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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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jueves, febrero 19, 2026

Christine Lagarde quiere renunciar como presidenta del Banco Central de Europeo



La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, tendría intenciones de dejar su cargo antes de octubre de 2027, cuando termina su mandato de ocho años, según el ‘Financial Times’.

Lagarde dejaría el BCE antes del fin de su mandato.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, tiene la intención de dejar su cargo antes de que termine su mandato de ocho años en octubre de 2027, informó este miércoles (18.02.2026) el diario Financial Times (FT), que cita a una persona al tanto de la decisión.

Lagarde, quien se incorporó al BCE en noviembre de 2019 procedente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quiere dejar el cargo antes de las elecciones presidenciales francesas de abril del próximo año, añade el periódico británico económico.

Según la fuente consultada por el rotativo, Lagarde quiere facilitar que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, encuentren al nuevo dirigente de una de las instituciones más importantes de la Unión Europea (UE).

No obstante, el FT aclara que aún no está claro cuándo se producirá la salida de Lagarde.

“La presidenta Lagarde está totalmente centrada en su misión y no ha tomado ninguna decisión sobre el final de su mandato”, declaró, por su parte, el BCE.

El español Hernández de Cos, entre los favoritos para sucederla

Los economistas europeos encuestados por el FT el pasado diciembre consideraron al exgobernador del Banco Central Español Pablo Hernández de Cos y a su homólogo holandés, Klaas Knot, como los principales candidatos para convertirse en el próximo presidente del banco central de la eurozona.

Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, también ha manifestado su interés en el puesto.

Al parecer, Macron, quien no puede presentarse a un tercer mandato como presidente francés, lleva meses queriendo tener voz y voto en la elección del sucesor de Lagarde.

Las elecciones presidenciales francesas de abril del próximo año serán cruciales para la segunda economía más grande de la eurozona y para la UE en su conjunto.

La gestión de Lagarde al frente del BCE ha estado marcada por una serie de crisis, como la pandemia de Covid-19, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el conflicto comercial con EE. UU.

Bajo su mandato, la inflación de la eurozona se disparó hasta cerca del 11 % a finales de 2022, debido a que los precios de la energía aumentaron tras el ataque de Rusia a Ucrania.

El nombramiento de Lagarde como presidenta del BCE se produjo después de que Macron y la entonces canciller alemana Angela Merkel llegaran a un acuerdo sorpresa en 2019, recuerda el FT.

Financial Times

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domingo, octubre 12, 2025

Los riesgos ocultos del euro digital


El plan de la UE para vigilar en qué gastas tu dinero

Los riesgos ocultos del euro digital
El BCE insiste en que el euro digital será solo otra opción de pago, coexistiendo con el efectivo. Sin embargo, la presidenta Lagarde ha elogiado repetidamente el modelo chino. (Flickr)

El Banco Central Europeo ha presentado el euro digital como un símbolo de autonomía financiera y modernización. Pero, al igual que el modelo chino que parece inspirar a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, lo que está en juego no es solo la tecnología: es el riesgo de convertir un instrumento de pago en un mecanismo de control sobre las transacciones de cada ciudadano. Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos ha tomado el camino opuesto: legalizó las stablecoins y prohibió un dólar digital centralizado, reforzando la libertad y la competencia en lugar del control estatal.

El 26 de septiembre, el Banco Central Europeo anunció lo que desde hace tiempo se esperaba: realizará nuevos experimentos sobre lo que puede lograrse con el euro digital.

Este proyecto, presentado como un logro de autonomía financiera, se ha acelerado después de que el Congreso de Estados Unidos aprobara la llamada Ley GENIUS (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins), que autoriza monedas estables vinculadas a activos de valor estable, usualmente el dólar. Al mismo tiempo, el Congreso aprobó una prohibición para que la Reserva Federal no cree un dólar digital oficial, asegurando que la innovación permanezca descentralizada y fuera del control directo del Estado.

