La empresa petrolera italiana Eni ha mejorado sus posibilidades de recuperar más de 2.300 millones de dólares que le debe Venezuela con la firma de un nuevo acuerdo para un proyecto petrolero en el país, según indicaron los analistas.
Tras casi tres décadas en Venezuela, Eni ha acumulado esos créditos a cobrar del grupo petrolero estatal PDVSA.
A medida que Washington y Caracas avanzaban este año hacia la reapertura del sector petrolero venezolano a la inversión internacional, Eni se enfrentó a una difícil decisión: profundizar su compromiso con el país o arriesgarse a empeorar sus posibilidades de recuperar sus créditos, mientras Estados Unidos presiona para reestructurar la deuda antigua.
La decisión del grupo italiano de permanecer en el país a pesar de la agitación política, el colapso económico y las sanciones de Estados Unidos está comenzando a dar resultados, indicó una nota de Reuters.
Eni en la jugada del nuevo ordenamiento petrolero
Eni firmó un acuerdo con PDVSA para desarrollar el gigantesco proyecto de petróleo pesado Junín 5 en la Faja del Orinoco para asegurarse un papel clave en los esfuerzos respaldados por Estados Unidos para reactivar la industria petrolera del país.
“El acuerdo brindará nuevas oportunidades para la creación de valor para el país y para la recuperación gradual de las cuentas por cobrar pendientes”, dijo una portavoz de Eni.
Eni y PDVSA planean invertir alrededor de 1.500 millones de dólares al año en el proyecto, que actualmente produce unos 12.000 barriles por día (bpd). Se espera que la producción alcance los 400,000 bpd para 2030, una meta ambiciosa y complicada, ya que implica un aumento de más de 3.000% en el volumen en apenas cuatro años.
El proyecto convierte la participación actual de Eni en Junín 5 en un acuerdo de reparto de producción de 25 años, en el que Eni actuará como operador del yacimiento.
«Consideramos que el acuerdo es una oportunidad para impulsar la producción futura y recuperar las cuentas por cobrar existentes», señaló un análisis de Barclays.
Tras una ceremonia de firma en Caracas de acuerdos petroleros entre varias empresas internacionales y Venezuela, a la que asistieron la presidenta Delcy Rodríguez y el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, el director ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi, dijo que los trabajos en Junín 5 comenzarían de inmediato.
Mantener el rumbo
Además de la deuda directa de Venezuela con Eni, el país debe 400 millones de dólares a una empresa mixta de gas natural de 20 años de antigüedad en el yacimiento Perla, de la que Eni y la española Repsol son copropietarias a partes iguales.
Eni siguió operando el proyecto de gas marítimo de Perla incluso después de que las sanciones de EE. UU. detuvieran los pagos de Venezuela y contribuyeran al aumento de las deudas de PDVSA. La producción se ha destinado casi exclusivamente al consumo interno.
Pero en marzo, un nuevo acuerdo abrió la posibilidad de futuras exportaciones de gas venezolano a ese mercado, lo que mejoró las perspectivas de Eni.
«Los proyectos que corrían el riesgo de convertirse en activos varados ahora pueden aportar al grupo y ayudar a respaldar su crecimiento de producción«, dijo Davide Tabarelli, director de la consultora energética Nomisma Energia.
Eni también posee una participación en el yacimiento petrolero marítimo de Corocoro, donde la producción se detuvo en 2019 debido a las sanciones de EE. UU. contra PDVSA. Aún no hay noticias sobre cambios en ese proyecto.
Eni produce alrededor de 64.000 barriles por día (bpd) en Venezuela y podría aumentar esa cifra, con el tiempo, a 1 millón de bpd, según indicaron fuentes de la industria.

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