Por: Joaquín Chaparro Oliveros.
Escribir sobre COPEI a las puertas de sus 80 años este 13 de enero, nos obliga a un ejercicio de honestidad brutal. Ya no basta con invocar el pasado. En una Venezuela donde las instituciones políticas sufren una crisis de confianza sin precedentes, el socialcristianismo no debe celebrarse como una reliquia, sino activarse como una fuerza viva y regeneradora. "Más que un partido, una estructura de valores."
Si algo añora el venezolano hoy, en medio del desierto económico y social, es el regreso de la certeza democrática. Aquella escuela fundada por figuras como Arístides Calvani, Luis Herrera Campins, El Negro Perez Diaz y Rafael Caldera entre muchos otros no era solo una sigla electoral; era una cantera de pensamiento ético basada en la Doctrina Social de la Iglesia.
Hoy, ese ADN demócrata-cristiano debe evolucionar. El prestigio no se hereda, se recupera en la calle, compartiendo el apremio de la gente y demostrando que la política puede volver a ser una herramienta de servicio y no un vehículo de ambiciones personales.
La convergencia necesaria: El factor María Corina.
El país actual no admite fragmentaciones. La hora de los egos ha quedado atrás frente a la urgencia de rescatar la República. COPEI debe ser el soporte estratégico y moral de la gran alianza ciudadana que hoy lidera María Corina Machado.
No se trata de una adhesión pasiva, sino de una integración inteligente. Los socialcristianos que hoy militan en distintas plataformas o que se mantienen en la reserva moral desde sus hogares, tienen un llamado claro: unificarse para reconstruir esta consigna es poderosa y vigente:
“la lucha no es entre nosotros”. El adversario es el sistema que destruyó la calidad de vida del venezolano, y para vencerlo se requiere una arquitectura política sólida y moderna.
Innovar para Gobernar
La nueva etapa de COPEI debe enfocarse en tres ejes fundamentales:
-Reingeniería Humana: Abrir las puertas de par en par a una nueva generación de servidores públicos que entiendan la tecnología, la economía moderna y la gestión eficiente.
-Ética de Resultados: Pasar del discurso de las ideas a la práctica de las soluciones. El ciudadano no busca promesas, busca respuestas a sus necesidades básicas.
-Unidad de Propósito: Ser el puente que conecte a los sectores democráticos en un solo bloque indisoluble.
Conclusión: Servidores para el Nuevo País.
Llegar a los 80 años tiene valor solo si se tiene el coraje de innovar. Venezuela reclama una fuerza política que sea cimiento y no solo fachada. El compromiso con María Corina y con la libertad de Venezuela nos exige ser mejores, más transparentes y más unidos.
A la militancia que persiste: Es momento de demostrar que nuestra raíz es fuerte, pero que nuestras ramas están listas para dar frutos nuevos.
¡Vamos adelante, con la mirada en el futuro y la voluntad de hierro para recuperar nuestra democracia!
DC / Abogado Joaquin Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&

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