En Bruselas, la reacción fue opuesta. El temor de que estas monedas digitales ligadas al dólar pudieran provocar una “dolarización digital” de la economía europea sirvió de justificación para acelerar el euro digital. Pero en lugar de fortalecer la diversidad de soluciones existentes, la Unión Europea avanza con un proyecto directamente controlado por el BCE. La narrativa es la de la “soberanía financiera”, pero en la práctica corre el riesgo de aumentar la dependencia de los ciudadanos respecto al poder central y de debilitar la competencia en el sector financiero, especialmente cuando el modelo chino parece servir como referencia.

El BCE insiste en que el euro digital será solo otra opción de pago, coexistiendo con el efectivo. Sin embargo, la presidenta Lagarde ha elogiado repetidamente el modelo chino, lo que parece una declaración de intenciones. Incluso si el proyecto comienza con promesas de voluntariedad, la realidad es que los modelos de este tipo rara vez permanecen opcionales por mucho tiempo. El caso chino es ilustrativo: el yuan digital fue presentado como un complemento al efectivo físico y una elección voluntaria, pero rápidamente se convirtió en un instrumento de uso masivo, promovido por el Estado e integrado en casi todas las transacciones cotidianas.

En 2023, en ciudades como Shanghái y Shenzhen, los salarios y subsidios públicos ya se pagaban a través del yuan digital. Tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, su uso se expandió hasta el punto de volverse prácticamente ineludible. En solo cinco años, el yuan digital se volvió obligatorio en muchas ciudades chinas, con salarios públicos, subsidios e impuestos procesados exclusivamente de esta forma.

Al registrar en tiempo real todas las transacciones a través del Banco Popular de China, el gobierno monitorea en detalle quién compra, qué, dónde y cuándo. Este nivel de vigilancia abre la puerta al condicionamiento directo del comportamiento ciudadano. Funciones como el “dinero programable”, con fecha de caducidad que obliga a gastar en un periodo determinado en lugar de ahorrar, ya han sido probadas.

A esto se suma el riesgo de exclusión social: quienes no se integren al sistema o carezcan de las herramientas digitales necesarias quedan, en la práctica, excluidos de una parte cada vez mayor de la economía. Los incentivos estatales hacen que la adhesión sea inevitable si los salarios públicos, subsidios e incluso el transporte se procesan mediante dinero digital; el espacio para alternativas privadas se reduce progresivamente.

En un modelo así, la libertad financiera deja de existir: cada pago termina dependiendo de la aprobación del Estado.

Aunque las plataformas oficiales de la UE resaltan numerosas ventajas del euro digital—como pagos de menor costo, privacidad protegida por la legislación europea y estructuras para prevenir ciberataques—, persiste una pregunta inevitable: ¿por qué es necesario este sistema? En la actualidad, el sector privado ya ofrece múltiples opciones de pago digital seguras y confiables.

Dado que el mercado ya proporciona alternativas seguras y eficientes, el único incentivo posible para desarrollar este sistema reside en el control mediante la centralización del poder, a costa de la privacidad y debilitando al sistema bancario privado. En esencia, el euro digital no es un avance tecnológico, sino un serio retroceso en términos de libertad y privacidad.

Europa no está condenada a copiar el modelo chino. Estados Unidos ha demostrado que es posible fortalecer su moneda sin otorgar al banco central un poder absoluto sobre cada transacción. La Ley GENIUS reconoció el papel de las stablecoins mientras prohibía simultáneamente la creación de un dólar digital centralizado. El resultado es más innovación, más libertad y una economía más resiliente. Ese es el ejemplo que debería seguir la Unión Europea, en lugar de avanzar con un proyecto que amenaza la privacidad, la competencia y la propia libertad financiera de sus ciudadanos.

Este artículo apareció originalmente en la Fundación para la Educación Económica.


Cláudia Ascensão Nunes es una escritora y comentarista política portuguesa. Es presidenta de Ladies of Liberty Alliance – Portugal y columnista en publicaciones tanto nacionales como internacionales. 


sábado, septiembre 13, 2025

El BCE vislumbra la meta mientras la FED reemprende las bajadas de tipos, espoleados por Donald Trump



Christine Lagarde no llevaba en la rueda de prensa de ayer el búho en la solapa que exhibió en su llegada a la presidencia del BCE, pero se mostró una vez más fiel a la vocación observadora que defiende en cada reunión del Consejo de Gobierno. Y el análisis de los datos económicos de la zona euro no deja, de momento, lugar a debates entre halcones y palomas: se ha llegado al punto de equilibrio deseado, con una inflación controlada y un crecimiento aceptable, sostenido por una sólida demanda interna. El mercado asume que no va a haber cambios en los tipos de interés en bastante tiempo y que el ciclo ha concluido. En EE UU, en cambio, un mercado laboral en proceso de deterioro presiona para abordar más rebajas de tipos; por más que la inflación siga al borde del 3%, el tipo nominal es el doble que en la zona euro. El recorte de la semana próxima se da por hecho y el mercado aventura otros dos más antes de que acabe el año.

