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domingo, agosto 07, 2022

Aeropuertos: la culpa es de Amazon


El 'Financial Times' acaba de hacer un ejercicio lógico: preguntar al personal del aeropuerto de Heathrow qué está pasando para explicar el caos en el que está sumida la primera terminal aérea de Europa. (Supongo que podrían preguntar lo mismo en Schiphol, en Gatwick, en Frankfurt o en Charles de Gaulle, porque la situación más o menos se repite) (British Airways suspende la venta de billetes en Heathrow).

La respuesta de los trabajadores es demoledora: "ganamos menos que un empleado de los almacenes de Amazon". Dicen que en Amazon se paga diez mil euros más al año que en las subcontratas de los aeropuertos. En cuanto a las condiciones de trabajo, en Amazon el empleado es una pieza de un engranaje, sin la menor consideración, igual que en los aeropuertos, por supuesto.

En las terminales europeas y españolas, todo está subcontratado en condiciones lamentables. Una de las compañías aéreas más importantes tenía todo el handling contratado con Menzies desde hace años. Menzies era una compañía escocesa que repartía periódicos y que se ha convertido en una compañía de servicios generales. Ahora le han quitado el contrato para dárselo a DHL. DHL, para que sepamos, es una compañía que viene del reparto (digamos que como FedEx o UPS) y que fue comprada por Correos de Alemania. Correos, como saben, es del estado. En otras palabras, DHL es el estado alemán. De manera que DHL, que ahora se quiere convertir en una compañía de servicios y ofrece handling, ha entrado en los aeropuertos. ¿Cómo se entra en un aeropuerto? Por tres razones: por precio, por precio o por precio.

Ya pueden imaginarse la calidad del servicio. Pero a ninguno de los ejecutivos de la aerolínea le importa. Ni a los de Correos en Alemania, ansiosos de presentar resultados a sus jefes. Ni al ministerio de Transportes alemán. Todo a costa de unas condiciones de trabajo en los aeropuertos que son lamentables.

En España las cosas están igual, pero se nota un poco menos porque hay mucha mano de obra sin cualificar, dispuesta a aceptar estas condiciones casi infrahumanas. En centro Europa, en cambio, hay más oferta de empleo y, por ello, los trabajadores se marchan. Marcharse significa que el que viene no sabe de qué va su trabajo. En un equipo de diez personas, que dos no sepan de qué va no tiene importancia, pero que ocho estén aprendiendo significa que el trabajo no sale. ¿Entienden por qué el caos? Porque todo el mundo es nuevo y a todos les importa una higa como va aquello.

Si esta dinámica se podía sobrellevar hace unos meses, con el Covid se llegó al caos total porque las aerolíneas y toda la cadena de suministradores necesitan reducir costes ante las pérdidas que se acumularon. Hablamos de millones y millones de euros que quieren recuperar. Así que ni hablar de mejorar las condiciones pero, sin embargo, hay que contratar plantilla nueva. De manera que el caos está servido.

Los aeropuertos como empresas, privados en toda Europa y el mundo –el caso español es excepcional–, están en igual situación. El desastre de Frankfurt es culpa de Fraport; el de Heathrow de Ferrovial; el de Manchester o Stansted del ayuntamiento de la primera ciudad –progresista desde siempre– que opera como una empresa privada, en competencia con sus rivales.

Este es el motivo del caos. Amazon deberá dar una explicación.

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1 comentario:

  1. Si esta dinámica se podía sobrellevar hace unos meses, con el Covid se llegó al caos total porque las aerolíneas y toda la cadena de suministradores necesitan reducir costes ante las pérdidas que se acumularon. Hablamos de millones y millones de euros que quieren recuperar

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