Los economistas Pedro Palma, Gustavo García, Carolina Pagliacci y Francisco Rodríguez debatieron en Analítica sobre las ventajas y los riesgos de la dolarización y las condiciones necesarias para recuperar la confianza en el bolívar.
En Venezuela, buena parte de las transacciones ya se realiza en dólares. Pero una cosa es que los ciudadanos utilicen esa moneda para protegerse de la inflación y otra que el país la adopte oficialmente y deje de emitir una moneda propia.
¿Sería esa la mejor manera de devolverle estabilidad a la economía? ¿O convendría preservar el bolívar y reconstruir las instituciones necesarias para que conserve su valor? Esas fueron las preguntas centrales del foro.
Los panelistas coincidieron en la importancia de reducir la inflación y recuperar la confianza, pero discreparon sobre cuál sería el camino más conveniente.
La dolarización como respuesta a la pérdida de confianza
Francisco Rodríguez defendió la conveniencia de considerar la dolarización ante la larga historia venezolana de inflación y pérdida de valor de la moneda. A su juicio, reconstruir la confianza en el bolívar puede tomar mucho tiempo y exigir medidas costosas para la economía.
Señaló que, para defender una moneda propia, un gobierno podría verse obligado a elevar las tasas de interés —lo que encarece el crédito y puede frenar la actividad económica— o a utilizar reservas internacionales para sostener el tipo de cambio. Recordó la experiencia argentina durante el gobierno de Mauricio Macri como advertencia sobre las dificultades de ese camino.
Rodríguez también sostuvo que la experiencia de Ecuador debe examinarse en conjunto. Citó estudios según los cuales la dolarización habría tenido efectos favorables sobre el ingreso de sus habitantes, sin que se demostrara un perjuicio para el crecimiento.
Pedro Palma reconoció, por su parte, que adoptar el dólar puede ayudar a reducir rápidamente la inflación y generar confianza, al eliminar el riesgo de que una moneda nacional pierda valor frente al dólar. Pero advirtió que esa ventaja debe sopesarse frente a otros costos.
Los riesgos de adoptar el dólar
Una de las principales preocupaciones es que, al renunciar a su moneda, Venezuela perdería la posibilidad de modificar su tipo de cambio para responder a problemas económicos.
Palma explicó que, si los países vecinos devalúan sus monedas y Venezuela utiliza el dólar, algunos productos venezolanos podrían resultar más caros y perder capacidad para competir. También advirtió que una banca cautelosa podría limitar el crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las actividades productivas.
Carolina Pagliacci señaló que la dolarización, por sí sola, no resolvería obstáculos como las deficiencias de los servicios básicos, los altos costos y los problemas de funcionamiento de los mercados. Si esas dificultades persisten, el país podría depender más de las importaciones y tener problemas para diversificar su producción.
Tanto Palma como Pagliacci advirtieron, además, que adoptar el dólar no garantiza que el gobierno gaste de manera responsable. Aunque ya no pudiera financiarse emitiendo moneda nacional, podría seguir acumulando deudas y déficits.
Pagliacci añadió que el desarrollo del sistema financiero seguiría dependiendo de la confianza: si los ahorristas y las empresas no creen en la estabilidad del país, pueden preferir mantener sus recursos fuera de Venezuela.
¿Es posible recuperar el bolívar?
Gustavo García examinó experiencias de países latinoamericanos que lograron reducir la inflación conservando su moneda. Entre las condiciones que destacó están la autonomía de los bancos centrales y la prohibición de que estos financien el gasto de los gobiernos.
Para Venezuela propuso fortalecer legalmente la independencia del Banco Central, establecer como prioridad la preservación del valor de la moneda y limitar el endeudamiento público mediante una regla fiscal.
Pagliacci consideró que conservar la moneda nacional requiere también un mercado formal de divisas en el que el tipo de cambio pueda fluctuar. Advirtió que los controles y el racionamiento de divisas pueden volver a crear una separación entre el precio oficial del dólar y el del mercado paralelo, con efectos negativos sobre la economía.
Ambos planteamientos apuntan a que no bastaría con cambiar una ley: sería necesario construir instituciones y aplicar políticas capaces de sostener la confianza en el tiempo.
Una decisión que exige mirar más allá de la moneda
El intercambio mostró que la discusión no se limita a escoger entre el dólar y el bolívar. También comprende preguntas sobre la inflación, el empleo, el crédito, la competitividad y la capacidad del Estado para administrar responsablemente los recursos públicos.
Las experiencias de otros países ofrecen enseñanzas, pero fueron interpretadas de manera diferente por los panelistas. El desafío para Venezuela será evaluar sus ventajas y sus costos a la luz de sus propias condiciones y de las reformas que necesitará para recuperarse.
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