Lagarde vislumbra la meta mientras Powell reemprende las bajadas de tipos, espoleado por Trump.

En la zona euro, los tipos se mantienen en el 2% después de que el Consejo de Gobierno del BCE decidiera este jueves dejarlos sin cambios. Y en EE UU están en la horquilla de entre el 4% y el 4,25%. La brecha monetaria entre ambas economías persiste pero, sobre todo, ahora se hace más evidente que el BCE inicia un nuevo ciclo, al tiempo que la Fed está lejos de haber revertido las alzas de tipos con las que reaccionó a la espiral inflacionaria que sucedió a la pandemia. Agitación en la Fed frente a calma chicha en los movimientos del BCE.

El BCE llegó a la reunión de este jueves con una tasa de paro en la zona euro que ronda mínimos históricos y con el IPC en el 2,1% en tasa interanual. Su presidenta Christine Lagarde se permitió lanzar un mensaje optimista, al reconocer que las incertidumbres sobre el comercio mundial han remitido —la UE ya alcanzó un acuerdo con EE UU y aceptó un arancel del 15% sobre sus exportaciones — y que “los riesgos para el crecimiento están más equilibrados”. Así, el BCE ha mejorado su previsión de crecimiento para este año en la zona euro al 1,2%, desde el 0,9% de las estimaciones de junio. Según Francisco Quintana, director de estrategia de inversión de ING, “el BCE se ha mostrado muy optimista con el estado actual de la economía europea. Eso reduce la probabilidad de recortes en octubre y explica el repunte del euro tras este anuncio”.

El debilitamiento del crecimiento por la guerra comercial no parece por tanto motivo para una próxima rebaja de tipos. Lagarde ha destacado la fortaleza de la demanda doméstica y ha avanzado que la baja tasa de paro, ahora en el 6,2%, y la gran cantidad de ahorro acumulado deberían impulsar el consumo en los próximos meses. En cuanto a la inflación, cuyo control es el mandato exclusivo del BCE, quedará este año en el 2,1%; en el 1,7% en 2026 y en el 1,9% en 2027, según las nuevas estimaciones anunciadas por el BCE, sin apenas cambios respecto a las de junio. “El proceso de desinflación ha terminado”, declaró este jueves Lagarde, que asegura que la inflación “está donde queremos que esté”.

Lagarde evitó una vez más avanzar próximos movimientos, recordando que todo dependerá de los datos. La expectación por conocer la hoja de ruta del BCE sobre los tipos ya no es la de antes, el BCE insiste en que no hay una senda predeterminada y el mercado ya ni parece esperarla. Konstantin Veit, gestor de Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, afirma que “es de suponer que el ciclo de recortes del BCE ha concluido, con la inflación en el objetivo y un crecimiento resistente en niveles similares a los de la tendencia”.

Lagarde expuso que los riesgos están equilibrados, ahora más que en junio, cuando el banco central contemplaba mayores amenazas. Los tipos están bien donde están para el BCE aunque en ese equilibrio de riesgos mencionado por Lagarde, bien podrían bajar o subir. Así, por un lado, según expone el BCE, podría darse un nuevo empeoramiento de las relaciones comerciales, lastrando las exportaciones, la inversión y el consumo y deteriorando la confianza de los inversores y, por tanto, encarecimiento los costes de financiación. Un euro más fuerte podría también reducir la inflación más de lo previsto. Serían las razones por tanto para abonar un recorte de tipos.

