Democracia, Educación y Desarrollo
El Dr. Neuro José Villalobos Rincón, fue Rector de la Universidad del Zulia (LUZ) periodo 1996-2000. Presidente Fundación La Verdad. Presidente Comité de Feria la Chinita y actualmenete es Presidente de la Academia de Ciencias Económicas del Zulia.
La sociedad del conocimiento.
El escenario mundial está dominado por la sociedad del conocimiento. La educación como factor fundamental para el desarrollo de los pueblos, se ha convertido en uno de los elementos más importantes que inciden en el perfil productivo de las naciones. Ya la riqueza contabilizada en términos de recursos naturales no garantiza por sí solo el progreso de una economía.
La conformación de grandes bloques económicos altamente competitivos obliga a nuestros países a reflexionar sobre el papel de las instituciones que forman el recurso humano social y productivo. Las inversiones destinadas al sector educativo deben considerarse vitales para el desarrollo de los pueblos y no puede seguirse considerando como gasto social o económico improductivo. Mucho más ahora cuando la información viaja a velocidades jamás imaginadas, en calidad y cantidad que se hace inmanejable si no se prepara a los niños y jóvenes para que asimilen convenientemente esa realidad.
La tecnología, aliada de la educación ya que permite captar el conocimiento, adaptarlo, transformarlo, distribuirlo y crear uno nuevo, requiere de inversiones adecuadas y suficientes, tanto para la adquisición de equipos y su actualización, como para la creación de infraestructuras de apoyo confortables y la preparación del recurso humano necesario. Más aún si aceptamos como válida la afirmación de Alvin Toffler de que nos encontramos en una tercera ola impulsora de un tercer sistema de riqueza, más reciente y más vertiginoso, que desafía todos los principios de la industrialización, puesto que sustituye los factores tradicionales de la producción industrial, por el conocimiento más refinado.
Mientras que el sistema de riqueza de la primera ola se basaba principalmente en hacer crecer cosas y el segundo en fabricar cosas, el sistema de riqueza de la tercera ola se basa cada vez más en servir, pensar, saber, y experimentar. A medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, nos iremos acercando a un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que “trabaje’ pero menos tendrá empleo.
Para los países subdesarrollados tocar el tema de la robótica, por ejemplo, reviste una especial contradicción, tanto por su necesaria comprensión y aplicación, como por la realidad que se expresa en sociedades en las cuales la marginalidad creciente, el analfabetismo y el deterioro progresivo de la educación, afectan las posibilidades de estructurar un grupo humano capaz de asimilar el conocimiento de avanzada, que le permita mejorar los niveles de vida y la competitividad del país.
Las instituciones de educación superior están obligadas a ampliar sus programas de internacionalización y darle prioridad a la adquisición y uso de las tecnologías de información y comunicación, más aún, en momentos cuando se reducen sus presupuestos en términos reales, se cuestiona su capacidad de respuesta y se ven afectados los programas de actualización de su personal académico. La tendencia universal no puede obviarse y quedar subordinada a los problemas cotidianos ya que se corre el riesgo de que el rezago sea mayor. Dicho de nuevo en palabras de Toffler: “Pocos problemas supondrán mayor desafío que la creciente disfuncionalidad sistémica de tantas instituciones, en relación mutua pero desincronizadas.”
La alianza estratégica entre los distintos niveles de gobierno, empresarios, sociedad civil y universidades es una necesidad siempre presente, que no puede postergarse más. La calidad de la educación es un concepto multidimensional. En ella confluyen demasiados elementos y factores que es necesario tomar en consideración, como son, la propia naturaleza de las instituciones, el desarrollo del conocimiento y el contexto social en el cual se imparte.
Las instituciones de educación superior tienen que transformarse estructuralmente. La estrategia sugiere un cambio organizacional para darle mayor flexibilidad a sus componentes internos que permita incorporar rápida y fácilmente los avances científicos y tecnológicos planetarios y atender la demanda de nuevas carreras cuyas exigencias provienen del entorno social y productivo del país y cuyas características y modalidades para ser impartidas requiere de mucha creatividad e innovación.
En la educación superior se realiza la mayor parte de la investigación del país, la cual permite generar conocimiento que se difunde a través de la docencia de pre-grado y post-grado, y de las actividades de extensión. Una de las funciones principales del educador, es justamente que sepa pensar y aprenda a hacerlo para que a su vez lo enseñe a sus discípulos. En esas circunstancias es más fácil identificar los problemas nacionales y regionales y dar aportes para la solución de los mismos. Para cumplir esta titánica labor es necesario invertir recursos en forma eficiente.
