Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, julio 04, 2026

EE. UU Y SU 4 DE JULIO Por Douglas Zabala



Han transcurrido 250 años desde aquel 4 de julio de 1776 en que un puñado de hombres, representando a las Trece Colonias, asumió la responsabilidad histórica de declarar su independencia del poderoso Imperio Británico. La Guerra de Independencia, que se extendió desde 1775 hasta 1783, fue el escenario de ese proceso revolucionario.

 

Para los norteamericanos hoy es el día festivo más significativo en su quehacer diario. Ellos están celebrando y recordando cómo un grupo de ciudadanos se reunieron y asumieron la firme determinación de declarar su independencia.

 

En esos días en territorio americano se había presentado un conflicto abierto entre las 13 Colonias y la poderosa Gran Bretaña imperial. Venía desde hacía un buen tiempo gestándose la chispa independentista, y al final los enfrentamientos se tornaron irreconciliables cuando aquellos ciudadanos en rebeldía, convocaron un Congreso Continental en Filadelfia en el verano de 1776.

 

Después de varios días deliberando el 11 de junio, los congresistas resolvieron nombrar una Comisión integrada por Thomas Jefferson, John Adams, Benjamín Franklin, Robert R. Livingston y Roger Sherman. Este Comité se encargaría de redactar la declaración de la independencia de las 13 Colonias. La misma designa a Jefferson como el encargado de la redacción.

 

En este histórico documento presentado ante la plenaria del Congreso Continental aquel 4 de julio de 1776, los delegados expusieron las razones por las que estas Colonias Americanas deseaban romper los lazos con Gran Bretaña, y entre otras afirmaciones señalaron: 

 

"Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad".

 

Estas palabras, quizá las más célebres del documento fundacional, establecen la base filosófica sobre la que se erigiría la nueva república: los derechos individuales como anteriores y superiores a cualquier autoridad política.

 

Más adelante continuaron exponiendo: "Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno”.

 

La Declaración va más allá al definir la naturaleza del gobierno legítimo: "que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados". Esta afirmación constituye una revolución en el pensamiento político: el poder no emana de la divinidad ni de la herencia dinástica, sino de la voluntad popular.

 

Desde Pennsylvania, Massachusetts, Delaware, New Hampshire, Rhode Island, Georgia, Virginia, Carolina del Norte, New Jersey, Connecticut, Carolina del Sur, Maryland y New York se dejaron venir los 56 delegados, quienes tendrían el coraje de iniciar el proceso de independencia de uno de los países más poderoso del mundo, entre otras razones, gracias al esfuerzo creador y al espíritu emprendedor de sus ciudadanos impuesto hasta el Sol de estos días.

 

Que el espíritu del 4 de julio inspire hoy a Estados Unidos a poner su influencia al servicio de la causa democrática de Venezuela, tal como aquellos 56 delegados pusieron su nombre al servicio de la libertad.

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