Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, octubre 03, 2014

El Impetuoso Robert Por Douglas Zabala


Cuando el poeta Andrés Eloy afirmó para la memoria infinita del venezolano, que cuando se tiene un hijo se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, quizás nunca imaginó el dolor que sentirían los padres y madres de esta patria, al ver como en casi dos décadas, todos los días un hijo es asesinado por la violencia criminal, que reconózcalo o no el Estado, cada vez  lo mantiene más acorralado.  Hoy es  Serra, pero todos  los días son Luis, Pedro o Mónica, que también caen en nuestras calles, ante el mutismo oficialista, porque a fin de cuentas, quien los manda a andar por ahí.

Distinto a la intolerancia de un  Diosdado, quien casi botando espuma por la boca, rechazaba el pésame de aquellos quienes no comparten este mar de violencia desbordada, anoche en Capilla ardiente mientras un furibundo Presidente y sus sequito de enchufados, aplaudían hasta rabiar sobre el cadáver del joven diputado y su asistente, el silencio absoluto de su madre durante toda la cadena nacional, fue el gesto de aceptación de una condolencia que como a todas las madres de este país tanta falta les hace.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha señalado que se puede hablar de una epidemia de homicidios cuando asesinan a 10 ciudadanos por cada 100 mil habitantes, pero  en nuestro país para el año 2013 el Gobierno Nacional  en su afán por desmentir al Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), quienes han señalado cifras cercanas a las 80 muertes, nos confirmó que aquí sólo se producen  39 asesinatos  por cada 100 mil habitantes.  Esta terrorífica cifra es la que se pretende tapar con el  vacío discurso del terrorismo opositor y la violencia de sectores extremistas.

Desconocer la existencia de grupos radicales de ultra derecha, sería tan descabellado como negar que en el gobierno existan colectivos armados. De allí que nadie puede a priori rechazar la posibilidad del asesinato político, en la persona de quien hoy pone de relieve las más de 425 muertes violentas, sólo en Caracas en el mes de Septiembre.  Asi  tampoco desde el oficialismo se nos puede venir  a vender la epopeya, como si el parlamentario ausente falleció en un cruento  combate ante el imperio y hoy sus lacayos amenazan los cimientos del todo poderoso Estado  anti capitalista y revolucionario.

Los más interesados  en  concluir con una averiguación  seria e imparcial debería ser el gobierno nacional.   Ya en el caso de Eliécer Otaiza, el mismísimo Nicolás Maduro, se atrevió a señalar que ese crimen fue planificado desde Miami, pero  el Tribunal de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, terminó dictándoles privativa de libertad a varios  delincuentes comunes, por los delitos de homicidio calificado, cometido con alevosía y en la ejecución de robo agravado. Desmintiendo con esa decisión aquella temeridad presidencial.

Los hijos duelen y lo digo con propiedad por ser padre de siete hijos varones todos, de manera que a pesar de la virulencia oficialista, vaya mi más sentido pésame a los familiares del impetuoso Robert, a quien siempre lo vi con respeto, simpatía y admiración, por su vehemencia en la palabra empeñada, como la de tres de mis hijos chavistas y activistas del PSUV.

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