Por el contrario, según expone el BCE en ese equilibrio de riesgos, el mayor gasto previsto en defensa e infraestructuras contribuyen al crecimiento. También lo favorecerían la resolución más rápida de lo esperado de las tensiones geopolíticas y las disputas comerciales. Y en cuanto a la inflación, el aumento del gasto en defensa e infraestructuras también podría elevar la inflación a medio plazo, junto a fenómenos meteorológicos extremos que encarezcan los alimentos más de lo previsto. En el otro extremo de la balanza de riesgos, esas serían las razones para otra subida de tipos.

Para Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de Aberdeen Investments, las previsiones económicas del BCE “parecen, en términos generales, coherentes con la idea de que este ciclo de flexibilización ha llegado a su fin. Seguimos considerando que el próximo movimiento será probablemente una subida de tipos en lugar de una bajada, aunque esto aún podría tardar en materializarse”. De momento, el mercado de futuros no da opción alguna a esa subida y concede apenas un 16% de probabilidades a un recorte en diciembre, porcentaje que era del 26% antes de la reunión de este jueves. Sandra Rhouma, vicepresidenta y economista europea del equipo de Renta Fija de AllianceBernstein, contempla en cambio Un recorte más antes de que termine el año, aunque reconoce que “el listón está alto. El BCE ya ha aplicado casi todas las medidas de relajación y, naturalmente, para aplicar recortes adicionales se necesitan pruebas más convincentes”.

En paralelo al discurso de Lagarde, EE UU publicaba este jueves el dato de inflación de agosto. Estuvo en línea con lo esperado: el IPC se mantuvo en el 2,9% en tasa interanual y la subyacente, en el 3,1%. La inflación no está aún en el entorno del 2% deseado por la Fed pero al menos no se ha tensado aún más justo antes de la reunión que celebrará el banco central la próxima semana y de la que se espera un recorte de tipos, el primero desde diciembre. La Fed se prepara para reaccionar ante el deterioro del mercado laboral de EE UU, a la vista de los rotundos datos conocidos en las últimas semanas. La creación de empleo en agosto fue anémica, de apenas 22.000 puestos de trabajo no agrícolas, y la tasa de paro se situó en el 4,3%, la más alta desde octubre de 2021. Los datos ponen fin a cuatro años ininterrumpidos de creación de empleo en Estados Unidos y allanan el camino a los recortes de tipos, tanto que el mercado ya espera tres antes de que acabe el año.

Frente a la quietud que se espera del BCE, los futuros apuntan a una primera rebaja de la Fed el 17 de septiembre —con una probabilidad de recorte de medio punto del 11% y que era inexistente hace una semana—; conceden un 80,9% de opciones a un nuevo recorte en octubre y otro 77,4% en diciembre.

El País de España

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martes, agosto 26, 2025

La independencia de los bancos centrales es de vital importancia, dijo Christine Lagarde



El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, pasean por Jackson Hole, agosto 2025.

Lagarde se despide de Jackson Hole con una defensa de Powell frente a Trump: La independencia de los bancos centrales es de vital importancia.

La presidenta del BCE advierte de que cuando el poder político se inmiscuye en política monetaria, esta se vuelve disfuncional.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, no ha querido marcharse de Estados Unidos sin lanzar un mensaje de apoyo a su homólogo de la Reserva Federal, Jerome Powell, que lleva meses convertido en objetivo de las diatribas de Donald Trump por no bajar los tipos de interés.

Preguntada al respecto este domingo durante una entrevista en la cadena Fox News, Lagarde respondió con sutileza, tratando de elevar a lo general el choque particular entre la Casa Blanca y el jefe de la Fed. Y por supuesto, sin citar a Trump, lo que no encaja con las formas comedidas con que suele desempeñarse Fráncfort, y además, la expondría de inmediato al fuego del republicano desde redes sociales. La independencia de cualquier banco central es de vital importancia, contestó la francesa.

Tras aterrizar esta semana en Jackson Hole (Wyoming), para participar en el tradicional simposio veraniego organizado por la Reserva Federal de Kansas City, Lagarde se integró por completo en la agenda del encuentro, cuyo tema de este año fue Mercados laborales en transición: demografía, productividad y política macroeconómica. Durante su discurso del sábado citó a España, de la que dijo que se ha beneficiado ampliamente de la masiva llegada de trabajadores extranjeros, igual que países como Alemania.

