Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, enero 25, 2015

Mamarracho / Julio Portillo / Historiado


Había una ansiedad expectante. Realmente Venezuela estaba pendiente de lo que el mandatario anunciaría. Pero todo se arruinó rápidamente. De las dos horas y 48 minutos que duró el palabrerío, casi 120 minutos se fueron en insultos, medias verdades, aplausos frenéticos pagados, inútil gritería de barras que parecían comparsas de carnaval. Un espectáculo grotesco.

El llamado discurso presidencial fue un adefesio de incongruencias, donde nunca el Gobierno tenía la culpa de lo que ocurre. La figura del gobernante era extravagante, está más gordo que nunca. Al finalizar el llamado "mensaje" la gente concluyó que este hombre no es merecedor de respeto. Decirnos que Venezuela es un modelo económico para el mundo, repetir que hay una guerra económica contra el país, decretar un aumento de sueldo a inicios del año cuando las empresas y especialmente los supermercados no han podido ni hacer inventarios, decretar un tercer Sicad que es casi reconocer que los dos anteriores fueron una burla y anunciar que el precio de la gasolina sería discutido en asambleas populares, era engañar a todo un pueblo. Pero el peor engañado era él.

Presentarnos una metáfora de tres países, donde siempre los malos son los empresarios, el imperio, la burguesía parasitaria, los contrabandistas, los bachaqueros, la guarimberos y no un gobierno sin planificación, sin rumbo, ni expertos, es como saber que estamos en manos de una gente que no puede permanecer mucho más tiempo en el poder.

Lució el mandatario como un mamarracho que es según el diccionario castellano una persona que hace el ridículo y tiene poca voluntad de cambiar su actuación. Pero lo más grave es que si le hacemos un seguimiento a la opinión pública internacional, especialmente después de haber escuchado el magnífico discurso de Obama ante el Congreso de los Estados Unidos, aparecemos también como un país defectuoso, donde no se puede invertir. Y ese es el peor daño que nos hizo Maduro con su intervención.

Pocos saben que para mantener las barras oficialistas en la calle se contrató un camión de Arepera Venezuela. El Gobierno estaba consciente de que había que montar "pan y circo". Finalmente el mandatario a manera de epitafio dijo "Dios proveerá". Pero el 80 por ciento de los venezolanos sabe que Dios dice "ayúdate, que yo te ayudaré". Y la manera de ayudarnos es acabar con esta farsa.

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