Comenzaba mi juventud cuando Marcos Peres Jimenez abandono el país, la poca experiencia no me permitían analizar que estaba sucediendo, unicamente las anécdotas y efectos visuales y de lectura eran mi guía, hoy a punto de terminar el intento de implementar un nuevo sistema de vida en el país, viene a mi mente las imágenes de la época por vuelven a repetirse para conocimientos de mis lectores
La euforia y gritos recorrían las calles de la ciudad, no sabíamos por que corriamos al grito “A LA PLAZA BOLIVAR”. Al llegar a esta, discursos improvisados que nadie escuchaba llenaban los espacios.
2. “A SOLTAR LOS PRESOS POLITICOS”, corria siguiendo a la multitud hasta la carcer al final de la Avenida Bellavista, de pronto se pararon en seco” unos guardias temiendo por su vida, disparaban” todos en retroceso de nuevo a la plaza Bolivar donde los saqueadores rompían vidrios y sacaban las mercancía de RJ VILLASMIL situado a pocas cuadras de la Plaza.
3. De regreso tropeze con personas con pajaros y otros animales muertos que habían sacado de la casa del Gobernador Coronel Prato. Mi hogar en la Avenida Falcon estaba rodeado de personas armas en mano, resultaba que al frente, al lado del MAXYS, vivía una de las amantes del esbirro de la S.N Saez y pensaban estaba escondido, sin esperar el resultado entre a mi casa a narrar las aventuras corridas.
4. Los cuadros con la foto del Dictador colgados en la sala de muchos vecinos y amigos fueron lanzados de inmediato a la basura en espera del nuevo Presidente.
5. El anuncio de la nueva distribución de los ingresos petroleros secuestrados por el Dictador regreso la calma, como antes, la parte mayor de la torta para una minoría (políticos, empresarios, poderes públicos, aduladores) y la menor para el Pueblo.
6. Los Periodicos y otros medios volvieron a cubrirse con los mismos rostro y otros nuevos que habían abandonado el barco cuando se hundía.
7. La calma volvió con el nuevo Presupuesto y tararin tararao este cuento se ha acabao .
8. Cualquier semejanza con la futura realidad es producto de la casualidad.
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