En este afán permanente por la libertad celebramos la figura inmortal de Federico García Lorca, cuyo legado encarna la pasión por una poesía comprometida con las nobles causas de los pueblos. El Poeta vino a su España amada el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros.
Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca, el de Granada, el de la España atribulada y cruz gamada. Un día resolvió poetizarla, escribirla y escenificarla como el mejor de sus hijos. El poeta, enamorado eterno de su Granada, un 26 de octubre de 1926, leyó de su puño y letra:
"Granada ama lo diminuto. Y en general toda Andalucía. El lenguaje del pueblo pone los verbos en diminutivo. Nada tan incitante para la confidencia y el amor. Granada, quieta y fina, ceñida por sus sierras y definitivamente anclada, busca a sí misma sus horizontes, se recrea en sus pequeñas joyas. Granada, diminutivo asustado como un pájaro, que abre secretas cámaras de sentimientos y revela el más definido matiz de la ciudad".
Si alguien quisiera saber de Federico, sólo basta preguntárselo a él:
"Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos".
Así, el espíritu de García Lorca perdura en cada rima y en cada metáfora, siendo testigo de un tiempo en el que la libertad se forjó en el crisol de la pasión y la rebeldía. Palabras que invitan hoy al compromiso y al despertar de la conciencia que sellan la unión eterna entre la poesía y la libertad.
AQUÍ MI HOMENAJE
LORCA
¡Federico!
En Fuente Vaquero te vieron la primera vez.
La muerte entra y sale de la taberna.
Pasan los caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.
¡García!
Por Granada tu Corazón de Jesús
se esparció.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.
¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!
Córdoba.
Lejana y sola.
¡Lorca!
Hay de tu España atribulada,
fúsil y poemas.
Se le vio caminando entre fusiles.
Por una calle larga, salir al campo frío.
Aún con estrellas
de la madrugada.
¡Federico García Lorca!
El Crimen fue en Granada.
Acusó el poeta Antonio Machado.
Texto tomado de mi libro de Poesías
“Tiempos Inconclusos”
Edición “Sultana del Lago Editores”

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