Marcos Pérez Jiménez, a pesar de haberse convertido en un feroz enemigo de sus opositores políticos, fue un gran modernizador de la Ciudad de Caracas. Entre tantas obras ejecutadas por el dictador, debemos recordar que el 1° de junio de 1954 aprobó el Proyecto para la construcción del Hotel Humboldt.
Cuando uno entra a la publicidad que actualmente la gerencia del Hotel Humboldt mantiene para invitar a los futuros visitantes, se consigue con esta frase: “El Hotel es una isla en medio de un verde apabullante, un faro que se divisa desde casi cualquier rincón de Caracas, un homenaje a la luz del trópico”. Y de seguro, esa expresión gráfica es lo que este majestuoso sitio siempre ha representado para los caraqueños y para quien lo ha visitado.
El nombre de Humboldt fue en homenaje al berlinés Alexander Von Humboldt, quien a su paso por Venezuela nos dejó su profunda herencia histórica. El Hotel Humboldt se considera una de las obras de mayor significación arquitectónica del siglo XX en Venezuela. En el Cerro Ávila se construyó esta portentosa obra de mano del arquitecto Tomás José Sanabria.
Hablando de este arquitecto, vale la pena detenerse en su figura. Tomás José Sanabria nació en Caracas en 1922. Realizó sus estudios de Arquitectura en el Instituto Tecnológico de Illinois, en Estados Unidos. En 1949, de regreso en Caracas, participó junto a otros arquitectos en la fundación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, en 1953.
A lo largo de su carrera, Sanabria desarrolló una arquitectura que buscaba integrar el paisaje, la naturaleza y la urbe, con la firme convicción de que la arquitectura es un servicio social para que el ser humano viva mejor.
Además del Hotel Humboldt, otras obras de significación que diseñó incluyen el edificio del Banco Central de Venezuela (1964), que le valió el Premio Nacional de Arquitectura en 1967; el edificio de la Electricidad de Caracas (1954) y el Foro Libertador, también conocido como Centro Libertador, que alberga importantes espacios institucionales. También diseñó sedes del INCE, el Centro Comercial Ciudad Comercial Tamanaco y conjuntos residenciales.
Volviendo al caso del famoso hotel caraqueño; desde el momento en que Pérez Jiménez firmó el decreto hasta su inauguración tan solo pasaron unos 48 meses, porque el 29 de diciembre de 1956, el Hotel Humboldt les abrió las puertas a todos los ciudadanos del país y del mundo que han tenido la dicha de visitarlo.
Así, el legado de Tomás José Sanabria, quien además de ser arquitecto, era aviador y fotógrafo, pervive en cada rincón del Humboldt y en cada una de sus obras, recordándonos que la buena arquitectura es, ante todo, un servicio a la vida y a la ciudad.
Y como lo refieren desde el Hotel, esta joya arquitectónica “es una cápsula del tiempo que nos lleva a los años cincuenta, donde la historia y la tecnología se unen para brindar una experiencia a más de 2.140 metros sobre el nivel del mar”.
Textos tomados de mi Serie
“Venezuela en Crónica”. Libro III.
Edición Sultana del Lago Editores.

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