Un Gobierno que no asume su responsabilidad en el deterioro consistente y acelerado de la calidad de vida de la gente, atribuyendo sus falencias, omisiones y corruptelas a un "enemigo" externo.
Amartya Sen, premio nobel de economía (1998), revolucionó el estudio de los indicadores del desarrollo con el concepto de capacidad humana, definido como el proceso de expansión de las "habilidades efectivas (de la persona) para llevar el tipo de vida que consideren valiosa e incrementar sus posibilidades reales de elección". Está relacionado directamente con la libertad y el bienestar de la persona e indirectamente con la producción económica y el cambio social.
Traigo a colación el trabajo de Sen a propósito de la situación real de los venezolanos, en particular de los trabajadores (adulados ayer, hoy pasando penurias con servicios públicos ineficientes, desabastecimiento, alta inflación y condiciones contractuales paupérrimas), en estos tiempos de severas restricciones a la libertad y negación de la justicia social que impiden el ejercicio pleno de sus capacidades. Un Gobierno que no asume su responsabilidad en el deterioro consistente y acelerado de la calidad de vida de la gente, atribuyendo sus falencias, omisiones y corruptelas a un "enemigo" externo, sea cual fuere su procedencia, porque estaría realizando una "guerra económica, eléctrica y psicológica".
Las regulaciones, procedimientos arbitrarios, inconexos e improvisados, el fuerte acento militarista y prohibiciones para todo constituyen un retorcido andamiaje que de nada ha servido al Gobierno, mientras que la dignidad de las personas es solo un lema, la marcha de la economía cae en picada y se adoctrina a la población para acostumbrarla a una cubanización que nos hace rehenes de nuestros propios miedos y preocupaciones por obtener algún bien esencial, ofrecido mediante un racionamiento camuflado de medidas de seguridad. No obstante, la población se está cansando del abuso en contra de sus derechos y la otrora efectiva barrera ideológica no es suficiente para detener el reclamo de sus libertades y derecho a una vida digna.
La Verdad, com

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