En esa intervención no hubo menciones a la independencia de la Reserva Federal, y el gesto se esperaba, por el simbolismo de hacerlo en suelo estadounidense. Esperó a este domingo, al último momento. Y tiró de memoria para su crítica velada a lo que está sucediendo en EE UU, donde los insultos de Trump a Powell prácticamente han dejado de sorprender por su abundancia y recurrencia. En mis tiempos del Fondo Monetario Internacional vi de cerca lo que ocurre cuando un banco central deja de ser independiente, O cuando su independencia está bajo amenaza. Se vuelve disfuncional, hace cosas que no debería. Y el siguiente paso es la disrupción e inestabilidad, cuando no algo peor, alertó.

La conversación se desarrolló en Fox News, una cadena de televisión conservadora, y cuando en un momento dado la entrevistadora criticó que Powell introdujera el cambio climático en política monetaria, Lagarde salió rauda y veloz en su defensa. Parte de nuestra misión es supervisar a los bancos. Y en esa supervisión nuestra tarea es comprobar los riesgos de cambio climático a los que están expuestos. Si concedes hipotecas para viviendas en primera línea de mar y hay riesgos de inundaciones, hay que tenerlo en cuenta. Es pura gestión de riesgos. Y estamos haciendo eso también en el BCE.

Powell lleva cinco reuniones sin rebajar los tipos de interés. Y no lo ha hecho desde que Trump llegó a la Casa Blanca, algo que el presidente de EE UU cree que impide a la economía alcanzar todo su potencial, porque la financiación barata para hogares y empresas tiende a estimular el consumo y la inversión, y reduce las cuotas de las hipotecas en un momento de estancamiento para el sector inmobiliario.

Sin embargo, el presidente de la Fed dejó caer este jueves que recortará los tipos en la reunión de septiembre, porque el enfriamiento del mercado laboral está adelantando a la inflación en la lista de preocupaciones, aun cuando los aranceles ya están generando costes extra en gigantes empresariales como Walmart. El anuncio, como era de esperar, no impresionó a Trump. Le llamamos tardón por algo. Va demasiado tarde.

El dinero de Rusia

El caso Powell no fue el único tema de la entrevista. Cuestionada por los 300.000 millones de dólares en activos rusos congelados por Europa, la presidenta del BCE señaló que se han asegurado de que ese dinero sigue congelado y sin poder ser utilizado por Rusia. Además, ve legítimo que los intereses que genera ese capital se use para devolver los préstamos de la UE y EE UU a Ucrania. Y eso no infringe el principio de soberanía de los activos. Mi esperanza es que tanto de ese dinero como sea posible se use para reparar el daño causado a Ucrania, añadió.

Sobre el hecho de que Europa siga comprando energía a Rusia pese a la cruenta guerra contra Ucrania, Lagarde replicó que cada vez compran más gas y petróleo a Estados Unidos, Noruega y otros países, y que seguirán reduciendo las compras a Rusia.

El País de España

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jueves, mayo 01, 2025

Cuidado: la moneda digital del BCE está en camino


El euro digital, que Lagarde describió en 2022 como «un billete digital con un poco menos de anonimato que el billete de papel porque lo emite y garantiza el banco central», es una herramienta innecesaria y peligrosa

Cuidado: la moneda digital del BCE está en camino
Las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés) pueden servir como herramientas de vigilancia. (X)

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ha anunciado que el euro digital estará listo para octubre de 2025.

Sin embargo, subrayó la importancia de avanzar en el proceso legislativo que impondría el euro digital, instando a la Comisión Europea, al Consejo Europeo y a los parlamentos de los Estados miembros a acelerar las leyes y directivas necesarias para hacer viable el euro digital.

¿Por qué tanta prisa? Las pérdidas del Banco Central Europeo han aumentado a 7.800 millones de euros, y la autoridad monetaria europea ha registrado la segunda pérdida consecutiva, mientras que los bonos soberanos en Europa han vuelto a desplomarse en los dos primeros meses de 2025. El BCE necesita un euro digital para lavar su desastrosa política de la última década.

