Ítaca
Alguien,
pudiera decirme
de dónde sacó Ulises
su pasión
por los mares.
Y el enconado fragor,
arrastrado en la punta
de su lanza.
¡Ay!
Si les contara,
que, en medio
de dragones,
artemisas
y cimitarras,
me encomendó,
en los más de novecientos días,
con sus horas precisas,
deshacer sudarios,
y regar poemas clandestinos,
de su puño y letra,
por las polvorientas
calles de Ítaca.
Palmeras
Desde esa
aurora polvorienta,
he cabalgado a su lado.
Fui yo,
quien osé en una noche,
Al son de meteoritos,
y molinos fugases,
piropear con mi poesía
a su dulce dama del Toboso.
Mientras él deshacía entuertos,
prodigaba el bien,
y evitaba el mal,
hasta por estas tierras,
rodeada de
Lago y palmeras.
Tomado de mi libro
“Tiempos Inconclusos”
“Tiempos Inconclusos”
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