Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, octubre 03, 2022

Putin y el discurso de la verdad, por Fernando Mires


Putin y el discurso de la verdad

Twitter: @FernandoMiresOl


Siguiendo un hilo trazado por Lacan, podemos distinguir tres verdades (o realidades). La verdad verdadera, la verdad simbólica y la verdad imaginaria. A la primera nunca tendremos acceso. Si hay Dios, esa verdad solo la conoce Dios. Es la realidad que existe más allá de nuestros sentidos y de nuestros aparatos de medición del tiempo y del espacio. De esa realidad formamos parte, y si la percibimos es porque yace hundida en lo más profundo de nuestro inconsciente. La nuestra, la que vivimos día a día, es una verdad simbólica, una superficie poblada de signos.

Es una verdad, la simbólica, construida con palabras, el lugar donde hemos establecido, desde tiempos ignotos (desde que inventamos el habla, podríamos decir) las conexiones entre los significantes y los significados. Gracias a esas conexiones sabemos que una casa es una casa y una nube es una nube. Solo en la poesía, en la locura y en la mentira, los significantes son desconectados de sus significados. En la realidad simbólica que vivimos no nos está permitido hacerlo. Mucho menos en la realidad política. Gracias a ese ajuste permanente entre significados y significantes (ese trabajo de ajuste se llama pensar), podemos imaginar el mundo. Sin nuestros símbolos, la imaginación no existiría.

Para decirlo en modo simple: la política es el lugar en donde nombramos a las cosas por su nombre. Hablar claro y directo, es decir, con un ajuste máximo posible entre significados y significantes, es para un gobernante su responsabilidad. A esa responsabilidad básica ha faltado el presidente de Rusia, Vladimir Putin quien, continuamente, ha separado a los significantes de sus significados.

A una invasión armada a un país vecino él la llama «operación especial». A la agresión militar, acción defensiva. A los asesinatos colectivos, incluyendo los de ancianos, mujeres y niños, desnazificación. De los tres mega-asesinos de los tiempos modernos, Stalin, Hitler, y Putin, el último es el que más ha mutilado el habla, el lenguaje y el idioma. De ahí que en los discursos pronunciados en la Asamblea general de la ONU del 2022, los presidentes democráticos se hubieran sentido obligados a restaurar la sintaxis de la política. O mejor dicho: el orden del discurso. Esa fue la tarea tácitamente encomendada a Macron y Scholz como representantes de Europa, y a Biden, de los EE UU.

El renacimiento del imperialismo

Tal vez conscientes de la tarea que tenían por delante, Macron y Scholz coordinaron sus discursos. Ambos se refirieron a los mismos temas. En primer lugar, en estilo muy europeo (diría, cartesiano) decidieron precisar el carácter del conflicto que vive Europa. Para ambos gobernantes, la Rusia de Putin significa una regresión a una época que Europa había superado: la del colonialismo y la del imperialismo. Putin es el representante de esa regresión.

Dijo Macron:

«El 24 de febrero, Rusia miembro permanente del Consejo de Seguridad, irrumpió mediante un acto de agresión, invasión y anexión, en nuestra seguridad colectiva. Violó deliberadamente la Carta de las Naciones Unidas y el principio de igualdad soberana de los Estados (…,,) Lo que hemos estado presenciando desde el 24 de febrero es un regreso a la era del imperialismo y las colonias. Francia lo rechaza y buscará obstinadamente la paz. Al respecto nuestra posición es clara y es al servicio de esa posición que asume el diálogo llevado a cabo con Rusia desde antes del estallido de la guerra, a lo largo de los últimos meses, y lo seguiré asumiendo porque así juntos, buscaremos la paz»

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1 comentario:

  1. Para decirlo en modo simple: la política es el lugar en donde nombramos a las cosas por su nombre.

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