El asesinato del periodista James Foley reabre la polémica sobre el pago de rescates
¿Qué hacer cuando las autoridades no rescatan a las víctimas de un secuestro ni castigan a los victimarios? ¿Se debe pagar un rescate para salvar una vida aunque se ponga en peligro la vida de más personas?
El salvaje asesinato del periodista estadounidense James Foley a manos de un miembro del llamado Estado Islámico y el descubrimiento de que sus captores quisieron negociar su vida por 132 millones de dólares han creado un debate sobre la ética, la utilidad y las consecuencias del pago de rescates.
En un artículo reciente, David Rohde, un periodista de la agencia Reuters a quien los Talibanes afganos mantuvieron secuestrado varios meses en 2008, y quien logró escapar de sus captores sin pagar rescate, plantea la duda de si el gobierno estadounidense debió intentar una negociación con los terroristas del llamado Estado Islámico y señala que otros gobiernos han pagado rescates para salvar las vidas de sus connacionales. Otros medios, entre ellos la página editorial de Los Angeles Times, sostienen que el gobierno estadounidense hizo bien al mantener su política de no pagar rescates. Yo difiero del diario y concuerdo con Rohde porque creo que la postura del gobierno debe ser más flexible. Después de todo lo que está en juego es la vida de una persona, no las hipotéticas consecuencias del pago de su rescate.
"Desde 1973", me dice Brian Jenkins de la Corporación Rand y quien es reconocido mundialmente por su trabajo en el campo del terrorismo, "el gobierno de Estados Unidos anunció que no pagaría rescates, liberaría prisioneros o haría cualquier otra concesión, argumentando que así se desalentaría a los terroristas a tomar rehenes estadounidenses y evitaría que los estadounidenses se convirtieran en objetivos de secuestro. Sin embargo", dice Jenkins, "la evidencia del supuesto en el que descansa el argumento no es tan clara". "Otra preocupación", continúa Jenkins, "y en este caso bien fundada en los hechos, es que el dinero del rescate lo utilizan los terroristas para financiar nuevas operaciones".
Francia, el país que aparentemente lidera en el número de nacionales secuestrados por organizaciones terroristas, oficialmente también dice que no paga rescates pero es un secreto a voces que sí paga o colabora al pago de rescates a través de corporaciones privadas. Según el New York Times, el gobierno francés ha gastado unos $58 millones de dólares en rescates, más que cualquier otro país.
La postura del gobierno estadounidense de ninguna manera implica inacción. Como bien señala Jenkins, "una política solo es una guía y cuando no se ajusta a las circunstancias puede ser modificada. La ley estadounidense desalienta pero no prohíbe que los particulares -familias y empresas- paguen el rescate para obtener la liberación de un secuestrado en el extranjero. Yo mismo he actuado como consejero en muchas de estas negociaciones. Más aún, las negociaciones con los secuestradores y la entrega del dinero suelen proporcionar las claves que permiten a las autoridades aprehender a los secuestradores después de liberar al rehén. El porcentaje de casos en que los secuestradores son aprehendidos, llevados a juicio y condenados es cercana al 100 por ciento".
Leer mas: http://www.elnuevoherald.com/2014/08/26/1829079/sergio-munoz-bata-de-secuestros.html

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