Ni la guerra ni el acuerdo eliminaron las principales amenazas que emanan de Irán, según numerosos analistas.

Al desencadenar una guerra contra Irán el 28 de febrero, el presidente Donald Trump presentó la campaña estadounidense como un paso sin precedentes hacia la transformación de Medio Oriente y la eliminación de la amenaza de lo que él llamó una “dictadura malvada y radical”.
Unos 100 días después, ahora que Estados Unidos e Irán han llegado a un memorando de entendimiento un tanto vago para poner fin a la guerra, los escépticos se preguntan qué ha cambiado exactamente.
Ni la guerra ni el acuerdo pusieron fin a lo que los funcionarios estadounidenses e israelíes consideran las principales amenazas que emanan de Irán. El programa nuclear del país, aunque muy dañado, no ha sido eliminado; su destino queda pendiente de futuras negociaciones.
Lo mismo ocurre con sus misiles balísticos, que el acuerdo no aborda. El régimen autoritario de Irán se mantuvo, aunque con nuevos líderes. Sus representantes siguen siendo una amenaza para la región. Israel y Hizbulá, la milicia libanesa respaldada por Irán, siguieron atacándose mutuamente.
El sábado, incluso el resultado inmediato más significativo del acuerdo —la reapertura por parte de Irán del estrecho de Ormuz, que Trump había calificado de esencial— parecía estar en peligro. El ejército iraní dijo que volvería a cerrar la vía marítima porque Estados Unidos no había logrado detener los combates en Líbano. El ejército estadounidense lo desmintió, alegando que el estrecho seguía abierto tal como lo estipulaba el acuerdo.
“Este no es un documento que Estados Unidos haya aceptado porque la guerra haya demostrado una nueva superioridad militar estadounidense”, dijo Caitlin Talmadge, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts especializada en temas de seguridad del golfo Pérsico. “Creo que es un documento que ha surgido porque Estados Unidos intentó abarcar demasiado y no quiere que la situación se agrave”.
Es un objetivo loable, dijo. “Pero realmente plantea la pregunta de qué se logró aquí, especialmente en comparación con el acuerdo nuclear original con Irán”.
Por su parte, la República Islámica está a punto de recibir beneficios económicos que podrían ser sustanciales. Ese es un cambio sustancial, aunque no necesariamente a favor de Estados Unidos.

Para Teherán, aguantar los feroces ataques de Estados Unidos e Israel, y demostrar su capacidad para contraatacar e infligir daños, supuso una victoria. De hecho, aparte del gobierno de Trump, los que más se jactaban de lo ocurrido eran los miembros clave del régimen iraní.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores, celebró una conclusión que Irán había sacado de la guerra: que podía ejercer influencia controlando el estrecho de Ormuz, el punto de tránsito crucial para una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
“Era una capacidad potencial que nunca se había activado”, dijo Ghalibaf el miércoles en una entrevista con IRIB, la cadena estatal. “Pero nuestros enemigos —Dios los hizo necios— convirtieron ese potencial en realidad”.
Aunque el memorando permite el libre paso de embarcaciones durante dos meses, Teherán ha amenazado con aplicar tarifas de tránsito por servicios, un sistema que no existía antes de la guerra.
El núcleo del memorando es que Irán abandonará la hostilidad hacia Estados Unidos y sus aliados regionales, un pilar de la revolución, a cambio de amplios beneficios económicos, aunque a veces graduales. Estos incluyen el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares que crearán los estados árabes del Golfo, la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados y el fin de todas las sanciones estadounidenses.
La ambición del acuerdo, según lo describió el vicepresidente JD Vance ante los periodistas el jueves, llegaba a plantear la transformación de las relaciones hostiles de Irán con Estados Unidos y gran parte de la región desde su revolución de 1979.
“La gente dice que los iraníes nunca cambiarán su comportamiento. Bueno, quizá sea cierto y, si es así, no obtendrán ninguno de los beneficios del acuerdo”, dijo Vance. “Pero, ¿no vale la pena intentarlo?”.

Los expertos en la región se muestran escépticos. Las guerras en Medio Oriente suelen generar más radicalización, no menos, dijo Karim Haggag, director del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo. “La realidad es que la región será mucho más insegura tras este conflicto”, afirmó.
Estados Unidos
Vance dijo que el acuerdo mantenía la influencia estadounidense sobre Irán y que podía activar y desactivar las recompensas financieras como una llave de paso. Muchos expertos se mostraron escépticos.
Es cierto que Trump rompió el tabú estadounidense de no invadir Irán, pero al hacerlo, según los analistas, desperdició la herramienta más poderosa que Washington había mantenido desde la Revolución Islámica: la amenaza del uso de la fuerza. Estados Unidos la utilizó y no logró sus objetivos; una lección que Irán seguro que aprenderá bien, dijeron los analistas.

