Cien años después del inicio de actividades del Zumaque 1, para destacados venezolanos conocedores de la materia, como es el caso de Alberto Quirós Corradi, el ciclo del petróleo se cerró en nuestro país. Para otro experto, el ingeniero Nelson Hernández, solo nos quedarían aproximadamente 15 años para producir y colocar en el mercado 3,5 millones de barriles diarios. Pero, ¿cuáles son las razones para tales afirmaciones?
Fundamentalmente la revolución tecnológica que está experimentando el sector petrolero en los últimos 15 años, de la cual hemos estado al margen. Se ha desarrollado la denominada perforación horizontal, que abre horizontes insospechados en la producción petrolera. Hay una nueva tecnología para perforar "costa afuera" a grandes profundidades. Se ha desarrollado una tecnología para "fraccionar" las lutitas y extraer gas y petróleo en abundancia. Todo ello determinará que un país como los EEUU, nuestro principal mercado de exportación, estará produciendo para 2017, cinco millones de barriles diarios procedente de lutitas y 10,4 millones de barriles de petróleo convencional.
Se convertirá entonces, en el mayor productor del mundo y en país exportador neto. Canadá podrá producir para 2.030, 5,8 millones de barriles diarios, cuando actualmente produce 1,8 millones de barriles. Brasil planifica producir entre tres y cuatro millones de barriles diarios. México, en busca de esas nuevas tecnologías, ha abierto su industria al capital extranjero. Argentina está incrementando su producción de gas con esas tecnologías. Colombia pronto llegará al millón de barriles diarios. En definitiva, todo indica que la América Latina no solo podrá satisfacer su mercado interno, sino que incluso tendrá capacidad para exportar. Muchos especialistas creen, que al mediano plazo, pudiera darse en el mundo una coyuntura en la que la oferta de petróleo fuera mayor que la demanda, con lo cual los precios tenderían a la baja. Ya la OPEP ajustó su producción de barriles diarios para 2020 en mil millones. Ahora, por otra parte, en los países avanzados en materia tecnológica, cada día se obtienen mejores resultados en las denominadas "energías alternativas", no contaminantes del medio ambiente, que contribuirán progresivamente a disminuir la demanda de petróleo lo que tendrá un efecto sobre los precios.
Pero mientras en el mundo ocurren estas cosas, la actividad petrolera venezolana muestra un creciente deterioro en todos los sentidos. Estamos perdiendo peso en la OPEP. Desde 1998, la producción ha caído un 11 por ciento. Solo estamos produciendo aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios. Nuestro crudo marcador es el de menor precio en la cesta de OPEP. Mientras Arabia Saudita tiene una productividad por pozo de dos mil 859 barriles, Venezuela solo tiene una de 188 barriles por pozo. La edad y el estado de nuestros pozos nos están restando competitividad. La inversión en la actividad petrolera es insuficiente. Interna y externamente estamos casi regalando un recurso no renovable por razones políticas o clientelares. Y en medio de tal estado de cosas, casi 20 mil profesionales y técnicos que habíamos formado en las mejores universidades del mundo, debido al fundamentalismo ideológico existente en Venezuela, muchos de ellos están hoy prestando sus servicios en Canadá, Brasil, EEUU, Colombia o en países del Medio Oriente, aplicando las nuevas tecnologías o investigando en el campo de las "energías alternativas" sustitutas al petróleo.
Ya no somos un suplidor seguro y confiable ni mucho menos un pagador responsable y oportuno de los bienes y servicios que requerimos para producir. La industria esta además, en manos inexpertas. Es entonces evidente, que como afirmara Quirós Corradi, el régimen actual en 15 años no solo destruyó nuestro presente, sino que también nos ha confiscado el futuro. Continuaremos.
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