En el marco de las expectativas por los posibles anuncios presidenciales ante el Día del Trabajador, el economista y diputado zuliano a la Asamblea Nacional, Ángel Emiro Vera, presentó una propuesta integral de seis ejes para sanear la economía venezolana. El parlamentario por Un Nuevo Tiempo advirtió que, mientras el salario mínimo permanezca anclado en 130 bolívares frente a una inflación que supera el 600% anual, cualquier ajuste será meramente cosmético si no se acompaña de un cambio estructural en la gestión del país.
Para Vera, la actual política de sustituir salarios por bonificaciones es una vía agotada que mantiene a la ciudadanía en la incertidumbre. El legislador fue tajante al señalar que los bonos no generan derechos ni construyen futuro, contrastando que, si bien una bonificación puede resolver la inmediatez de un día, solo un salario real puede construir una vida. Según su análisis, la crisis no responde a una falta de recursos, sino a una distorsión en las prioridades del Ejecutivo: «Cuando hay recursos pero no llegan a la gente, el problema no es cuánto entra sino cómo se usa», afirmó.
La ruta propuesta por el diputado se fundamenta en la recuperación de la institucionalidad y el orden fiscal. El primer paso de este plan contempla una reforma laboral profunda que rescate el empleo formal y atraiga inversión de manera negociada. A esto le sigue una reforma monetaria urgente que devuelva la autonomía al Banco Central de Venezuela para detener la emisión de dinero inorgánico. Vera insiste en que, sin estabilidad monetaria, no existe incremento salarial capaz de resistir el ritmo inflacionario.
El esquema económico planteado por el parlamentario zuliano también exige la apertura definitiva de la economía mediante la seguridad jurídica y la eliminación de controles, permitiendo que el Estado actúe como facilitador y no como obstáculo para la producción. Asimismo, subrayó la necesidad de avanzar hacia la unificación cambiaria para eliminar las distorsiones que fomentan la informalidad, acompañando este proceso con una disciplina fiscal estricta que garantice transparencia en las cuentas públicas y reduzca el déficit de manera sostenible.
Finalmente, Vera desmontó la narrativa oficial que atribuye la totalidad de la crisis a las sanciones extranjeras. Aunque reconoció que las medidas internacionales han profundizado las dificultades, recordó que los problemas estructurales —como la caída de la producción y la dependencia petrolera— anteceden a 2017.
Al respecto, el economista alertó que un diagnósticoequivocado conducirá irremediablemente a soluciones fallidas. «Venezuela no está condenada, está mal administrada; y lo que está mal administrado, se corrige», concluyó.

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