Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, julio 23, 2026

JUSTICIA Y ELECCIONES Por Douglas Zabala

 


Se acabó la farsa “constitucional” justificada por el actual TSJ sobre la ausencia presidencial. Este martes Maduro fue llevado como reo por narcoterrorismo al tribunal de Nueva York. La Fiscalía propuso el juicio para junio de 2027, y el juez Hellerstein lo fijó. Nicolás se declaró "no culpable". Mientras tanto, en Caracas, la presidenta de la AN 2015, Dignora Figuera, anunciará el 1 de agosto el plan de aceleramiento hacia la transición.

 

Lo otro que también se acabó es el jueguito macabro del rodriguismo y Diosdado. Mientras Maduro goza en Nueva York de defensores privados, presunción de inocencia y audiencias públicas, ellos aquí desde Miraflores pretenden mantener aún tras las rejas a cientos de venezolanos cuyo único delito ha sido pensar diferente.

 

Sin embargo, la atención debe centrarse ahora en las autoridades que hoy ejercen el poder tutelado en Venezuela. No tienen excusa. La Constitución es clara en sus lapsos para la convocatoria a elecciones presidenciales. Si el objetivo es la transición definitiva, el primer acto de legitimidad de la Comisión que se activará el 1 de agosto debe ser el llamado a esos comicios ajustado a la Carta Magna.

 

No puede haber transición sin soberanía popular. El país exige fechas ciertas y un cronograma electoral que disipe cualquier sombra de continuismo encubierto. Además, la prueba de fuego para la Comisión de agosto es la liberación inmediata de todos los presos políticos que aún permanecen en prisión. No es un gesto de buena voluntad; es una obligación legal y moral.

 

El 1 de agosto no puede ser un anuncio hueco. Debe venir acompañado de la orden de excarcelación total de los presos políticos y la publicación de los plazos constitucionales para las presidenciales. El rodriguismo no tiene otra salida: o libera a los presos y se somete al cronograma electoral que establezca la Comisión presidida por Dignora Figuera, o la calle tendrá la última palabra.

 

Los venezolanos merecemos justicia, no venganza, y elecciones, no prórrogas. Esta es la oportunidad de demostrar que la detención de Maduro no fue un fin, sino el inicio de la reconstrucción democrática.

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