La hija de “Carmen” trabajó en la “cocina” en una de las minas del estado Bolívar, al sur del país. Vive en Caracas pero desde hace un tiempo trabaja con los mineros y luego vuelve con algo de dinero a la capital.
A simple vista, se trata de un trabajo más en la selva, pero, en medio de murmullos, “Carmen” (quien prefiere no decir su nombre real), cuenta que esa “cocina” no es solo hacer comida a los hombres que extraen el oro venezolano, sino que se trata de múltiples labores, incluyendo en algunos casos trabajo sexual. Esto sin contar con la exposición a enfermedades como el paludismo.
Y es que la selva del sur de Venezuela está controlada no solo por la práctica de la minería ilegal, sino por el crimen organizado, una alerta que ha sido emitida durante años por diversas organizaciones ambientales y de derechos humanos.
El tema se pone de nuevo en la palestra luego de que el 6 de marzo, Estados Unidos emitió la Licencia General No. 51 (GL 51) por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
Esta decisión, que autoriza a las entidades estadounidenses a participar en la compra, importación y refinación de oro de origen venezolano.
“Efectivamente, da luz verde para continuar el saqueo de la Amazonía venezolana y tráfico de oro de sangre», así lo considera la organización SOSOrinoco.
Esta organización documenta y da visibilidad a toda la problemática de la Amazonia, Orinoquia y la Guayana venezolana.
Para SOSOrinoco, el régimen actual, liderado por Delcy Rodríguez , está ejecutando el plan exacto que la misma organización ya había denunciado y es “utilizar el levantamiento de sanciones para asociarse con empresas internacionales para explotar minas que permanecen bajo el control de sindicatos criminales y autoridades civiles y militares corruptos”.
El negocio del oro en Venezuela: un mecanismo de captación de rentas del Estado
Ya en 2023, la ONG Transparencia Venezuela había advertido también que el negocio del oro se había convertido en un mecanismo para la captación de rentas del gobierno venezolano debido a la caída en la producción y la lenta recuperación de los precios del petróleo.
“El grupo en el poder encontró en la explotación a cualquier costo y el comercio de minerales, especialmente del oro, una fuente de ingresos beneficiosa”.
Entonces, lo que comenzó como minería ilegal de subsistencia ha mutado en una estructura de crimen organizado que hoy representa un desafío de seguridad para los intereses de Estados Unidos, país que ha enviado a funcionarios no solo a establecer alianzas en el tema petrolero sino también en lo minero.
De hecho, el Secretario del Interior, Doug Burgum, estuvo en Caracas hace unas semanas. Después de su encuentro con Delcy Rodríguez, Caracas reformó la ley de Minas.
La licencia GL 51 requiere que las entidades estadounidenses proporcionen «planes de debida diligencia de la cadena de suministro», resaltó SOSOrinoco, organización que ha documentado que no hay forma de supervisar lo que ocurre dentro de Minerven CA o en las Áreas Protegidas remotas del sur de Venezuela, donde toda la minería está prohibida por ley.
También alertan sobre el ecocidio en el lugar puesto que el oro que actualmente se canaliza a través de Minerven se extrae utilizando mercurio ilegal, lo que causa daños irreversibles a la Amazonía.
Por otro lado, si bien la GL 51 dirige los pagos monetarios a los «Fondos de Depósito del Gobierno Extranjero», este mecanismo no hace nada para detener la destrucción ambiental en su origen.
¿Quién manda en las minas venezolana?
El Arco Minero del Orinoco es una zona donde convergen diversos actores armados. El control no es uniforme.
- Sindicatos y «Pranes»
- Grupos irregulares colombianos
- Estructuras estatales
Los desafíos para Estados Unidos
Para Washington, el problema no es solo ambiental o de derechos humanos; es una cuestión de seguridad nacional y estabilidad financiera.
- Lavado de dinero: El oro «sucio» se mezcla con el mercado legal en países terceros, dificultando la trazabilidad y permitiendo que el crimen organizado financie operaciones globales. Esto lo han reseñado y denunciado diversas organizaciones.
- Influencia de potencias externas: El control de estos recursos por parte de mafias locales facilita el intercambio de minerales críticos (como el coltán y el torio) con actores como Rusia, China e Irán, fuera del sistema financiero SWIFT.
- Violencia: El caso de la hija Carmen es un ejemplo del control que se ejerce en estos lugares, acompañados de violencia.

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