Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, julio 06, 2026

TODOS NOS NECESITAMOS Por Douglas Zabala



Cuando el gobierno de la tutelada Delcy Rodriguez impide el regreso de sus connacionales; y de forma particular, el de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, está convirtiendo la soberanía en un instrumento de exclusión, y la ciudadanía en un estatus revocable a discreción del poder.

 

El artículo 50 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es explícito: "Toda persona puede transitar libremente y por cualquier medio por el territorio nacional, cambiar de domicilio y residencia, ausentarse de la República y volver".  El derecho a volver es inherente a la condición de ser venezolano.

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha documentado al menos 40 casos de anulación de pasaportes contra opositores, defensores de derechos humanos y periodistas, y ha recordado que María Corina Machado es beneficiaria de medidas cautelares.  

 

Impedir el regreso a un venezolano que está lejos de su país es condenarlo a un exilio perpetuo. El artículo 69 de la Constitución prohíbe la extradición de nacionales, pero de nada sirve proteger a alguien de ser entregado a otro país si se le impide ingresar al suyo.

 

El caso de María Corina es emblemático. Su inhabilitación política ya había sido denunciada como un fraude a la voluntad popular. Ahora, el bloqueo a su regreso, revela que no sólo se le prohíbe competir, sino que se le prohíbe estar. Se le niega el espacio físico para ejercer su ciudadanía. Se le niega el derecho a ser venezolana.

 

En definitiva, impedir la entrada a un nacional no es un acto de soberanía por parte del gobierno; es un acto de negación de la soberanía popular. Es el reconocimiento tácito de que el Estado ya no representa a su pueblo, sino que lo somete. Venezuela no puede llamarse nación si excluye a sus propios hijos.

 

Cuando un gobierno teme el regreso de sus ciudadanos es porque ha perdido toda legitimidad. La patria no es un territorio que se custodia con fronteras cerradas; es un vínculo que se honra con puertas abiertas.

 

Déjennos ser venezolanos. Y ahora con más razón porque nuestra patria está herida y todos nos necesitamos.

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