Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, agosto 16, 2014

De la unidad a la división / AMÉRICO MARTÍN


La unidad de la alternativa democrática jamás será monolítica. Sus componentes son fuerzas distintas. Entre ellas habrá desacuerdos, pero no división. Sólo se divide lo que es único, y como la oposición no es, ni quiere ser única, de lo que se trata es de llegar a acuerdos amplios o parciales

A mi amigo Vladimir Villegas

Mi columna de hoy trata de nuevo sobre la unidad. Es uno de los asuntos más debatidos en el país. En artículo publicado en El Nacional, Vladimir considera, con razón, que ambas aceras están afectadas por problemas de unidad-división, no obstante le falla algo la puntería cuando en ejercicio de comparaciones afirma que la desunión es más pronunciada en la alternativa democrática que en los predios oficialistas.

Es un error bastante extendido, que desestima un hecho fundamental: el concepto de unidad no significa lo misma para el gobierno que para la oposición y por lo tanto no son equiparables. Y es natural que así sea, para bien del país.

1 Creo esencial comenzar advirtiendo que mientras los problemas que afectan al bloque oficialista tienden a manifestarse en forma de rupturas, cismas, luchas pendénciales e incluso fraccionales, los que aluden a los movimientos democráticos más bien podrían considerarse "desacuerdos" más o menos amplios.

Sé que en este punto si no les da por arrojarme piedras, platos y ceniceros, algunos se librarán a comentarios risueños, del tipo de: "adórnala como quieras pero división es división. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". O también: ¡se te quemaron los fusibles, amigo! "Desacuerdo, división": ¿qué más da? Al final se trata de separaciones, que es lo mismo. Pero yo insisto: no es igual ni sus consecuencias son similares.

Y es que el asunto no es como para despacharlo con un buen chiste. En el fondo encierra la enorme diferencia entre la visión democrática y la monocrática. Aquella es por esencia pluralista como lo es la sociedad venezolana en su conjunto, ésta es selectiva y excluyente conforme a un modelo basado en el exclusivo pensamiento socialista (siglo XXI, claro), el partido único (con sus inconformes aliados, por supuesto), el jefe único y la política rodeada de mitos intocables; propósito al que sirve la deificación del líder eterno, la gigantografía agobiante, la mirada que nos vigila desde todas las esquinas y la propensión totalitaria, con su brazo que se extiende a todos los lugares del territorio y de modo especial a los niveles preescolares.

2 Recuerda, Vladimir: si la democracia tiene su fuente en la convivencia civilizada de todas (todas, digo) las corrientes del pensamiento, el modelo que nos quiere socialistas al modo chavo-madurista no convive con iguales sino a lo sumo con sumisos. No soporta la disidencia, ni siquiera, como estamos viendo, la que brote en su propio jardín.

Leer mas: http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=106439&tipo=AVA

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