Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, febrero 11, 2017

En La Guajira venezolana, los niños abandonan la escuela para vender gasolina, Por ALICIA HERNÁNDEZ

Un joven llena el tanque de un carro con gasolina de contrabando a un lado de la Troncal del Caribe, a su paso por la localidad de Paraguaipoa, en el estado de Zulia, Venezuela. A pesar del aumento que anunció Nicolás Maduro en febrero de 2016, la gasolina venezolana sigue siendo la más barata del mundo. crédito Santi Donaire para The New York Times en Español

En este centro poblado de Paraguaipoa, la capital de La Guajira venezolana, todo huele a gasolina. Eso es Los Filúos: un enclave de tierra árida a menos de 20 kilómetros de la frontera con Colombia y a dos horas de viaje de las torres de extracción de petróleo del Lago de Maracaibo.

Para los 4000 habitantes de Los Filúos, donde el calor extremo y la falta de lluvias hacen casi imposible la agricultura y la ganadería, el contrabando de gasolina es una alternativa de subsistencia. Y también un problema para el futuro.

En una esquina del pueblo, al lado de varias garrafas amarillentas, Álvaro agitaba con la mano un embudo hecho con el pico de una botella de plástico y un tubo de goma para llamar a los clientes. Viste un pantalón gastado de color indefinible, arremangado, que deja ver unas piernas demasiado flaquitas para sus 13 años, y una camiseta raída con manchones negros. Lleva otra de manga larga debajo y una amarrada en la cabeza que lo protegen del sol de La Guajira, donde las temperaturas llegan a los 40 grados. Allí, de 8:00 a. m. a 6:00 p. m. Álvaro y otros muchachos como él se ganan la vida llenando o sacando combustible de cuanto carro consigan.

PDVSA, la empresa petrolera estatal, ha calculado que del país salen 100.000 barriles de gasolina de manera ilegal. En la frontera con Colombia, y especialmente en la parte que comparten el departamento de La Guajira con el estado Zulia, se hace evidente el paso de combustible, así como la venta ilegal dentro del mismo territorio venezolano. A pesar del aumento anunciado por el presidente Nicolás Maduro en febrero de 2016, la gasolina sigue siendo la más barata del mundo. Llenar un tanque en Venezuela cuesta 1,20 dólares. Del lado colombiano sale alrededor de 28 dólares.

Maduro anunció en diciembre la decisión de vender gasolina a precios internacionales en la frontera para evitar el contrabando; pero sigue siendo un negocio lucrativo en esa tierra donde no hay muchas opciones para salir adelante.

El salario mínimo en Venezuela es de 40.638 bolívares (unos 58,81 dólares si se calcula al cambio controlado por el gobierno; 11,16 si se hace con el valor del dólar en el mercado negro). Un dinero que se vuelve sal y agua con especial rudeza en la frontera, donde todo es más caro. Un kilo de arroz, por ejemplo, alcanza los 3000 bolívares, más del siete por ciento del salario mínimo.

El gobierno mantiene el control cambiario desde 2003 para evitar la fuga de divisas. Desde entonces, es el único que puede conceder dólares de modo legal para todo: desde importar cualquier mercancía hasta para viajar al extranjero. La tasa de cambio, a 690,98 bolívares por dólar, la fija el gobierno. En paralelo, surgió un mercado ilegal cuya tasa cambia diariamente y que se ha disparado en los últimos dos años (al momento de escribir esta nota el cambio en el mercado negro es de 3640,29 bolívares por dólar).

El contrabando de gasolina es un negocio de doble vía. Por un lado están los usuarios que llenan el tanque de su vehículo en estaciones legales, donde pagan por un tanque de 50 litros unos 250 bolívares (menos de diez centavos de dólar al precio del mercado negro). Al vender ese combustible en los puestos irregulares, ganan entre 8000 y 12.500 bolívares (entre dos y tres dólares y medio al precio del mercado negro). Esa misma gasolina es la que compran después quienes llenan el tanque en los puestos ilegales, ya sea para evitar las largas colas que se forman en las estaciones o, en el caso de los colombianos, para beneficiarse de la diferencia de precio. Llenar un tanque de contrabando puede costar entre 17.000 y 25.000 bolívares (entre cuatro y siete dólares aproximadamente).

Leer mas: https://www.nytimes.com/es/2017/02/09/en-la-guajira-venezolana-los-ninos-abandonan-la-escuela-para-vender-gasolina/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario