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jueves, abril 16, 2020

Y al machismo ¿cuándo lo declararán pandemia? Por Susana Reina

Ala fecha van 103.000 muertes por coronavirus y casi 2 millones de infectados a nivel mundial. Sin duda alguna estamos viviendo una epidemia de altas proporciones por su carácter global y por los efectos negativos que su abordaje genera en el sistema económico y social.

El virus fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y enseguida se tomaron las medidas necesarias para contenerlo y aplanar la curva de infectados, pudiendo al día de hoy pensarse que en algunas ciudades lo peor ya pasó y las que están en plena virulencia, tomando las lecciones aprendidas de aquellas, para disminuir la velocidad de contagio y proporción de muertes.

El machismo, como conjunto de creencias que suponen que el género femenino está por debajo del masculino en capacidades y privilegios, ha matado muchas más mujeres a lo largo de la historia de la humanidad y aún no lo declaran pandemia. A pesar de que afecta a todos los individuos de todos los géneros, países, razas y credos y que es de naturaleza congénita, ya que se adquiere desde el momento mismo del nacimiento.

Muertas por el machismo

Los femicidios (asesinatos intencionales a una mujer por el hecho de ser mujer) son la expresión extrema del odio, discriminación y violencia contra las mujeres. Son la cara visible del sistema machista, de ese inmenso iceberg que oculta muchas veces otras expresiones de dominación y que son difíciles de cuantificar. Si los femicidios tienen complicaciones para ser identificados como lo que son, imagínense una descalificación, un rechazo a un puesto laboral por ser mujer, un acoso en la calle, una violación, un golpe y tantas otras muertes simbólicas involucradas en las manifestaciones machistas habituales, que expresan síntomas preexistentes al femicidio.

La recopilación de datos oficiales sobre casos de femicidio es un reto, sobre todo en nuestros países latinoamericanos. Esto ocurre debido a fallas en la codificación de estos casos, a la falta de información de la relación entre la víctima y el asesino o a la falta de entrenamiento necesario de los agentes policiales y judiciales para distinguir muertes por femicidio. En consecuencia, lo que ocurre es que se categorizan como "violencia doméstica", "robos", "drogas", "venganza o rencilla" o simplemente "motivo desconocido". Así que nos encontramos de frente con problemas de subregistro crónico para poder establecer una justa dimensión del problema.

De acuerdo con la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), los gobiernos comenzaron a cuantificar los casos de feminicidios en los países de América Latina y el Caribe en 2009, "en un contexto en el que este crimen no estaba tipificado en la mayoría de los países de la región". Es decir, que el conteo es reciente, pero dejamos atrás sin contabilizar años de violencia por razón de género y de casos no reportados o siquiera denunciados.

A pesar de todas estas dificultades, se hacen esfuerzos por contabilizar cifras reales desde las ONG y organismos internacionales. Hoy sabemos que los datos sobre la naturaleza y la prevalencia del femicidio están aumentando en todo el mundo y muy preocupantemente en la región, como revela el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG).

Actualmente sabemos que 14 de los 25 países con más femicidios se ubican en América Latina. Solamente en México se registró un crecimiento del 111% en 2019 y más de 3500 mujeres fueron asesinadas por razones de género en Latinoamérica en 2018, entre otros horrores. Vale la pena revisar el informe de AFP Factual para comprobar cómo en cada país estas cifras van en aumento, como si de un reporte de guerra se tratase.

Con todo y ello, como aseguró Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, ni la tipificación del femicidio como delito, ni la visibilización estadística han sido suficiente para detener esta expresión de violencia contra las mujeres.

Conteniendo a una pandemia, fortalecen la otra

Nos mandan a todos a quedarnos en casa para frenar al COVID-19 y leemos en un informe de la ONU que el lugar más peligroso para una mujer es su hogar: "Es una realidad en todo el mundo, el mayor peligro que pueden enfrentar las mujeres está en sus propios hogares. En 2017, más de la mitad de las mujeres víctimas de homicidio fueron asesinadas por su pareja o parientes cercanos".

Leer mas: https://efectococuyo.com/opinion/el-machismo/



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1 comentario:

  1. Los femicidios (asesinatos intencionales a una mujer por el hecho de ser mujer) son la expresión extrema del odio, discriminación y violencia contra las mujeres. Son la cara visible del sistema machista, de ese inmenso iceberg que oculta muchas veces otras expresiones de dominación y que son difíciles de cuantificar

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