre grandes potencias.
El patrón histórico
A lo largo de la historia, los roles de Atenas y Esparta han sido interpretados por poderes emergentes, como en el caso de la Casa de Habsburgo, que desafió la preeminencia francesa en Europa en la primera mitad del siglo XVI y que luego pasó a ser el poder dominante retado por el Imperio Otomano.
En esos casos, la rivalidad entre el poderoso y el recién llegado culminó en conflictos bélicos.
La dinámica que produce ese duelo por el poder puede explicar, dicen los expertos, situaciones aparentemente absurdas como que el asesinato de un archiduque fuera la chispa de la catastrófica Primera Guerra Mundial.
En esa ocasión, Reino Unido, apoyado por Francia y Rusia, era Atenas, y Alemania era Esparta.
Y, como Atenas y Esparta hace casi 2.500 años, después de una Segunda Guerra Mundial, todos quedaron debilitados.
Pese a que en esas situaciones de alta tensión un conflicto es altamente probable, no es inevitable.
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Pie de foto, Ilustración de la Guerra del Peloponeso (431-404 AC) que enfrentó a Atenas y Esparta.
Quizás hasta aquí no lo parece, pero tener presente la trampa de Tucídides no es fatalista: lo bueno de la historia es que sirve para aprender.
Un proyecto de historia aplicada de la Universidad de Harvard extrajo las lecciones de 16 casos de los últimos 500 años en los que el ascenso de una nación perturbó la posición del país dominante.
El final de 12 de esos casos fue la guerra, avalando el pronóstico de la trampa de Tucídides.
Las excepciones
Las cuatro excepciones históricas destacadas por el estudio de Harvard muestran que el destino no está predeterminado.
La primera es la pugna entre Portugal y España a finales del siglo XV.
Durante la mayor parte del siglo XV, Portugal eclipsó a su tradicional rival y vecino, la Corona Española de Castilla, liderando el mundo en la exploración y el comercio internacional.
En la década de 1490, una España unida y rejuvenecida comenzó a desafiar el dominio de Portugal y a reclamar la supremacía colonial en el Nuevo Mundo, poniendo a las dos potencias ibéricas al borde de la guerra.
Una intervención del papa Alejandro VI y el Tratado de Tordesillas de 1494 evitaron un conflicto devastador.
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Pie de foto, España y Portugal se repartieron sus extensos dominios mediante el Tratado de Tordesillas (1494).
La segunda excepción se remonta a las últimas décadas del siglo XIX, cuando el poder económico estadounidense superó el del imperio más importante del mundo, Reino Unido.
La creciente flota estadounidense era un rival potencialmente preocupante para la Real Fuerza Naval del imperio británico.
Mientras Estados Unidos comenzaba a afirmar la supremacía en su propio hemisferio, Reino Unido lidiaba con amenazas más cercanas que ponían en riesgo su imperio colonial, así que se acomodó al ascenso de su antigua colonia en América.
Las concesiones de Reino Unido evitaron enfrentamientos con EE.UU., que se aseguró el dominio en el hemisferio occidental.
Este gran acercamiento sentó las bases para las alianzas entre Estados Unidos y Reino Unido en dos guerras mundiales y la permanente "relación especial" que ambas naciones siguen dando por sentado.
En tercer lugar, tenemos el ejemplo de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la segunda mitad del siglo XX.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la superpotencia indiscutible del mundo.
Controlaba la mitad del PIB mundial, tenía formidables fuerzas militares convencionales y un monopolio del arma más destructiva que la humanidad había producido jamás: la bomba nuclear.
La hegemonía estadounidense, sin embargo, pronto fue desafiada por su aliada de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética.
Aunque a menudo tensa, la Guerra Fría fue uno de los mayores éxitos de la historia a la hora de escapar de la trampa de Tucídides.
Mediante el desarrollo de otras formas de competencia fuera del conflicto armado, las dos potencias manejaron pacíficamente la pugna por el poder de más alto riesgo de la historia.
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Pie de foto, Los temores a una guerra nuclear entre EE.UU. y la URSS en el siglo XX finalmente se disiparon.
