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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, marzo 21, 2026

El Castro de Instagram que bromea, ostenta lujos y pasea con un Trump falso por Cuba


Sandro Castro en imágenes fijas tomadas de las redes sociales, en las que, en el sentido de las agujas del reloj, desde la parte superior izquierda: pide un Cuba Libre en un bar, negocia con un imitador de Donald Trump, rechaza a mujeres en un bar y atiende una llamada de un falso Marco Rubio.

Tanto los observadores de Cuba como los opositores y partidarios del comunismo analizan minuciosamente cada una de sus publicaciones, revisándolas a fondo para ver si ofrece alguna pista de la información privilegiada que pueda tener como miembro de la familia Castro.


La familia Castro ha controlado Cuba con mano de hierro durante casi 70 años, mientras sus vidas personales se han caracterizado por el secreto.

Pero uno de ellos ahora es un influente en Instagram.

Sandro Castro, de 33 años, es nieto de Fidel Castro, el líder de la revolución comunista cubana. Con unos 152.000 seguidores en Instagram, Castro, radicado en La Habana, luce un corte de pelo a la moda, barba de tres días y una predilección por las gafas de sol de moda. A menudo no duda en contonearse en videos provocativos que acumulan miles de visitas y “me gusta”.

Pero sus publicaciones también muestran algo mucho más delicado y polémico: hasta qué punto se ha deteriorado Cuba bajo el gobierno de su familia.

Sus sutiles críticas a la incapacidad del gobierno para proporcionar servicios básicos a su pueblo son un tema espinoso en un país donde Fidel Castro es idolatrado por sus promesas de construir una sociedad igualitaria.

Pero casi 70 años después, la revolución comunista ha generado pobreza, estómagos vacíos, una isla hambrienta de energía que a menudo se ve sumida en la oscuridad y en un sistema médico —que en su día fue la envidia de América Latina— que lucha por proporcionar los servicios básicos.

En un video, Castro se acerca a un bidón de gasolina mugriento para mostrar la escasez de combustible del país y llama a su país “Apagonia”.

Algunos defensores del gobierno tachan a Castro de traidor ideológico, mientras que otros critican las representaciones de su propia vida por mostrar lo bien que vive en comparación con la mayoría de los cubanos. Algunos seguidores le instan a señalar a su familia como la causa de los problemas de Cuba. (El bloqueo de las importaciones de petróleo por parte del presidente Donald Trump ha agravado la crisis del país).

“Se ha convertido en un punto de inflexión en el debate sobre el futuro de Cuba y la desigualdad social”, dijo Michael J. Bustamante, director del departamento de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami. “No está rompiendo con el sistema, pero sin duda está traspasando los límites”.

Tanto los observadores de Cuba como los opositores y partidarios del comunismo analizan minuciosamente cada una de sus publicaciones, revisándolas a fondo para ver si ofrece alguna pista de la información privilegiada que pueda tener como miembro de la familia Castro.

En un video reciente, rechazó una llamada (falsa) del secretario de Estado, Marco Rubio, para continuar su partida de dominó con amigos, lo que llevó a los comentaristas a preguntarse si estaba insinuando algo sobre las conversaciones en curso de Cuba con Estados Unidos.

El día en que el gobierno cubano reconoció esas conversaciones, Castro publicó un video en el que un hombre con la cara naranja y disfrazado como el presidente Trump tocaba su puerta. El hombre que interpreta al presidente de Estados Unidos le suplica que negocie un acuerdo con Washington, diciendo: “Yo quiero comprar Cuba”.

Castro le dice que está loco y luego lo lleva de visita por Cuba, mientras Trump dice que quiere construir mansiones en la costa de La Habana.

Castro no respondió a una solicitud de comentarios.

Nacido en 1991, es hijo de Alexis Castro del Valle, uno de los cinco hijos de Fidel Castro. Pero a diferencia del líder comunista, el padre de Sandro Castro se convirtió en fotógrafo y camarógrafo de televisión y documentales, y parece haberse mantenido al margen de la política.

Sandro Castro también parece haber evitado la política, ya que, al parecer, nunca ha ocupado ningún cargo en el gobierno ni en el Partido Comunista, según afirman académicos y expertos en Cuba.

Los críticos suelen ver a Castro como la encarnación del elitismo de su familia. En sus videos, hace alarde de cerveza, mujeres guapas, ropa de moda de Nike y una casa de aspecto lujoso. Fidel Castro tampoco vivió la vida modesta que instaba a los cubanos a seguir y era famoso por usar dos relojes Rolex a la vez.

“Es una ventana a la familia Castro”, dijo Guennady Rodríguez, de 44 años, un comentarista cubano en el exilio que ha criticado al gobierno comunista en su canal de YouTube. “Esta gente le ha pedido al pueblo cubano que se sacrifique mucho a lo largo de los años. Pero Sandro es exactamente lo contrario de lo que han estado predicando, con su consumo desmesurado”.

