La semana pasada, un virus humano y otro cibernético atacaron, respectivamente, a este escribidor y a su computadora, por lo cual los pacientes lectores de "Albersidades" se evitaron tener que leer sobre un tema aviar que entonces levantó mucha "roncha". Superados parcialmente ambos problemas, intentaremos de todas maneras tocar parcialmente el tema que se quedó entre los enrevesados circuitos y "bits" de una máquina engripada: La aprehensión y posterior liberación de un connotado personaje del régimen que nos desgobierna en nombre de un héroe cuyo nombre ha sido mil veces profanado. El tristemente célebre personaje acusado de narcotraficante, detenido, y posterior y sorpresivamente liberado por el país que, complaciendo peticiones del organismo norteamericano encargado de combatir el tráfico y consumo de drogas, lo había metido preso. Al parecer, cómplices del detenido ejercieron presiones de tipo económico, "convenciendo" a instancias superiores del país caribeño para que lo soltara. Lo absurdo de todo el asunto es el hecho de que los argumentos para su vuelta a las andanzas fueron una supuesta inmunidad diplomática, habida cuenta que nuestro personaje había sido nombrado cónsul en esa isla, mas no se había hecho efectivo el nombramiento, pues allá no habían manifestado la aceptación del sujeto como representante nuestro; pero en ningún momento se presentaron pruebas de su inocencia o de la falsedad de las acusaciones. De todos modos, fue declarado "persona no grata" en el país donde pretendía ser cónsul. Por algo sería. Así que su reputación sigue en duda, y la figura de nuestro régimen en el resto del mundo civilizado (me refiero al que no recibe un centavo como pago por su "amistad") sigue quedando como la de un protector o cómplice de delitos tan graves como el tráfico de drogas. Así andamos. Y parece que el régimen ha descubierto un método eficaz para proteger a un montón de funcionarios que, escudándose tras un escritorio vacío de papeles, andan por el mundo cometiendo fechorías: nombrarlos representantes diplomáticos. Es que ciudades y pueblos sobran en el mundo para que les sean asignados cónsules de esta corrupta república, no importa si les es otorgado el "placet" de rigor o no: ya son inmunes.
Y así vemos como, en un mundo, aparte del nuestro, de lujosos aviones ejecutivos, bolsillos llenos de dólares que no han tenido que mendigar al mismo gobierno que los emplea, y realizando negocios de compras de armamento, insumos, y cuanta cosa estén dispuestos a vendernos chinos, iraníes, rusos, argentinos o nicaragüenses, facturando muy por encima el costo real de la mercancía vendida, viaja la boliburguesía; mientras, la pendejesía venezolana tiene que superar engorrosos trámites, llenar montones de planillas, y rogar que se les conceda el favor de un puñado de dólares (nada que ver con la película) con los cuales poder viajar al exterior, si consigue boleto aéreo. Todo un tinglado orquestado para impedir que los venezolanos salgamos a descubrir que hay países donde nunca se va la luz, donde el agua que fluye de los grifos es pura, donde los ciudadanos circulan por la calle sin temor a ser asesinados, y donde los auto mercados ofrecen todo lo que al cliente se le antoje.
Y cuando llegue la debacle social y económica, será esa misma pendejesía la que pagará.
peterkalbers@yahoo.com / @peterkalbers
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