Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, octubre 30, 2026

Entre el trueno, el chaparrón y la esperanza: La Bajada de la Chinita y la refundación de la Patria.



Escribo estas líneas en plena madrugada de este martes, aquí en mi entrañable Maracaibo, bajo un tremendo palo de agua. Un verdadero chaparrón de esos que retumban en el zinc. Afuera caen truenos y centellas; la ciudad, para no perder la costumbre, resiste una vez más a oscuras, a puras penas alumbrada por la luz tenue de la lámpara recargable que hoy me acompaña.


Por Joaquin Chaparro Oliveros...


Así nos toca vivir al pueblo, mientras en Miraflores parece que nunca pasa nada dentro de su burbuja de poder usurpado —pronta a reventar—, y al país real se lo traga la penumbra.


Pero les digo algo: entre el agua que cae a cántaros y el cielo que por ratos se esclarece con los relámpagos, siento una luz y un entusiasmo en el pecho como pocas veces. La primera gran etapa está cerca: Librar a Venezuela de quienes la han oprimido.


Con esa certeza y firmeza, nos preparamos para el abrazo apretado entre zulianos este sábado en la Bajada de nuestra Tablita, la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.


Les dije que octubre vendría cargado de sorpresas, y vaya que ha sido así. La alegría se volvió contagiosa con la llegada a Maracaibo de Gustavo Ruiz, jefe del comando de campaña en el Zulia y líder de Vente Venezuela, lo que llenó de bote en bote el aeropuerto La Chinita.


Cumplimos con la visita espiritualmente obligada a nuestra Virgen, vivimos una concentración espectacular frente a la sede de Vente y presenciamos algo sublime:

 El reencuentro en el Templo de la Divina Pastora con nuestra lideresa María Corina Machado. Al escuchar el fervor de mi gente en las calles, el sentimiento es uno solo: ¡Llegó el cambio! Se acabó el "por ahora"; a este régimen se le llegó el "para siempre."


Y mientras escuchaba a mi gente en medio de la multitud, no pude evitar preguntarme:


¿Quién iba a decir que nosotros seríamos parte de la refundación de la Patria?


De niños veíamos la Independencia como algo lejano en los libros de texto y admirábamos a próceres gigantes como Simón Bolívar y Rafael Urdaneta —a quien rendimos tributo este pasado 24 de octubre—. Jamás imaginamos que a nosotros, gente humilde de a pie que padece los apagones y la crisis, nos tocaría ser los libertadores de este siglo.

 

Nos tocó a nosotros, en plena era del Internet, de X, Facebook, Instagram y el conocimiento global. Nos toca comenzar de nuevo, casi desde cero, pero con una madurez distinta y el corazón rebosante de fe para levantar esa Venezuela que será grande e inmensa.


Si octubre fue de sorpresas, noviembre será simplemente mágico. Lo único que nos falta para que a este régimen definitivamente se le suban los gatos a la azotea es ver la juramentación de Edmundo González Urrutia. 

¡Porque la causa tiene un solo nombre: Venezuela!


No estamos hablando de un simple cambio político. Se trata de reconstruir las bases institucionales para devolverle a cada ciudadano su libertad, su dignidad y el Estado de derecho.


Reinstaurar la República exige rescatar la independencia de las instituciones y garantizar el respeto sagrado a los derechos inalienables de todo ser humano: La vida, la libertad y la propiedad privada. Sin instituciones republicanas no hay futuro.


El motor de esta gesta será una economía vibrante de libre mercado: Propiedad privada garantizada, verdadera libertad de empresa y seguridad jurídica para atraer las inversiones que levantarán al país. La prosperidad no se decreta por televisión; nace de la libertad.


Hoy, mientras la lluvia torrencial lavaba los tejados de Maracaibo en mitad de la noche, no pude evitar pensar que el firmamento nos daba una señal. Detrás de la tormenta más oscura siempre vuelve a salir el sol. 


La venida y el liderazgo de María Corina Machado han despertado una fuerza interna que nada ni nadie puede apagar. Como poetas que miran al mar con amor y esperanza, soñamos y trabajamos por la restauración de nuestra tierra.


La Chinita nos acompaña, el Zulia está de pie y Venezuela va a ser libre. Seguimos para adelante.

Mi grito de fe, de amor, de esperanza y de victoria...


 ¡Viva la Virgen María del Rosario de Chiquinquirá, nuestra Chinita!


Un abrazo apretao...

DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano, pero diferente...

Sociedad Civil - Zulia.&

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