Mientras muchos en la isla luchan por conseguir productos básicos como leche para sus bebés, el bar EFE, que Castro tiene en La Habana, publica videos de los cócteles y las pizzas recién horneadas que vende, cubiertas con montones de jamón. El bar sirve gin-tonics por 1000 pesos (poco menos de 2 dólares al tipo de cambio informal), mientras que un mojito cuesta 700 pesos, según su carta.

Una vieja furgoneta está aparcada mientras pasa una persona en bicicleta.
El bar EFE de La Habana, propiedad del influente Sandro Castro, nieto de Fidel Castro.Credit...Adalberto Roque/Agence France-Presse — Getty Images

El salario promedio mensual en Cuba es de poco menos de 7000 pesos, según datos gubernamentales publicados en noviembre.

Algunos de los videos de Castro se graban en su bar o por toda Cuba. En uno de ellos, bailaba con amigos mientras lanzaba botellas de cerveza al aire al ritmo del estribillo de la canción de éxito de Kendrick Lamar “Not Like Us”. (La letra no podría ser más acertada para muchos cubanos que pasan apuros).

En cierto modo, su bar es un símbolo de la privatización silenciosa que el gobierno cubano ha permitido en los últimos años, lo que ha creado un sistema de dos niveles: los que tienen y los que no tienen. Los que participan en el sector privado o tienen familiares en el extranjero que les envían dinero pueden comprar comida o gasolina en el mercado negro. Los que no tienen, deben hacer filas para recibir las raciones del gobierno, a menudo esperando horas solo para que los manden a casa sin nada.

Pero la cuenta de Instagram de Castro también pone de relieve muchas de las desigualdades a las que se enfrenta la isla, aunque sea en formato satírico.

Aunque el gobierno cubano tolera algunas críticas, ha expulsado a muchos críticos que pedían abiertamente protestas y cambios políticos y que ahora viven en el exilio en lugares como Miami o México. Pero, por ahora, parece que a Castro no lo han censurado.

En un video, acaricia la boquilla de una gasolinera de forma sexual. “Pero ¿qué es esto? Llevo 24 horas y no sale nada”, dice en el video publicado el mes pasado en medio de la escasez generalizada de gasolina.

“Otro día más aquí en Apagonia, con tremenda sed”, dice en otra publicación, usando un término informal que se le da a Cuba para referirse a los cortes de luz generalizados en la isla.

Al otro lado del bar ve lo que parece ser un bidón de gasolina, al que se acerca. “No existe un momento en el que no pueda estar sin ti”, dice, mientras le pide matrimonio mientras se tumban en una cama. “De hecho, creí que nunca te iba a encontrar. Ojalá nunca más te vuelvas a ir”.

Los seguidores de Castro lo han animado para que critique directamente a su familia, un delito punible en la isla que él ha evitado hasta ahora.

Otros dicen que ha traicionado la revolución.

“Sandro Castro es un enemigo ideológico”, dijo el año pasado en las redes sociales Pedro Jorge Velázquez, otro influente conocido como “El Necio” y defensor acérrimo del gobierno cubano. “Duele que ninguna autoridad de la seguridad del Estado se ha presentado en su casa para citarlo a una entrevista, porque lo que Sandro hace va contra la seguridad de este país”.

El estilo de vida de Castro ya ha creado tensiones anteriormente.

En 2021, publicó un video en Instagram en el que aparecía conduciendo un Mercedes-Benz, imitando el lujoso estilo de vida de los exiliados cubanos en Miami, cuyo consumismo la familia Castro ha menospreciado desde hace mucho tiempo. La indignación de los espectadores lo obligó a publicar un video de disculpa.

“El objetivo de mis palabras es pedir una gran disculpa a los cubanos que están dentro de Cuba, fuera de Cuba”, dijo. “El carro en el que yo grabo el video es de un conocido mío que me lo prestó”.

Queda por ver si Castro es un agente de cambio astuto pero sutil. Pero atrajo a cientos de comentaristas el mes pasado en un video en el que parecía estar pidiendo un “Cuba Libre”. ¿Estaba pidiendo una Cuba libre del régimen comunista o simplemente pidiendo el famoso cóctel de ron, Coca-Cola y limón?

En el video, un camarero le ofrece a Castro una Cristal, la cerveza nacional de Cuba. “No”, dice él, “lo que quiero es un Cuba Libre, hermano”.

El camarero le responde que no tiene Coca-Cola, un producto escaso en la isla debido al embargo comercial de Estados Unidos. “Bueno, cuando tengas Coca-Cola dime, porque ahora mismo ese es mi trago favorito”, responde Castro.

A continuación, sale del bar y le dice a la cámara: “Vendrán tiempos mejores, caballero”.

Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación especializada en América Latina y reside en Ciudad de México.

Emiliano Rodríguez Mega es reportero e investigador de The Times con sede en Ciudad de México, y cubre México, Centroamérica y el Caribe.

https://www.nytimes.com/es/

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