Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, agosto 02, 2016

Fernando Mires - ¡GUERRA AL PARLAMENTO!

Las noticias desde Nicaragua notificando un golpe antiparlamentario ejecutado por el autócrata Daniel Ortega no constituyen lamentablemente una excepción en la historia política del siglo XXl. Por el contrario, ese golpe se enmarca dentro de una tendencia destinada a suprimir a las instancias deliberativas y legislativas con el objetivo de entregar todo el poder al ejecutivo en nombre de una supuesta democracia directa.

La maniobra de Ortega es solo una entre otras variantes.

Ortega está imitando un proyecto que tiene correlatos extra-continentales. No deja de llamar la atención que las informaciones provenientes de Nicaragua se confundan en los medios con las que llegan de Turquía. Como es sabido, en Turquía, el dictador temporario –podemos llamarlo así- había comenzando a demoler el parlamento antes del supuesto golpe militar que tuvo lugar en Julio del 2016. Hoy el parlamento turco es una ruina.

Dejando de lado las formas teocráticas propias a la dominación despótica de Turquía, el "modelo" Erdogan se diferencia muy poco del establecido por Vladimir Putin en Rusia, país en donde el parlamento ha sido convertido en una prolongación del ejecutivo y cuya función consiste solo en dar formato legal a las decisiones tomadas por el mandatario ruso.

El encuentro que han acordado realizar en un futuro próximo ambos autócratas, Erdogan y Putin, a la vez que hace temblar a la Europa democrática, corresponde al mútuo reconocimiento de identidades compartidas, un equivalente en letras chicas al encuentro que tuvo lugar entre Hitler y Franco el año 1940 en Andaya (Francia).

En el mismo sentido de Putin y Erdogan ha ido tomando formas el unipersonalismo político cada vez más pronunciado de Víctor Orban en Hungría, país en el cual el parlamento ha pasado a ser una institución decorativa al servicio de las decisiones del ejecutivo. La forma que adopta el régimen húngaro es la de una "república cristiana" cuyas decisiones fundamentales son tomadas más allá de la instancia parlamentaria, mediante la recurrencia a la vía plebiscitaria, pero solo cuando el ejecutivo lo estime conveniente. El llamado de Orban a someter el tema migratorio a un plebiscito es una prueba, entre otras, de la vía elegida por el mandatario húngaro.

Volviendo a América Latina, salta a la vista que la arremetida orteguista en contra de la Asamblea Nacional de su país se encuentra directamente vinculada con la lucha anti-parlamentaria desatada por el régimen militar de Nicolás Maduro en contra de la Asamblea Nacional venezolana después de que la oposición alcanzara la mayoría absoluta en las elecciones del 6-D. Sin miedo a equivocarnos podemos decir que la fase final del proyecto de Maduro ha sido consumada en Nicaragua antes que en Venezuela. Pero el proyecto de Maduro no se diferencia al del dictador Ortega.

No deja de llamar la atención que precisamente en los momentos en los que tiene lugar el golpe anti-parlamentario nicaragüense, esbirros del régimen madurista como son Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, han amenazado con enviar a prisión a los diputados indígenas elegidos el 6-D, con el único objetivo de impedir que la oposición mantenga su mayoría absoluta. Rodríguez ha ido más lejos que el propio Ortega: ha llegado a exigir al supuesto poder judicial que dicte la ilegalización de la MUD.

Leer más: http://polisfmires.blogspot.com/2016/07/fernando-mires-guerra-al-parlamento.html

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