La segunda razón es porque la confianza en la política del BCE está disminuyendo, los bonos soberanos ya no son un activo de reserva y las expectativas de inflación aumentan. La prisa por imponer el euro digital también llega en un momento en que los Estados miembros europeos han anunciado grandes planes de gasto, endeudamiento e inversión en defensa. Así pues, el euro digital es fundamental para imponer el uso del euro como moneda, ampliar el control de los ciudadanos, y disfrazar los desequilibrios fiscales con una peligrosa herramienta emitida por una institución monetaria que ha perdido la mayor parte de su credibilidad en los últimos cinco años.

Recordemos que el mandato del BCE es la estabilidad de precios, pero la inflación en la zona euro ha superado el 22% en los últimos cuatro años. Al mismo tiempo, el índice de bonos soberanos europeos ha caído un 14% desde 2022.

Hay otra razón importante para apresurar el euro digital. Los bancos centrales y las empresas de inversión de todo el mundo temen que los Estados europeos confisquen los activos del banco central ruso, sentando un peligroso precedente que podría afectar a los activos de otras naciones no europeas. Como los fondos extranjeros que temen la confiscación pueden abandonar el sistema financiero europeo, el euro digital puede ser una herramienta útil para imponer el uso de la moneda aunque disminuya la demanda.

El euro digital, que Lagarde describió en 2022 como «un billete digital con un poco menos de anonimato que el billete de papel porque lo emite y garantiza el banco central», es una herramienta innecesaria y peligrosa.

Las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés) han acaparado la atención como la tecnología del futuro para los sistemas monetarios, pero bajo su promesa de eficiencia e innovación se esconde una realidad más pesimista: pueden servir como herramientas de vigilancia, erosionando la privacidad personal y la libertad financiera.

En la Unión Europea, donde los límites a la libertad de expresión y la anulación de elecciones ya son motivo de preocupación, un CBDC puede verse como vigilancia disfrazada de moneda.

Las CBDC no son meras versiones digitales de las monedas existentes, sino que se emiten directamente a las cuentas de los bancos centrales, lo que permite una supervisión sin precedentes de las transacciones financieras. Esta emisión directa significa que los bancos centrales pueden controlar todas las transacciones, incluidos los hábitos de gasto, los ahorros y las actividades de préstamo. Podemos comparar este sistema con tener un agente de policía en tu cocina, lo que subraya la naturaleza intrusiva de la moneda digital.

La gestión centralizada de datos financieros en los CBDC plantea importantes problemas de privacidad. Los partidarios de los CBDC afirman que pueden mejorar los procesos de conocimiento del cliente (KYC) y de lucha contra el blanqueo de capitales (AML). Sin embargo, estas tareas no necesitan una moneda digital del banco central porque pueden realizarse perfectamente con el dinero electrónico actual. Además, si al Banco Central Europeo le preocupa avanzar en la era digital, debería promover la competencia, no eliminarla. El ejemplo del yuan digital chino es importante porque combina los avances tecnológicos con una mayor capacidad de control y vigilancia por parte del Estado. Cuando los dirigentes de la Unión Europea utilizan constantemente la excusa de la desinformación y la injerencia para limitar la libertad personal, una moneda digital puede ser una herramienta muy peligrosa utilizada para el control de la sociedad.

Más allá de la vigilancia, la CBDC también ofrece al banco central la capacidad de controlar y manipular el comportamiento financiero. Al influir directamente en las pautas de gasto, los bancos centrales podrían imponer penalizaciones a los particulares por transacciones consideradas inadecuadas por los políticos, al tiempo que recompensarían a los que se doblegan. Así, los bancos centrales podrían penalizar el gasto excesivo en compras intensivas en carbono o el ahorro excesivo. Este nivel de control socava los principios de libertad financiera y privacidad, convirtiendo los CBDC en instrumentos de represión financiera en lugar de herramientas para la eficiencia económica.

La introducción de un CBDC en un momento en que los Estados europeos anuncian cientos de miles de millones de gasto y deuda adicionales también presenta importantes riesgos económicos. Al eludir los canales bancarios tradicionales, los CBDC podrían provocar un crecimiento descontrolado de la masa monetaria, exacerbando las presiones inflacionistas. La experiencia de 2020, donde una oferta monetaria excesiva desencadenó una rápida inflación, confirma estas preocupaciones.

Los defensores de los CBDC argumentan que pueden ayudar a combatir los delitos financieros al proporcionar una mejor trazabilidad y transparencia mediante la tecnología de libro mayor distribuido, pero esto no requiere una moneda digital del banco central. Ya existe en el actual sistema de moneda electrónica con bancos comerciales independientes.

Banco central Las monedas digitales se venden como soluciones innovadoras y eficientes, pero representan una forma de vigilancia disfrazada de moneda, que ofrece a los bancos centrales un control sin precedentes sobre las transacciones financieras personales.

El Banco Central Europeo no quiere acelerar el euro digital por la creciente demanda ciudadana, sino porque teme que su estatus de emisor de moneda de reserva mundial se evapore y, por tanto, necesita imponer una forma de control a través de las finanzas.

Artículo publicado originalmente por el Instituto Mises


Daniel Lacalle es PhD, economista y gestor de fondos. Es autor de numerosos libros best-sellers.

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lunes, enero 27, 2025

La presidenta del BCE teme que los bancos centrales pierdan independencia


Christine Lagarde advirtió que las injerencias políticas podrían conducir a un "círculo vicioso" que podría socavar la independencia de los bancos centrales.

FILE PHOTO: European Central Bank President Christine Lagarde speaks to reporters following the Governing Council's monetary policy meeting in Frankfurt, Germany September 12, 2024. REUTERS/Jana Rodenbusch/File Photo

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.Foto: reuters

La independencia de los bancos centrales está siendo cuestionada en algunas partes del mundo y una mayor influencia política sobre las decisiones monetarias podría socavar su capacidad de mantener baja la inflación, dijo el lunes la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo la semana pasada que exigiría a la Reserva Federal que redujera los costes de endeudamiento, alegando que él conocía los tipos de interés "mucho mejor que las personas encargadas de tomar esa decisión".

"A pesar de las investigaciones recientes que indican que la independencia 'de iure' de los bancos centrales nunca había sido tan prevalente como hoy, no hay duda de que la independencia 'de facto' de los bancos centrales está siendo cuestionada en varias partes del mundo", dijo Lagarde en una conferencia de bancos centrales en Hungría.

Se espera que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés esta semana, mientras que es probable que el BCE los recorte —bajo el argumento que la inflación está descendiendo y que algunas propuestas de la administración Trump podrían aumentar las presiones sobre los precios—, lo que probablemente provocará críticas en la Casa Blanca.

El riesgo de las injerencias políticas

Lagarde, por su parte, advirtió que las injerencias políticas podrían conducir a un "círculo vicioso" que podría socavar la independencia de los bancos centrales.

"La influencia de la política en las decisiones de los bancos centrales también puede contribuir sustancialmente a la volatilidad macroeconómica", dijo Lagarde en un discurso grabado en vídeo en Hungría, donde el aliado político del primer ministro Viktor Orbán, el exministro de Economía Mihaly Varga, fue nombrado próximo gobernador del banco a partir de marzo.

Lagarde afirmó que la presión política persistente sobre un banco central aumenta la volatilidad de los tipos de cambio y eleva los rendimientos de los bonos y las primas de riesgo.

Según Lagarde, esta clase de volatilidad podría dificultar la contención de la inflación y suscitar la preocupación de que los bancos centrales independientes no estén cumpliendo sus mandatos.

Tal secuencia de acontecimientos, dijo, podría entonces socavar el consenso social y aumentar aún más la volatilidad de la economía.


viernes, febrero 03, 2023

BCE aumentó las tasas de interés al 3% y avanza hacia otra subida en marzo


La economía de la zona del euro creció un 0,1% en el cuarto trimestre de 2022, lo que supone una notable desaceleración desde mediados de 2022.


El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves subir sus tasas de interés medio punto porcentual, hasta el 3%, la quinta subida consecutiva, y ha avanzado que su intención es aumentarlos otros 50 puntos básicos en marzo ante la elevada inflación subyacente y la fortaleza del PIB.

El Consejo de Gobierno ha decidido subir los tres tasas de interés oficiales del BCE en esa misma cuantía y espera seguir la misma estrategia en el futuro, señala la entidad financiera en un comunicado.

Noticia relacionada: PIB de la eurozona reacciona y aleja perspectivas de una recesión

«En vista de las presiones sobre la inflación subyacente, el Consejo de Gobierno prevé aumentar las tasas de interés otros 50 puntos básicos en su próxima reunión de política monetaria de marzo y posteriormente evaluará la senda futura de su política monetaria», añade el BCE.

Pese a este mensaje rotundo y claro por escrito, la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ha dicho en una rueda de prensa que la intención de subir las tasas de nuevo en marzo «no es un compromiso irrevocable».

Lagarde también ha dejado entrever más subidas del precio del dinero después de esa fecha. A partir de marzo los aumentos no tienen por qué ser necesariamente de medio punto, podrían ser de un cuarto de punto o lo que sea necesario, ha añadido.

La presidenta del BCE ha explicado que la decisión del Consejo de hoy y la intención de volver a subir las tasas en la misma media en marzo se ha tomado por «un consenso muy amplio».

Las discusiones fueron buenas, ha dicho, y el BCE quiere enfatizar que mantiene el ciclo de incrementos de sus tasas de interés.

Asimismo, ha hecho hincapié en que son necesarias más subidas significativas para que la inflación baje a su objetivo del 2% a medio plazo y al ser preguntada si después de marzo concluirán las subidas y las tasas habrán llegado al máximo en este ciclo alcista, dijo que no.

«Sabemos que tenemos terreno que cubrir», lo que implica que las tasas de interés lleguen a un nivel en el que restringen el crecimiento económico y que permanezcan ahí el tiempo necesario para que la inflación baje al 2%, según Lagarde.

La inflación subyacente

El BCE observa que la inflación general cae más de lo previsto pero la subyacente, que descuenta los elementos más volátiles como la energía y los alimentos, sigue «viva y coleando», según Lagarde.

El IPC general se situó en el 8,5% en enero, 0,7 puntos porcentuales menos que en diciembre, debido principalmente «a una nueva y acusada caída de los precios de la energía», según el BCE, pero la inflación subyacente se mantuvo en el 5,2%.

«La inflación de los bienes industriales no energéticos aumentó hasta el 6,9% y la de los servicios descendió hasta el 4,2% y otros indicadores de la inflación subyacente también siguen siendo elevados», alertó Lagarde.

Además, dijo, «las medidas públicas para compensar a los hogares por los elevados precios de la energía moderarán la inflación en 2023, pero se espera que la aumenten tras su retirada».

La economía aguante

Por otro lado, la economía de la zona del euro creció un 0,1% en el cuarto trimestre de 2022, lo que supone una notable desaceleración desde mediados de 2022 y la previsión es que continúe débil a corto plazo.

No obstante, Lagarde valoró el hecho de que la economía no esté en terreno negativo y haya esquivado la recesión técnica de momento.

«Los riesgos para las perspectivas del crecimiento económico están más equilibrados», según el BCE.

«La economía ha mostrado una capacidad de resistencia mayor de la esperada y debería recuperarse en los próximos trimestres», consideró Lagarde.

Pero «la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania y su pueblo sigue siendo un importante riesgo a la baja para la economía y podría volver a presionar al alza los costos de la energía y de los alimentos», advierte el BCE.

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jueves, junio 16, 2022

El BCE sale de nuevo al rescate de la deuda de Italia, Grecia, España y Portugal



Desde el anuncio de las nuevas medidas, el jueves pasado, los diferenciales de Italia, Grecia, España y Portugal siguieron ampliándose frente al bono alemán a 10 años, el Bund, de manera que la prima de riesgo italiana había escalado hasta los 242 y la española hasta los 135. Ante el peligro de que la deuda entrase en una espiral descontrolada como la del verano de 2012, Christine Lagarde convocó este miércoles una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno del BCE, con tan poca antelación como nunca antes se había visto desde la fundación de la institución y que obligó a volar a toda prisa a varios de los miembros del Consejo desde Milán, donde tenían previsto asistir a una conferencia. La reunión ha estabilizado las bolsas, que han experimentado un repunte.

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Por Isaac Blasco  abc.es