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viernes, mayo 29, 2026

Helicópteros en Caracas, ecos en Panamá y el tablero Trump-Machado. Por Joaquín Chaparro Oliveros.



El simulacro de este sábado en Caracas cumplió al pelo su verdadero objetivo: Mandar un mensaje contundente. Ver y escuchar los helicópteros de EE.UU. sobrevolando el Valle de la Gran Caracas y sus colinas no fue un simple ejercicio de rutina para cuidar una embajada; fue una demostración de fuerza con el sello propio de Donald Trump.


Para la gente en la calle, el estruendo de esos motores confirmó algo que ya se siente en el ambiente: El cielo de Caracas ya no le pertenece al discurso oficialista de antes. Hay un nuevo jefe en el tablero y las reglas cambiaron


Pero la cosa no se queda solo en el espacio aéreo venezolano. Mientras los Black Hawk zumbaban en Caracas, a unos kilómetros de distancia, en Panamá, se gestaba con total transparencia el otro "simulacro", esta vez político, de la plataforma y sus aliados. Allá es donde María Corina Machado mueve sus fichas, agitando el avispero con una estructura que, a pesar de las críticas y los cuestionamientos de los de siempre, presagia una tormenta perfecta.


Ambos hechos no son aislados: Son piezas perfectas de una misma estrategia, presión militar y logística en el terreno, combinada con presión política e institucional desde el istmo.


Uno se pregunta qué es lo que ven algunos opinadores de oficio —esos que no dan pie en'bola— que insisten en meterle casquillo al venezolano contra María Corina. 


Lo malo no es criticar a quienes asistieron y acompañaron a María Corina; lo verdaderamente malo, lo que les duele, ¡es que ellos no pueden estar allí!


Quieren sembrar intrigas, pero la Premio Nobel está dura, plantada y lanzando curvas y rectas a una velocidad de más de 98 millas... ¡y apenas está calentando el brazo! 


Los que de verdad quieran patria, que le echen'bolas con María Corina, porque la ruta está trazada y los laboratorios de chismes se están quedando sin argumentos.


Si comparamos los objetivos de estas dos acciones, la jugada es clarísima y va mucho más allá de Venezuela. Al activar este movimiento de fuerza hemisférica en Caracas y Panamá, Washington le está moviendo el piso al patio trasero local y poniéndole los ganchos al proceso. Está dejando, de paso, entre la espada y la pared a Cuba y Nicaragua. A mí esto me huele a cochino en caja, plátano con queso en mano para la celebración de lo que viene.


El mensaje de Trump para La Habana y Managua es directo a la mandíbula: "Miren para acá, el mapa ya mutó, se les acabó la guachafita del socialismo del siglo XXI y el blindaje en la región." Al ver que el control real se mueve y que el Caribe se vuelve a alinear con el Tío San, los regímenes autoritarios se dan cuenta de que están quedando aislados, solos y rechazados por un mundo que cambió para siempre.


Los helicópteros ya se alejaron del cielo caraqueño y la plataforma en Panamá sigue sumando tensiones, pero la advertencia quedó grabada en el imaginario venezolano ¿O no?...


Estamos ante una nueva realidad donde el futuro de la región se está escribiendo a dos manos: Entre el rugido de los motores militares en los cielos y los encuentros políticos de alta tensión en la tierra. La tormenta ya presagia su llegada y a los intrigantes los va a agarrar sin paraguas y desnudos.


DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&

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