
A la mañana siguiente de la primera sesión nocturna de las nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán, que tenían el objetivo de convertir una tregua incompleta en un acuerdo de paz duradero, el ambiente era tan cálido como la ola de calor que azota ahora mismo a Suiza.
Por Jim Tankersley | The New York Times
Los mediadores de Pakistán y Catar dijeron el lunes por la mañana que el vicepresidente JD Vance y sus homólogos iraníes habían logrado “avances alentadores” hacia el objetivo de cerrar un acuerdo de paz definitivo en un plazo de 60 días. Las autoridades suizas calificaron el resultado de “constructivo”.
Todas las partes recibieron con satisfacción la creación, durante las negociaciones, de dos mecanismos de comunicación destinados a resolver un par de cuestiones que actualmente enturbian el proceso de paz: los combates en Líbano a pesar del alto al fuego y las restricciones a la navegación de los barcos en el estrecho de Ormuz.
“Ayer fue un día muy muy bueno”, dijo Vance a los periodistas el lunes por la tarde. “Hemos avanzado mucho. Hicimos exactamente lo que queríamos hacer”.
Añadió que Irán había prometido readmitir a los inspectores nucleares del Organismo Internacional de Energía Atómica, una agencia de control de la ONU, aunque Irán no lo confirmó de inmediato.
Pero otros detalles que salieron a la luz en el lujoso Bürgenstock Resort del lago de Lucerna sugieren que las negociaciones de los próximos dos meses podrían seguir siendo difíciles y que los esfuerzos por llegar a un acuerdo podrían avanzar a trompicones.
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