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| Consejos. El ex presidente Lula habla con su sucesora Rousseff, durante un acto de campaña en San Pablo./REUTERS |
Las denuncias de corrupción en el gigante petrolero Petrobras se convirtieron en munición para los ataques de los rivales de la presidente brasileña Dilma Rousseff de cara a los comicios del 5 de octubre próximo. La propaganda de la líder ambientalista Marina Silva –quien marcha segunda en las encuestas, técnicamente empatada con la mandataria– sostiene que el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) convirtió la empresa en “caso policial”.
El diputado Beto Albuquerque, postulante a vicepresidente en la fórmula del Partido Socialista Brasileño (PSB) encabezada por Silva, aludió a las críticas de Rousseff, quien acusó sus rivales de poner en riesgo el programa de explotación de los gigantescos yacimientos de crudo descubiertos en aguas ultraprofundas de la llamada capa pre-sal. “El que pone en riesgo el pre–sal es el gobierno actual, al transformar la Petrobras en un caso policial”, sostuvo Albuquerque, quien aseveró que, en un gobierno de Marina Silva, la petrolera “va a renacer”.
La líder ambientalista, a su vez, rechazó las acusaciones de la jefa de Estado según las cuales planea desacelerar la prospección de las reservas del pre–sal, cuyos beneficios serán usados para financiar proyectos de educación y de salud: “En mi gobierno, los recursos del pre–sal serán usados para salud y educación, y no para la corrupción”, aseguró.
A su vez, el candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves, comparó las denuncias en Petrobras al llamado “escándalo del mensalao”, en el que destacados políticos del PT, durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, fueron acusados de armar un esquema de desviación de dinero público para pagar sobornos a legisladores aliados.
”Después del ‘mensalao’, ahora aparece esta historia”, disparó el senador socialdemócrata, quien afirmó que el ex director de Petrobras Paulo Roberto Costa, quien confesó su participación en la trama de corrupción, “era el principal director nombrado por el gobierno del PT”
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Todos los sondeos publicados en los últimos días coinciden en que Rousseff y Silva serán las candidatas más votadas en la primera vuelta del 5 de octubre y las elecciones se decidirán en una segunda, el día 26, frente a la cual están técnicamente empatadas, con una intención de voto en torno al 43 %.
ResponderBorrarRousseff, aspirante a la reelección del Partido de los Trabajadores (PT), apoya su oferta en los programas sociales desarrollados desde 2003, cuando esa formación llegó por primera vez al poder con Luiz Inácio Lula da Silva. En su mensaje abundan los números y cita siempre las cerca de 40 millones de personas que salieron de la pobreza y pasaron a engrosar la clase media en los últimos doce años, así como el mantenimiento de tasas de desempleo en torno al 5 % en plena crisis mundial.
ResponderBorrarSilva, por su parte, propone una reforma similar pero se presenta como representante de una "nueva política" y dice que prescindirá de los partidos, para gobernar con "los mejores cuadros" de cada una de esas formaciones. Profundamente religiosa y ferviente evangélica, Silva plantea las elecciones casi como una especie de lucha entre el "bien y el mal". Lo insinuó esta semana, cuando en un acto de campaña dijo que, si llega al poder, una de sus primeras medidas será crear un "comité de búsqueda de hombres de bien" para formar su Gobierno.
ResponderBorrarLa ecologista, exsenadora y exministra de Medio Ambiente irrumpió como candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB) hace un mes, tras la muerte en un accidente aéreo del anterior abanderado Eduardo Campos, y su promesa de "cambios" ha calado entre el electorado. Como Rousseff, promete mantener y profundizar aún más la atención social, pero propone reducir el tamaño del Estado, limitar la acción de la banca pública y "destetar" a la industria, como declaró esta semana su asesor económico Eduardo Giannetti.
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