EN EL ANIVERSARIO DE SU PARTIDA
Hay quienes afirman que ese domingo en la tarde del 29 de junio de 1919 cuando a José Gregorio Hernández lo atropelló el carro, fue porque el Siervo de Dios, salió con mucha prisa hacia la “Farmacia Los Amadores” por unos remedios para curar a un niño que se había caído desde el balcón de su casa. Otros cuentan que se dirigía a atender a una mujer enferma y a comprarle medicinas en una farmacia cercana cuando ocurrió el accidente.
El vehículo que arrolló al médico de los pobres, fue un auto Essex Super Six, un automóvil de lujo que, irónicamente, pertenecía al Estado venezolano y había sido traído para funciones oficiales del gobierno de Juan Vicente Gómez y que en esa hora fatal era conducido por el chofer Fernando Bustamante.
A este chofer que, sin intención alguna, en una mala hora atropelló a José Gregorio Hernández, se le instruyó juicio por homicidio y su expediente fue identificado bajo la Asignatura AGN, Subfondo de Registro Público, Sección Expedientes Judiciales, Series Criminales, Año 1919. Junio 29. Hora: 2. 15 PM. Letra B, Expediente N°32.
Los familiares de José Gregorio, se presentaron ante el tribunal de la causa y allí expusieron:
“Queremos hacer constar que la familia Hernández, no ha pedido ni pide que se castigue a Fernando Bustamante, así ninguno de nosotros se ha constituido acusador en el proceso, porque estamos convencido de que el infausto suceso, en que pereció el doctor José Gregorio Hernández, fue debido a un accidente imprevisto, sin intención delictuosa alguna, ni culpa suya”.
“Dios en sus altos designios dispuso sin duda, que el Doctor Hernández, falleciera del trágico e inesperado modo en que sucedió su muerte; y nosotros, nos conformamos con su soberana voluntad”.
Después de las declaraciones dadas por los familiares de Jose Gregorio Hernández, el juicio contra el chofer Bustamante, duró más de ciento treinta días. Al final esta fue la sentencia:
“Por esas razones, este Tribunal, administrando justicia por autoridad de la ley, absuelve a Fernando Bustamante, del cargo contra él formulado por el representante del Ministerio Público, de acuerdo a lo dispuesto en los artículos 61 y 64, caso 1° de este último, del Código Penal”.
“Dada, sellada y firmada en la Sala de Audiencias del Tribunal en el Palacio de Justicia de Caracas, a los veintiún días del mes de noviembre de 1919. Años 110 de la independencia y 61 de la Federación. Por el Tribunal: Luis Sagarzazu. Armando Mendoza”.
El Chofer resultó absuelto de toda responsabilidad penal; y quizás, ese fue el primer milagro del santo venezolano. Esa absolución, fruto del perdón, fue la semilla de su santidad.
Aquel mismo espíritu misericordioso es el que hoy invocamos, para pedirle a Jose Gregorio, que también haga el milagro de seguir encontrando sobrevivientes y cure las heridas dejadas por los dos terremotos que enlutan el alma del país.

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