Por último, tenemos la rivalidad europea entre el bloque de Reino Unido y Francia frente a Alemania, desde la década de 1990 hasta hoy.
Al concluir la Guerra Fría y caer el muro de Berlín, muchos temieron que una Alemania reunificada volviera a sus viejas ambiciones hegemónicas, amenazando a Francia y Reino Unido.
Si bien tenían razón en que Alemania estaba destinada a retornar al poder político y económico en Europa, su ascenso ha sido en gran medida benigno.
Los líderes alemanes encontraron una nueva forma de ejercer poder e influencia: liderando un orden económico integrado en vez de aspirar al dominio militar.
Por el momento, las declaraciones de Xi y Trump en Pekín y los gestos de los que estamos siendo testigos durante su cumbre bilateral alejan la posibilidad de que ambas potencias caigan en la trampa de Tucídides.
Mientras el presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping se reunían nuevamente para discutir comercio, tecnología, energía y seguridad global, una realidad quedó más clara que nunca: el mundo está entrando en una nueva etapa de reconfiguración geopolítica y económica donde solo sobrevivirán las naciones con visión estratégica, estabilidad institucional y capacidad real de producción.
La reunión entre Estados Unidos y China no fue simplemente un encuentro diplomático más. Fue un mensaje al planeta.
Las dos mayores potencias del mundo entienden que el control del comercio, la energía, los minerales críticos, la inteligencia artificial y las cadenas de suministro definirá quién dominará las próximas décadas. Y mientras Washington y Pekín negocian el futuro del planeta, muchos países latinoamericanos siguen atrapados en discusiones ideológicas del pasado.
Venezuela no puede darse ese lujo.
Nuestro país posee una de las mayores reservas energéticas del mundo, recursos minerales estratégicos y una posición geográfica privilegiada en el continente americano. Sin embargo, durante años hemos desperdiciado ventajas históricas debido a la polarización, la improvisación económica y la destrucción progresiva de la confianza institucional.
Hoy el mundo necesita petróleo, gas, minerales críticos y estabilidad energética. El problema no es si Venezuela tiene recursos; el problema es si el mundo considera a Venezuela un socio confiable.
Y allí está la verdadera batalla.
La reunión Trump–Xi también dejó otro mensaje importante: las potencias no están buscando aliados ideológicos, están buscando socios eficientes, seguros y útiles para sus intereses nacionales. La política internacional moderna funciona sobre pragmatismo económico, seguridad energética y estabilidad financiera.
Eso obliga a Venezuela a replantearse seriamente su futuro.
El país necesita convertirse nuevamente en una nación atractiva para la inversión internacional, con reglas claras, seguridad jurídica y una visión moderna de desarrollo. No podemos seguir viendo al sector privado como enemigo ni a la empresa como un problema. Las grandes economías del mundo crecieron fortaleciendo producción, tecnología, infraestructura y competitividad.
La verdadera soberanía no se construye con discursos; se construye con una economía fuerte.
Estados Unidos seguirá defendiendo su liderazgo global. China seguirá expandiendo su influencia económica. Y en medio de esa competencia surgirán enormes oportunidades para las naciones capaces de posicionarse inteligentemente.
Venezuela podría convertirse en un actor estratégico dentro del nuevo mapa energético mundial. Pero para lograrlo necesita estabilidad, liderazgo, apertura económica y una política exterior inteligente que entienda cómo funciona el nuevo orden internacional.
El siglo XXI no será dominado por quienes griten más fuerte, sino por quienes produzcan más, innoven más y generen mayor confianza.
La historia demuestra que las naciones que no se adaptan terminan siendo irrelevantes.
Autor, Anthony Zurcher Corresponsal en América del Norte y Autor, Laura Bicker Corresponsal en China, BBC News
La seguridad en torno a la histórica plaza de Tiananmen de Pekín se ha incrementado desde hace días y en las redes sociales circulan rumores sobre un desfile especial o un gran evento coreografiado.
Los preparativos comenzaron en un abrir y cerrar de ojos. China parece dispuesta a montar un espectáculo para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llega a Pekín este miércoles.