En la guerra inicial de 12 días el pasado junio, por ejemplo, el ejército estadounidense logró poner en duda la viabilidad a largo plazo del programa nuclear iraní al enviar bombarderos de largo alcance para sepultar instalaciones nucleares bajo una montaña de escombros, dijo Talmadge, del MIT.
La guerra más reciente tuvo el efecto contrario, añadió, ya que Trump evitó una mayor escalada. “Creo que Estados Unidos, en cierto modo, socavó la influencia que tenía”, dijo Talmadge.
Al mismo tiempo, los ataques iraníes contra las bases militares estadounidenses en la región causaron daños considerables, lo que socavó otra faceta de la influencia estadounidense, dijo, al acabar con la sensación de que eran inviolables.
Y el memorando incluye otra estipulación: que unas fuerzas estadounidenses no especificadas se retiren de las “proximidades” de Irán en un plazo de 30 días.
“¿Cuándo hemos negociado con los iraníes sobre nuestros futuros despliegues de fuerzas?”, preguntó Robert Ford, exembajador estadounidense en la región.
Irán
La guerra causó una devastación generalizada, con un saldo reportado de 1700 civiles muertos. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, murió junto con decenas de altos mandos militares, y sus defensas aéreas resultaron ser muy vulnerables. Reconstruir la infraestructura militar e industrial tendrá un costo de cientos de miles de millones de dólares. La inflación se está disparando y el alto desempleo podría alimentar el malestar social.
Pero la tenacidad del gobierno sirvió para “reforzar la percepción que Irán tiene de su propia seguridad”, dijo Afshon Ostovar, autor de Wars of Ambition: The United States, Iran, and the Struggle for the Middle East.
La idea de que intercambiará su hostilidad hacia Estados Unidos y sus aliados por una mayor prosperidad es una apuesta arriesgada, ya que anteriormente casi siempre había optado por la confrontación, dijeron los analistas.
Israel
Israel entró en la guerra convencido de que neutralizaría a Irán durante al menos una generación.
En cambio, se encontró marginado por su aliado, Estados Unidos, en un acuerdo que ignoró sus objetivos y, peor aún, limitó su libertad para atacar Líbano. Trump también ha menospreciado repetidamente al primer ministro Benjamín Netanyahu, lo que revela una inusual desunión en las relaciones entre Estados Unidos e Israel en un momento delicado, con elecciones israelíes a la vuelta de la esquina.

Desde el punto de vista israelí, el memorando es una catástrofe. “Es el colapso de toda la estrategia que teníamos respecto a Irán”, dijo Danny Citrinowicz, un oficial de inteligencia israelí retirado especializado en Irán.
Líbano
Los analistas consideran que Líbano es el punto débil del memorando.
Hizbulá se había ganado la antipatía de muchos de sus seguidores, en su mayoría musulmanes chiítas, al arrastrar al país a dos guerras devastadoras: una en apoyo a Hamás en Gaza y la otra cuando Israel atacó Irán. La violencia ha dejado miles de muertos, incluidos casi 4000 civiles este año, según el Ministerio de Salud.

La falta de apoyo financiero de Irán para la reconstrucción aumentó la indignación de la gente. Pero el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán está trabajando sin descanso para restaurar la capacidad militar de Hizbulá, dijeron los analistas, y parte del dinero prometido a Teherán para la reconstrucción podría acabar en manos de la milicia. Eso le da a Hizbulá un incentivo para respetar el acuerdo.
Tanto Trump como Vance han reconocido que es probable que continúe cierta violencia en Líbano, pero no está claro qué nivel de violencia sería necesario para desencadenar una intervención estadounidense contundente.
El golfo Pérsico
Los seis países árabes del Golfo esperaban en vano mantenerse al margen del eterno enfrentamiento entre Israel e Irán. En cambio, el cierre del estrecho por parte de Irán y los ataques a su infraestructura petrolera provocaron una crisis económica.
Aunque los misiles interceptores estadounidenses evitaron daños más graves, la guerra ha obligado a los países del Golfo a replantearse su dependencia de Estados Unidos en materia de seguridad.
Ahora se habla de un “puente de oro” hacia Irán: inversiones mutuas que eran imposibles bajo las sanciones. “Podemos beneficiarnos unos de otros, entrelazar intereses, para elevar el costo de volver a la guerra”, dijo Bader al-Saif, historiador de la Universidad de Kuwait. “Si tengo una planta iraní en la ciudad de Kuwait, lo pensarán dos veces antes de atacarnos, ¿no?”.
En general, sin embargo, se consideró que el memorando en sí apenas suponía cambios concretos.
“Dudo bastante que se avance mucho en la cuestión nuclear ahora que Estados Unidos ha eliminado la principal palanca que tenía”, dijo Paul Salem, analista de Medio Oriente, en una intervención en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. “Así que, en cierto modo, este acuerdo no es gran cosa al final de esta guerra tan larga y devastadora”.
Shirin Hakim colaboró con la reportería.
Neil MacFarquhar ha sido reportero del Times desde 1995 y ha escrito sobre una amplia gama de temas, desde la guerra hasta la política y las artes, tanto a escala internacional como en Estados Unidos.
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