Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, julio 12, 2026

AQUEL 12 DE JULIO DE 1821 Por Douglas Zabala

 


“En el nombre de Dios, Autor y Legislador del Universo.

Nos, los representantes de los pueblos de Colombia, reunidos en Congreso general, cumpliendo con los deseos de nuestros comitentes en orden a fijar las reglas fundamentales de su unión y establecer una forma de Gobierno que les afiance los bienes de su libertad, seguridad, propiedad e igualdad, cuanto es dado a una nación que comienza su carrera política y que todavía lucha por su independencia, ordenamos y acordamos la siguiente.”

 

El 12 de julio de 1821 en el Congreso de Cúcuta se aprobó la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos de Colombia, también conocida como la Constitución de Cúcuta o de la Gran Colombia. Estos actos legislativos fueron parte de la concreción del sueño del libertador: La Gran Colombia.

 

En el albor del siglo XIX, cuando América Latina despertaba de siglos de dominación colonial, Simón Bolívar soñó con una patria grande y libre. Este venezolano no solo blandió la espada contra el yugo español, sino que alzó la voz con ideas que trascendían fronteras.

 

Bolívar imaginaba una Federación sólida, una amalgama de naciones unidas por la cultura, el idioma y el deseo de libertad. Venezuela, Cundinamarca (Colombia), Quito (Ecuador), y posteriormente Panamá, compartieron durante una década ese ideal.


Esta Constitución es un documento que merece ser leído con atención, porque en sus artículos se condensan las aspiraciones más profundas de la independencia. El artículo primero declara queLa nación colombiana es para siempre e irrevocablemente libre e independiente de la monarquía española y de cualquier otra potencia o dominación extranjera”.

 

El artículo segundo establece que “La soberanía reside esencialmente en la nación. Los magistrados y oficiales del Gobierno, investidos de cualquiera especie de autoridad, son sus agentes o comisarios, y responden a ella de su conducta pública”.

 

 

Hoy más que nunca la unidad latinoamericana no es solo una utopía histórica, es un camino hacia el respeto, el desarrollo y la justicia, tal como lo concibieron quienes aquel 12 de julio de 1821 se comprometieron en nombre de la libertad a forjar países libres.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario