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| Fotografía de Diego Vallenilla |
Ya casi nadie en la oposición venezolana –dejemos a un lado a los poquísimos de siempre– está en contra del RR16. Los tiempos en los que determinados políticos intentaban perfilarse con otras alternativas (enmienda, renuncia, asamblea) han quedado atrás.
El inútil debate costó, claro está, un tiempo precioso –que se le va a hacer, así es la política- pero eso también ha quedado atrás. El RR16 se ha transformado, para usar la expresión de Gramsci, en una "idea fuerza". Eso quiere decir, el RR16 está situado en el pleno centro de la realidad venezolana y desde esa centralidad ejerce su hegemonía sobre la política de la nación.
También han quedado atrás los intentos para interferir el RR16 con la farsa de un diálogo dirigido por mediadores internacionales afines al régimen. Hoy la inmensa mayoría del pueblo venezolano exige el RR y no para otro año, sino para el 2016.
Esa inmensa mayoría que apoya el RR16 es plenamente consciente de que no se trata de cambiar a un mandatario que no manda para sustituirlo por otro igual. De lo que se trata –ahí está el nudo- no es de destituir a un gobierno sino a todo un sistema de dominación. Es por eso que el RR16, se quiera o no, es democráticamente subversivo. O mejor dicho: porque es democrático es subversivo. Eso lo saben mejor que nadie los que más perderán con el fin de régimen. Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, entre otros. Pues ellos no caben en ningún compromiso, en ninguna negociación, en ninguna transición. Sus naves las quemaron ellos mismos.
El creciente apoyo al RR16 ha terminado por sobrepasar los límites geográficos de Venezuela.
Desde la OEA, Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos y Uruguay, exigieron, apenas un día después del mensaje dilatorio de la representante de la oficialista CNE, Tibisay Lucena, que no haya demora en la aplicación del proceso revocatorio. Declaración trascendental si se tiene en cuenta que hasta hace algunos días lo que más exigían era un dialogo con mediación papal. Se comprueba una vez más que el apoyo internacional no viene de la bondad de ningún gobierno sino de la capacidad de un pueblo para ayudarse a sí mismo.
El llamado de Henrique Capriles, después asumido por la MUD, a desatar una movilización general, incluyendo la "toma de Caracas" fijada para el 1-10, ha hecho comprender a los gobiernos democráticos del continente que no tenían más alternativa que, o convertirse en cómplices de una minoría anti-electoral (y por lo mismo, anti-democrática) o apoyar la decisión revocatoria, hecha en nombre de la defensa de la AN (es decir, de la democracia parlamentaria) y de la constitución.
Qué lejos se ven los tiempos cuando Hugo Chávez era festejado por casi todos los gobiernos del continente. No pocos pensaron que ese apoyo provenía del carisma del líder muerto. A pocos se les ocurrió pensar que eso solo era el resultado de un régimen que arrasaba en las elecciones, es decir, de un presidente que contaba con la mayoría ciudadana. No hay, en efecto, carisma que valga sin mayoría electoral. Luego, desde una alternativa realista era plenamente aconsejable para cualquier gobierno, incluyendo a los de "derecha", dar su apoyo a un gobernante que gozaba de tanta legitimidad popular. Simplemente apostaban a ganador; y es difícil criticarlos por eso.
Nadie, mucho menos en política, apuesta a perdedor. Pero Maduro –ya no hay duda- es un perdedor. Habiendo perdido su legitimación interna, la pérdida de la externa era solo cosa de tiempo. Y así ha sido.
Leer más: http://prodavinci.com/blogs/la-logica-del-revocatorio-por-fernando-mires/
El inútil debate costó, claro está, un tiempo precioso –que se le va a hacer, así es la política- pero eso también ha quedado atrás. El RR16 se ha transformado, para usar la expresión de Gramsci, en una "idea fuerza". Eso quiere decir, el RR16 está situado en el pleno centro de la realidad venezolana y desde esa centralidad ejerce su hegemonía sobre la política de la nación.
También han quedado atrás los intentos para interferir el RR16 con la farsa de un diálogo dirigido por mediadores internacionales afines al régimen. Hoy la inmensa mayoría del pueblo venezolano exige el RR y no para otro año, sino para el 2016.
Esa inmensa mayoría que apoya el RR16 es plenamente consciente de que no se trata de cambiar a un mandatario que no manda para sustituirlo por otro igual. De lo que se trata –ahí está el nudo- no es de destituir a un gobierno sino a todo un sistema de dominación. Es por eso que el RR16, se quiera o no, es democráticamente subversivo. O mejor dicho: porque es democrático es subversivo. Eso lo saben mejor que nadie los que más perderán con el fin de régimen. Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, entre otros. Pues ellos no caben en ningún compromiso, en ninguna negociación, en ninguna transición. Sus naves las quemaron ellos mismos.
El creciente apoyo al RR16 ha terminado por sobrepasar los límites geográficos de Venezuela.
Desde la OEA, Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos y Uruguay, exigieron, apenas un día después del mensaje dilatorio de la representante de la oficialista CNE, Tibisay Lucena, que no haya demora en la aplicación del proceso revocatorio. Declaración trascendental si se tiene en cuenta que hasta hace algunos días lo que más exigían era un dialogo con mediación papal. Se comprueba una vez más que el apoyo internacional no viene de la bondad de ningún gobierno sino de la capacidad de un pueblo para ayudarse a sí mismo.
El llamado de Henrique Capriles, después asumido por la MUD, a desatar una movilización general, incluyendo la "toma de Caracas" fijada para el 1-10, ha hecho comprender a los gobiernos democráticos del continente que no tenían más alternativa que, o convertirse en cómplices de una minoría anti-electoral (y por lo mismo, anti-democrática) o apoyar la decisión revocatoria, hecha en nombre de la defensa de la AN (es decir, de la democracia parlamentaria) y de la constitución.
Qué lejos se ven los tiempos cuando Hugo Chávez era festejado por casi todos los gobiernos del continente. No pocos pensaron que ese apoyo provenía del carisma del líder muerto. A pocos se les ocurrió pensar que eso solo era el resultado de un régimen que arrasaba en las elecciones, es decir, de un presidente que contaba con la mayoría ciudadana. No hay, en efecto, carisma que valga sin mayoría electoral. Luego, desde una alternativa realista era plenamente aconsejable para cualquier gobierno, incluyendo a los de "derecha", dar su apoyo a un gobernante que gozaba de tanta legitimidad popular. Simplemente apostaban a ganador; y es difícil criticarlos por eso.
Nadie, mucho menos en política, apuesta a perdedor. Pero Maduro –ya no hay duda- es un perdedor. Habiendo perdido su legitimación interna, la pérdida de la externa era solo cosa de tiempo. Y así ha sido.
Leer más: http://prodavinci.com/blogs/la-logica-del-revocatorio-por-fernando-mires/

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