El viaje, que termina el viernes, incluirá conversaciones, un banquete y una visita al Templo del Cielo, un complejo de templos imperiales donde los emperadores rezaban para pedir una buena cosecha.
Y tanto Trump como el presidente de China, Xi Jinping, esperan que la visita dé sus frutos.
Esta cumbre entre los dos líderes más poderosos del mundo va a ser uno de los encuentros más importantes de los últimos años.
Durante meses, las relaciones entre Estados Unidos y China han sido una prioridad menor para Trump.
El mandatario estadounidense se ha centrado en la guerra con Irán, las operaciones militares en el hemisferio occidental y las preocupaciones nacionales. Pero todo eso cambia esta semana.
El futuro del comercio mundial, las crecientes tensiones en Taiwán y la competencia en tecnologías avanzadas están en juego.
Desde el punto de vista económico, la guerra comercial con Estados Unidos y el conflicto en Irán pueden ser malas noticias para Xi, pero desde el punto de vista ideológico y político son un regalo y sentirá que tiene una posición sólida.
Esta visita podría sentar las bases para una futura cooperación, o conflicto, en los próximos años.
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Pie de foto, Esta es la primera visita de un presidente de Estados Unidos desde la última de Trump en 2017.
La influencia de China sobre Irán
China trata de intervenir discretamente como pacificadora, ahora que el conflicto en Irán está en su tercer mes. Pekín se ha unido a Pakistán como mediador en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades de Pekín e Islamabad presentaron en marzo un plan de cinco puntos con el objetivo de lograr un alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz.
Y tras bastidores, las autoridades chinas empujan con delicadeza a sus homólogos iraníes hacia la mesa de negociaciones.
A pesar de su constante demostración de fuerza, no cabe duda de que China está ansiosa de poner fin a esta guerra.
La economía del país ya lidia con un crecimiento más lento y un mayor desempleo.
El aumento de los precios del petróleo elevó el costo de los artículos fabricados con productos petroquímicos, desde textiles hasta plásticos.
Para algunos productores de China, los costos han subido un 20%.
China tiene unas reservas de petróleo envidiables y su liderazgo en el sector de las energías renovables y los autos eléctricos la ha protegido de los peores efectos de la crisis energética.
Pero la guerra perjudica a una economía china estancada, que depende en gran medida de las exportaciones.
No obstante, si China se decide a intervenir y ayudar a Estados Unidos, querrá algo a cambio.
La visita del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a Pekín la semana pasada parecía diseñada para mostrar el tipo de dominio e influencia que China tiene en Medio Oriente.
Estados Unidos observaba de cerca.
"Espero que los chinos le digan [a Araghchi] lo que necesita oír", dijo el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. "Y esto es que lo que Irán está haciendo en el estrecho los aísla a nivel mundial, que son 'los malos' en esto".
Fuente de la imagen, Reuters
Pie de foto, Una valla publicitaria en Teherán muestra el estrecho de Ormuz como una mordaza cosida en la boca de Trump.
Estados Unidos también ha intentado convencer a China de que no bloquee una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar los ataques de Irán contra los barcos que intentan cruzar Ormuz, después de que Pekín y Rusia vetaran una propuesta anterior.
"Creo que si queremos que Irán vuelva a la mesa de negociaciones de manera duradera, Estados Unidos reconoce que China va a desempeñar algún papel", señala Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción de las relaciones entre Estados Unidos y China en el International Crisis Group.
A Trump, por su parte, no parece importarle la estrecha relación de China con Teherán.
Si bien Estados Unidos sancionó recientemente a una refinería con sede en China por transportar petróleo iraní, la semana pasada el presidente restó importancia al apoyo chino a Irán durante el conflicto.
"Es lo que es, ¿verdad?", le dijo a un periodista estadounidense. "Nosotros también hacemos cosas en contra de ellos".
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Pie de foto, Los precios del petróleo afectan significativamente a las exportaciones chinas y la producción textil.
El futuro de Taiwán
El gobierno de Trump ha enviado señales contradictorias sobre Taiwán.
En diciembre pasado, Estados Unidos anunció un acuerdo de venta de armas con Taiwán por valor de US$11.000 millones, lo cual enfureció al gobierno chino.
Sin embargo, Trump restó importancia a la voluntad de Estados Unidos de defender a Taiwán, que China reclama como su propio territorio.
"Él considera que es parte de China", dijo Trump en referencia a Xi, "eso depende de él, de lo que vaya a hacer".
También dijo que Taiwán no reembolsa adecuadamente a Estados Unidos por sus garantías de seguridad. "No nos da nada", añadió.
El año pasado, Trump impuso un arancel del 15% a Taiwán y lo acusó de robar la fabricación de semiconductores de EE.UU.
La semana pasada, Rubio dijo que Taiwán será un tema de conversación durante la visita, aunque el objetivo será garantizar que el asunto no se convierta en una fuente de nuevas tensiones entre las dos superpotencias.
"No necesitamos que ocurra ningún evento desestabilizador en lo que respecta a Taiwán ni a ningún otro lugar del Indo-Pacífico", afirmó el secretario de Estado.
"Y creo que eso redunda en beneficio mutuo tanto de Estados Unidos como de los chinos".
Por su parte, China ha señalado que Taiwán es una prioridad en estas conversaciones.
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Pie de foto, Taiwán depende del apoyo militar de Estados Unidos.
Durante una conversación con Rubio la semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, dijo que espera que Estados Unidos tome "las decisiones correctas".
Pekín ha estado aumentando su presión militar al enviar aviones de guerra y buques de guerra a Taiwán casi a diario.
Algunos analistas creen que las autoridades chinas podrían estar presionando para que se cambie el vocabulario con respecto a Taiwán, que fue cuidadosamente definido en 1982.
La política declarada recientemente por Washington es que actualmente no apoya la independencia de Taiwán. ¿Podría Pekín abogar por un lenguaje más fuerte, como "Estados Unidos se opone a la independencia de Taiwán"?
"Simplemente no creo que el presidente Xi haga eso", opina John Delury, investigador principal del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y China de la Sociedad Asiática.
"Incluso si Trump dice algo que parezca una capitulación ante Taiwán, porque no es tan cuidadoso con el uso del lenguaje, los chinos saben que no hay que darle mucha importancia, porque puede revertirlo con un post de Truth Social una semana después".
Conversaciones comerciales fundamentales
Durante gran parte de 2025, Estados Unidos y China parecieron estar al borde de una nueva guerra comercial, que podría sacudir los cimientos de la economía mundial.
Trump aumentó y redujo en repetidas ocasiones los aranceles al principal socio comercial de Estados Unidos, llegando en ocasiones a tasas superiores al 100%.
En respuesta, China restringió las exportaciones de minerales de tierras raras a Estados Unidos y su compra de productos agrícolas estadounidenses, lo que afectó a los agricultores de los principales estados que votaron por Trump.
La tensión bajó considerablemente desde que Trump y Xi se reunieron cara a cara en Corea del Sur en octubre pasado.
El fallo de febrero de la Corte Suprema de EE.UU. que restringe el poder unilateral del presidente para imponer aranceles también ayudó a aplacar los instintos comerciales más volubles de Trump.
Sin embargo, Trump y Xi todavía tendrán mucho de qué hablar durante su cumbre en Pekín.
El líder de EE.UU. presionará para aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
No cabe duda de que China presionará a Estados Unidos para que abandone una investigación comercial recientemente anunciada sobre prácticas de negocio desleales, que daría a Trump la posibilidad de volver a imponer aranceles más altos a los productos chinos.
Esto será difícil para la parte estadounidense.
"Podría resultar difícil para Estados Unidos abandonar las investigaciones sobre todas las prácticas comerciales desleales de China, dado lo generalizadas y distorsionadoras que siguen siendo", explica Michael O'Hanlan, titular de la cátedra Phil Knight de Defensa y Estrategia del Brookings Institute, un centro de estudios con sede en Washington.
La administración Trump también está invitando a los directores ejecutivos de Nvidia, Apple, Exxon, Boeing y otras grandes empresas a que lo acompañen en esta visita, según Reuters.