La calidad de la educación toca también un aspecto fundamental relacionado con las raíces de la identidad cultural. Contrarrestar la distorsionada visión social es una tarea importante para el rescate de la conciencia colectiva. La corrupción penetró hasta las entrañas de la sociedad generando modelos según los cuales todos somos corruptos, flojos, apátridas y socialistas. Se impone un esfuerzo extraordinario para el rescate de los valores a través de la educación familiar y escolar.
En el proceso transformador, el engranaje de todo el cuerpo teórico y filosófico es importante para el entendimiento del rumbo de los cambios del complejo mundo moderno. Las acciones que se tomen a nivel interno para hacerle entender a la comunidad universitaria la visión integradora y transformadora que demanda el país, es uno de los retos que actualmente se anhela consolidar tanto en dichas instituciones como en el resto de la sociedad.
Para las universidades este podría ser un momento estelar. Venezuela demanda la recomposición y el fortalecimiento de sus instituciones para superar el obstáculo de las carencias de credibilidad y justicia. No es la eliminación fácil ni el simplista cambio de nombre de las organizaciones que conforman la institucionalidad del país lo que permitirá solventar la situación. La historia enseña que el comportamiento del pasado son verdaderas lecciones que señalan fallas y aciertos, y es allí donde las universidades podrían encontrar los elementos que fundamenten el papel histórico de cambios que deberán asumir en los próximos años.
El conocimiento y la competitividad.
Las organizaciones educativas se encuentran frente a una verdadera revolución. La revolución de la inteligencia y de la creación de riqueza, profunda y continuada, en la que predomina el uso de la robótica, la microelectrónica y la biotecnología, que inciden en el desarrollo de los procesos productivos. La robótica permite abaratar costos, reducir el consumo de energía, facilitar la planificación industrial y modificar el criterio de satisfacción del cliente.
La microelectrónica, en unión con la robótica, hace posible la creación del robot inteligente que puede tomar decisiones de acuerdo a las circunstancias que se le planteen. Su incidencia también es decisiva en la teleinformática, las comunicaciones, la computación y los sistemas educativos. La biotecnología ocupa un lugar importante en el mundo científico, tecnológico y económico de hoy. Con este método se pueden producir seres vegetales y animales, con nuevas características que les permitan mejorar su nivel productivo, con márgenes de cero error, y contra los cuales sería imposible competir.
Estas apreciaciones nos dan una idea acerca de las exigencias de la competitividad en que se encuentra sumergida la sociedad global y especialmente las universidades y el mundo empresarial. Estas razones indican que para ser más competitivos hay que ser más productivos, eficientes y excelentes tanto en la producción de bienes materiales como en la producción de conocimiento, y éstos deben ser de calidad. Nuevamente Toffler nos apunta que “la combinación de más científicos, herramientas K más potentes – instrumentos que utilizamos para generar conocimiento-, comunicaciones instantáneas, colaboración a escala planetaria y una base de conocimiento cada vez más amplia donde beber, está cambiando las fronteras de la propia ciencia al abrir de nuevo interrogantes que, en otra época, se consideraban películas de ciencia ficción de serie B.”
No puede caerse en el error de producir aceleradamente bienes y servicios que cubran desorganizadamente las necesidades de una sociedad agobiada por los altos índices de pobreza extrema y crítica. Se hace necesario, entonces, comprender las complejidades de la sociedad del conocimiento para intentar tener mejores resultados. Esto a su vez se logra, reorganizando, transformando e integrando a los sectores educativos, científicos y tecnológicos; la estructura de gobierno en todos sus niveles y la actitud, comportamiento y responsabilidad social de las empresas y empresarios que conforman el sector productivo venezolano. Sin mezquindades, con sentido patriótico y con una visión de largo alcance.
La existencia de factores externos que inciden en la eficiencia de las instituciones de educación superior obligan a realizar acciones políticas de corte estructural que ataquen las causas de los problemas y no sus síntomas. Entre estas soluciones se encuentra una nueva Ley de Educación Superior cuya esencia se haga pensando más en el país y su futuro para que éstas puedan experimentar nuevas estructuras organizativas más dinámicas, flexibles, futuristas, que profundicen su esencia democrática y les permita ponerse a tono con el desarrollo mundial.
Es necesario elevar los niveles de exigencias éticas, morales y científicas, que faciliten las estrategias de evaluación y coevaluación institucional con el fin de corregir periódicamente las desviaciones que afectan el cumplimiento de su misión.
El financiamiento de la Educación Superior debe sustentarse en un marco legal concurrente (Ley de Educación Superior, Ley de Ciencia, Tecnología e innovación, Ley de Turismo, Ley de Telecomunicaciones y otras), y aprovechar el proceso de descentralización administrativa y financiera para que los gobiernos regionales y locales también participen en el financiamiento del sector educativo, principalmente a través de fondos de compensación regionales y el rescate de las atribuciones impositivas por parte de las gobernaciones y alcaldías.
Otra modificación fundamental debe contemplar la transformación de los órganos de control que permita remover obstáculos funcionales que impiden agilizar los procesos administrativos sin que se vulnere la aplicación de severas penalidades para quienes incurran en manejos indebidos en su gestión.
La transformación de las universidades, especialmente en sus relaciones con el Estado y el resto de la sociedad, de cara a esta nueva revolución de la inteligencia se convierte en una necesidad de vital importancia. Su vigencia trasciende los períodos gubernamentales y el cortoplacismo, de allí que mantener su autonomía y su independencia frente a las intenciones políticas del Estado, es una condición necesaria para el avance de la ciencia y la formación de los jóvenes. Es urgente si tomamos en cuenta que hoy las naciones de todo el planeta se esfuerzan por construir, a distintas velocidades, economías avanzadas como prerrequisito para sustentar sociedades avanzadas.
La deuda institucional con el entorno tiene en estos momentos la oportunidad de alcanzar su saldo favorable. Se debe dar prioridad a la extensión que promueva el mejoramiento de la calidad de vida de la colectividad regional, ofreciendo opciones de educación no formal para el trabajo, integrando la universidad al diseño y ejecución de proyectos enmarcados en la formulación de políticas de desarrollo, gestionando con el sector privado la ejecución de programas socioculturales y tecnológicos; la creación de espacios y la organización de eventos que promuevan el desarrollo humano sustentable y finalmente, estimulando el intercambio y la transferencia de información, conocimiento y tecnología con la colectividad local, nacional e internacional.
En un mundo dominado por la sociedad del conocimiento difícilmente podrá desplazarse la importancia de la investigación y sus resultados de las consideraciones para el desarrollo de la humanidad. Las grandes potencias se interesan más por exportar e importar información que por los mismos recursos naturales que antes movían sus arsenales industriales. La información domina al mundo. Se observa un escenario cada vez más turbulento, con cambios drásticos que modifican la concepción del universo y de todos los que en él habitamos. La educación y el desarrollo de la ciencia y la tecnología, son aliados insustituibles para mejorar los niveles de vida de la población y para lograr mayores grados de competitividad en los complicados escenarios económicos de hoy.
Democracia, conocimiento e institucionalidad
Hace tiempo, el premio nóbel de economía, Douglas North, justificaba la “democracia institucional” y contradecía la posición de la corriente liberal que criticaba el papel del Estado, al cual consideraban un obstáculo para el desarrollo. Hay sistemas -decía- que recompensan la distribución de los ingresos y otros el robo. La pregunta es porqué algunos tienen una calidad de instituciones y otros no. En realidad la calidad de las instituciones es una causa y un efecto del grado de desarrollo de los países.
La propuesta de Noth critica la forma desmedida de privatizar, desregular y liberar mercados, porque no toma en consideración la vida institucional del país. Se obvia el rol que cumplen las organizaciones sociales, económicas y políticas dentro del contexto de cada país. Y es precisamente en esta amplia corriente de pensamiento actual en la que se puede encontrar respuestas concretas para pasar de un modelo de instituciones ineficientes a otro eficiente.
La responsabilidad de quienes administran justicia, por ejemplo, radica en la influencia que tienen para decidir sobre la vida de los hombres, porque de este importante sector depende el poder cumplir y hacer cumplir las leyes que rigen nuestras vidas; y ante la necesidad de crear las condiciones globales de nuestra sociedad, también se debe impulsar la idea de conformar otra cultura jurídica. Todas las instituciones que tienen vida activa en el país deben entender que la profundización de la democracia se puede lograr en la medida que el poder se acerque al ciudadano y el imperio de la ley soporte la vida en sociedad.
El escritor y periodista colombiano Plinio Apuleyo, decía que en Latinoamérica cada vez que existían problemas sociales, políticos y económicos, se elaboraban leyes con un grado de perfección tal, que hasta los países desarrollados las tomaban como punto de referencia para sus estudios, pero en el momento de aplicarlas se diluía como el humo de un tabaco de la mejor calidad.
Esa tradición legalista, heredada de la cultura hispánica, cuando se va a instrumentar queda vacía, porque las sociedades, especialmente la venezolana, no han comprendido que las leyes deben tener un grado de aceptación social mayoritario que les permitan ser efectivas. Los países latinoamericanos todavía no comprenden que el Estado de Derecho es la única forma de reglamentar y garantizar la vida de los ciudadanos y el funcionamiento de sus instituciones. Si un país hace el esfuerzo para acelerar el avance económico, pero deja atrás sus instituciones básicas, su potencial para crear riqueza se verá finalmente limitado.
Entender a profundidad el grado de deterioro de la sociedad venezolana y sus instituciones, debe servir de acicate para su recomposición por parte de aquellas personas comprometidas con su futuro y no para quienes basan sus soluciones en simples maquillajes. El nivel de la crítica social, hace pensar que las soluciones mágicas no aparecerán. El discurso y la acción política tienen que materializar las soluciones a las verdaderas necesidades de una sociedad tratada injustamente por los avatares de gobiernos que continuamente olvidan el compromiso que tienen con sus ciudadanos.
La democracia como fundamento de la integración social
El sistema democrático se ha consolidado en el mundo de hoy básicamente por esa búsqueda constante del hombre de acercarse a un modelo social cuya esencia garantice el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos y el disfrute equilibrado de la riqueza generada por todos en cada país. El intento de aproximación a este modelo debe entenderse como un proceso en permanente evolución, evitando asumir el poder como un fin y no como un medio.
La crisis institucional que afecta a la estructura social del país no debe endosarse a la democracia ya que, precisamente, es esa capacidad interna de estimular la confluencia de fuerzas, la crítica constructiva y la respuesta acertada, aún cuando no oportuna muchas veces, las que forman parte de su esencia. El poder de autotransformación es el que permitiría que el país evolucione a gran velocidad.
Más de cuarenta años de democracia son parte de la historia moderna de Venezuela. La educación sustentada en valores nos debe obligar a reencontrarnos con nosotros mismos. Integrados en una misma sociedad. Capaces de construir un futuro con equidad. La certera frase utilizada en un estudio sobre la educación del siglo XXI por el gran escritor mejicano Carlos Fuentes, marca el destino que debe asumir el pueblo latinoamericano en el futuro: “Debemos educar al ciudadano para que aprenda a utilizar el poder en forma compartida.”
Debemos interpretar sin complejos las implicaciones del proceso de globalización y la conformación de grandes bloques económicos, la liberalización del intercambio comercial entre los pueblos y la aceleración de la innovación científica y tecnológica. El estudio profundo de los escenarios modernos debe estimular la conformación de alianzas que faciliten el diseño de respuestas locales, regionales y nacionales. que enfrente las complicadas relaciones de este siglo.
El entendimiento de la globalización y el predominio del conocimiento y la información, conforman los nuevos elementos con los cuales deben lidiar las instituciones. La relación entre inversión en Ciencia y Tecnología y el PIB muestra la diferencia entre los países altamente desarrollados y los menos desarrollados; en Venezuela es urgente establecer una estrategia coherente que conduzca a la conformación de políticas de desarrollo bien definidas, de largo plazo y con cuidado de su ejecución para que sean sostenibles en el tiempo.
Tecnologías de información y educación.
El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación conlleva a una redefinición completa y cabal de la misión de la Universidad para dar respuesta a la interrogante: Cuál debe ser el papel a desempeñar por la Universidad en este mundo competitivo?. Los roles institucionales e individuales de profesores y estudiantes cambia totalmente, como dice George Blanc: “ De hoy en adelante, el estudiante aprenderá más y más por sí mismo, mediante procesos de intercambio a través de las redes. El profesor ya no transmitirá un conocimiento previamente estructurado, sino que enseñará a los estudiantes a pensar y organizar caminos individuales de aprendizaje. El papel de la Universidad será el de facilitar estos procesos, al permitir el acceso a la información y al autoaprendizaje, pero también se encargará de certificar la capacitación y la investigación.”
La UNESCO, preocupada también por estos aspectos y su incidencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje, prescribe que “Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están introduciendo una revolución en la enseñanza abierta y a distancia y deberían permitirle salir de los debates iniciados y del escepticismo de los pedagogos para transformarla en industria mundial. Los conceptos de “colaboración” y “enseñanza asincrónica” deberían comenzar a imponerse, más que por razones puramente pedagógicas, porque son el reflejo de la evolución de la sociedad. Este cambio lleva en sí el germen de una verdadera revolución pedagógica en la cual las estructuras tradicionalmente inmóviles de espacio-tiempo-jerarquía habrán de explotar”.
Una conclusión inobjetable es necesaria, y es que la búsqueda de la ganancia y la producción de conocimiento para la humanidad, no debe dejar atrás la necesidad de incorporar en las estructuras curriculares la enseñanza de los valores, tanto los individuales como los sociales. La tendencia hacia la necesidad de rescatar los valores se ha convertido en el tema central de muchas discusiones ya que gran parte de la sociedad comenzó a entender la importancia que tiene la actitud de los ciudadanos hacia actividades claves como lo son el estudio, el trabajo, la solidaridad social, la honestidad y la unión familiar.
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