
JPMorgan Chase & Co. y Jefferies Financial Group Inc. planean viajes a Caracas mientras los inversores buscan información directa sobre los esfuerzos de recuperación económica de Venezuela y la reestructuración de su deuda, tras años de aislamiento.
Ejecutivos de Jefferies viajaron a Venezuela esta semana y actualmente consideran una nueva visita que podría ejectarse en las próximas semanas, mientras que JPMorgan organiza un viaje que podría incluir a clientes, según informó Bloomberg, citando fuentes conocedoras del asunto.
Se trataría de las primeras visitas conocidas de grandes bancos estadounidenses, que deben sortear procesos internos de aprobación y un régimen de sanciones que continúa evolucionando a pesar de las recientes flexibilizaciones. La mayoría de las visitas anteriores habían sido organizadas por firmas asesoras boutique, consultoras especializadas y asesores de riesgo político.
Los inversionistas extranjeros buscan posicionarse ante una posible reapertura de la economía venezolana, a medida que las relaciones con Washington mejoran.
El gobierno interino, liderado por Delcy Rodríguez, ha estado cooperando con la administración de Donald Trump para reabrir la industria petrolera al capital extranjero y se ha comprometido a reestructurar una deuda estimada en 170.000 millones de dólares, lo que ha provocado un repunte masivo en el valor de sus bonos en situación de impago.
Durante su viaje de esta semana, Jefferies se reunió con ejecutivos del sector bancario en un intento por evaluar las condiciones en Caracas. Todos los ejecutivos contaban con la autorización del departamento de cumplimiento normativo del banco, señalaron las fuentes.
Un evento organizado a finales de marzo por la consultora estadounidense Signum Global Advisors atrajo a la capital a más de 50 ejecutivos de fondos de cobertura y del sector petrolero, quienes se reunieron con Rodríguez en el palacio presidencial.
Venezuela contrató recientemente a Hogan Lovells US LLP como asesor legal para la reestructuración de su deuda soberana y retuvo a Centerview Partners como asesor financiero, sentando así las bases para una de las reestructuraciones de deuda más extensas emprendidas desde la crisis griega hace más de una década.
No obstante, se requiere una autorización adicional por parte de Estados Unidos para que el país pueda iniciar conversaciones formales con sus acreedores, informa Bloomberg.
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