Si bien China ya no depende tanto de Estados Unidos para comerciar como lo hacía durante el primer mandato de Trump como presidente, Xi querrá que esta reunión vaya bien, ya que China necesita estabilidad en la economía mundial.
Ahora es el principal socio comercial de más de 120 países, pero Xi sabrá que no puede mostrarse demasiado confiado durante la visita de Trump.
"Mientras la visita se desarrolle sin contratiempos y Trump concluya que fue tratado con respeto, la inquietante calma que reina en la relación bilateral perdurará", dice Ryan Hass, director del Centro de China John L. Thornton del Brookings Institute
"Si, por el contrario, Trump se marcha sintiéndose irrespetado o menospreciado, entonces podría cambiar de opinión".
Fuente de la imagen, Reuters
Pie de foto, La diplomacia basada en tencología será una parte fundamental de las conversaciones.
El futuro de la IA
China está en una carrera por ser dueña del futuro. Está invirtiendo mucho en robots humanoides y de inteligencia artificial. Estas son parte de lo que Xi describe como "nuevas fuerzas productivas" y espera que impulsen la economía de China.
Sin embargo, muchos responsables políticos estadounidenses creen que la política oficial china consiste en cooptar o robar directamente la tecnología estadounidense para hacer avanzar sus industrias nacionales.
Esto ha llevado a restringir la exportación de los microprocesadores más modernos, por ejemplo, a pesar de las objeciones de los fabricantes estadounidenses.
La resolución exitosa de la espinosa cuestión de la propiedad y control de China sobre la popular aplicación de redes sociales TikTok supuso un raro final feliz para las interacciones entre Estados Unidos y China en materia de tecnología, que con frecuencia están plagadas de acusaciones y sospechas.
Esta dinámica se refleja en la carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial, quizás el nuevo desarrollo tecnológico clave de los tiempos modernos.
La cuestión se complica por las acusaciones estadounidenses de que empresas chinas como DeepSeek están robando la inteligencia artificial estadounidense.
"Está surgiendo el primer capítulo de la guerra fría de la IA", indica Yingyi Ma, del Centro de China John L Thornton del Instituto Brookings.
"La Casa Blanca acusó a China de robar modelos estadounidenses de inteligencia artificial a 'escala industrial', mientras que, según se informa, Pekín tomó medidas para impedir que Meta adquiriera Manus, una empresa emergente de IA fundada en China que ahora tiene su sede en Singapur", explica Thornton.
"El debate más profundo no es quién copia el modelo de quién, sino quién tiene talento para crear la próxima generación de IA de vanguardia".
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Pie de foto, Los robots de artes marciales se han utilizado con gran eficacia para mostrar la tecnología china.
Los robots chinos son capaces de montar un espectáculo, hacer movimientos de kung-fu y correr más rápido que los humanos durante una maratón en Pekín.
Sin embargo, si bien las empresas chinas parecen ser expertas en construir los cuerpos de estos robots, muchas siguen trabajando en la programación de los cerebros de sus nuevas creaciones.
Para construir los mejores, las empresas chinas necesitan chips informáticos de alta gama, y esos chips provienen de Estados Unidos.
Aquí es donde Pekín podría utilizar su influencia sobre las tierras raras, un sector fundamental que Trump, sin duda, codicia.
China procesa alrededor del 90% de los minerales de tierras raras del mundo, que son esenciales para toda la tecnología moderna, desde los teléfonos inteligentes hasta los parques eólicos y los motores a reacción.
Por lo tanto, es posible que merezca la pena alcanzar un acuerdo.
Estados Unidos puede quedarse con tierras raras chinas a cambio de chips de alta gama. Esto es una suerte de estrecho de Ormuz de China: puede detener el suministro en cualquier momento.
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Pie de foto, Trump y Xi tienen muchos temas de conversación durante un viaje corto.
A pesar de todo el terreno político que ambas partes deben cubrir, la visita de Trump será una gira vertiginosa, con reuniones y eventos programados para el jueves y el viernes.
Puede que no haya mucho tiempo para que los dos líderes lleguen a acuerdos sustanciales, pero incluso un encuentro tan breve podría sentar las bases para las negociaciones y las relaciones entre las dos superpotencias en los próximos años.
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Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.