Hasta muy recientemente, la mayoría de las fuerzas democráticas de Venezuela sostenían que la solución a la grave crisis del país era política: una elección presidencial libre, justa, transparente y democrática. Recordemos que, desde 2019, Nicolás Maduro perdió el último rastro de legitimidad de su mandato, la de origen; pues antes había emprendido el ataque a la Asamblea Nacional elegida en 2015, que desembocó en el desmontaje del Estado de Derecho y de la separación de los poderes.
Una situación que dio inicio a la gravísima crisis política y de orden público de 2017 ―reforzada por la escasez y el colapso del Estado― a la que el heredero de Chávez decidió responder con las armas de la nación. Con la orden recibida desde Miraflores, los militares que habían jurado defender la patria usaron sus rifles y tanques para acallar la voz de los manifestantes. Fueron asesinadas muchas personas desarmadas y violados los derechos de cientos de ciudadanos inocentes. Una tragedia para la población civil que derivó en el gran éxodo que hoy se calcula en más de 6 millones de venezolanos.
Cuando Maduro se juramentó ante su Tribunal Supremo de Justicia para su segundo mandato presidencial, uno de cada diez venezolanos había abandonado el país para huir de la opresión, primero, y de la miseria causada por su régimen, después.
Las sanciones no sustentan la narrativa oficial
Tres años después el relato del madurismo, representantes del sector privado y de la sociedad civil de Venezuela es que las sanciones económicas estadounidenses contra el régimen de Maduro son la causa de la crisis nacional. Sostiene que las medidas punitivas contra el país solo han servido para «exacerbar» la crisis humanitaria en la otrora potencia petrolera. Así que piden al presidente Joe Biden el retorno de las empresas petroleras internacionales socias de la estatal Pdvsa.
La narrativa oficialista no parece sustentar el argumento económico de la crisis, a pesar del dato aportado por Jesús Seguías de que "82% de los venezolanos se ha ido del país por razones económicas y calidad de vida, y apenas 6% por causas políticas «.
En abril, el banco de inversión Credit Suisse estimó que el producto interno bruto de Venezuela podría expandirse 20% en 2022, debido al aumento en la producción de petróleo que impulsa un repunte dramático para una economía que se derrumbó hace solo 2 años.
En este sentido, el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Mohammad Barkindo, afirmó el pasado jueves que la industria petrolera de Venezuela se recuperó en un «tiempo récord» de dos años.
Leer más: https://www.elnacional.com/opinion/es-la-narcotirania-estupido/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario