Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

miércoles, mayo 20, 2026

EL OFICIO DE CONTAR EL TIEMPO Por Douglas Zabala



Hoy es un día para honrar a quienes han hecho de la Crónica una forma de preservar la memoria de una nación.

 

CRÓNICAS Y CRONISTAS

 

Cuentan los que cuentan historia que los primeros cronistas llegados a estas tierras de Lago y Palmeras, vinieron en los mismos galeones españoles, ingleses y alemanes que traían a los fieros conquistadores, piratas, bucaneros y corsarios que, a los ruidos del filoso metal, ladridos de perros y relinchos de caballos nos conquistaron.

 

Allí están los textos hoy en día conocidos como las Crónicas de Indias. Fray Bartolomé de las Casas y otros escribanos como él, nos dejaron esa curiosa mixtura de historiografías, ensayos, letras narrativas de ficción, poesía épica y libros de viaje, como los mejores testigos de este choque de cultura, odios y amoríos generadores de la mixtura étnica que hoy somos.

 

Quien se presuma de cronista sabe que tiene en sus manos la tarea más hermosa, misteriosa y enigmática. Deletrear el tiempo pasado y presente para que las generaciones del futuro puedan encontrar en ellas las fuentes del conocimiento profundo y coloquial de la cotidianidad de su pueblo.

 

Pensar que el cronista “oficial” debe ser un cargo de confianza de un alcalde o el cuerpo edilicio, sería un craso error. La Misión del Cronista va más allá de la temporalidad del cargo asumido, porque ella implica afán de continuidad permanente y porque en cada comunidad, pueblo, ciudad y país siempre habrá quien esparce sus crónicas, cuentos y narrativas para deleite de quien las disfruta.

 

Cronistas siempre ha tenido Maracaibo. Los de reciente data como Kurt Nagel Von Jess, quien, aunque llevaba toda esa enredina de nombres y apellidos era más maracucho que la Bélgica Alpina y la Quinces Letras. Otro Cronista al que siempre hemos de recordar por su partida inesperada y por todo lo que le dio al Zulia y Maracaibo fue el Maestro Julio Portillo.

 

Aunque nos dejará al inicio de la década de los años cincuenta tenemos al gran Juan Besson quien siempre será referencia obligada con su “Historia del Estado Zulia” en cinco tomos, publicada en el año 1943. Por último, tenemos al pintor, escritor, músico y cronista espontáneo de su ciudad natal, Régulo Segundo Díaz Labarca, conocido como «Kuruvinda», autor de los libros: “Quién es Maracaibo”. “El camino de los grandes Lagos” y “La Pequeña Venecia del Estado Zulia”, entre otros.

 

Pero si hay un nombre que simboliza la institucionalización del cronista en Venezuela, ese es Enrique Bernardo Núñez

 

ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ

 

El día del Cronista en Venezuela lo celebramos oficialmente cada 20 de mayo desde el año 1986 porque ese día y durante la XVIII Convención Anual de la Asociación de Cronistas de Venezuela, celebrada en Punto Fijo, estado Falcón, se resolvió honrar y recordar a Enrique Bernardo Núñez, quien fue el primer cronista oficial de Caracas, además de un importante escritor, periodista y diplomático.

 

Enrique Bernardo Núñez nació en Valencia el 20 de mayo de 1895 el mismo año que el presidente Joaquín Crespo inaugura el Arco de la Federación en el cerro de El Calvario en Caracas.

 

Bajo el gobierno de Isaías Medina Angarita el Concejo Municipal de Caracas, resuelve por primera vez y a través de una Ordenanza estatuir la figura del Cronista de la Ciudad, y es así como el 15 de enero de 1945 por unanimidad de la Cámara edilicia lo designa su Cronista Oficial. Es evidente que tal distinción era el máximo reconocimiento a un venezolano, quien desde muy joven había hecho del periodismo y la Crónica su pasión.

 

Con apenas quince años de edad, Núñez, saca al aire en su ciudad natal un periódico llamado “Resonancias del Pasado” iniciando así su entrega a la escritura, la Crónica, el Ensayo y la Narrativa. Recién cumplido los 23 años publica su primera novela titulada “Sol interior”.

 

De allí en adelante producirá en ese mismo género “Después de Ayacucho”. “Don Pablos en América”. “La Galera de Tiberio”. pero será “Cubagua” la novela que lo catapultó en el continente y más allá. De la misma manera diría: “Desearía escribir una nueva versión de Cubagua, de igual modo que a veces nos viene el deseo de hacer una nueva versión de la vida”.

 

Si en su tránsito por la narrativa fue profuso, como periodista Núñez tuvo una destacada labor y como testigo de su accionar se encuentran las Columnas que por mucho tiempo mantuvo en los periódicos El Nacional y El Universal. También en El Imparcial y El Nuevo Diario supieron de sus Columnas y Crónicas amenas. En 1943 publica el libro “El hombre de la levita gris” referido a la Biografía de Cipriano Castro (El Cabito) a quien había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente.

 

En su obra dedicada al Cabito, el Valenciano Enrique Bernardo Núñez nos narra en una parte de la misma:

 

“En Caracas el pobre presidente no sabe qué hacer, rodeado de enemigos, desconfiando de todo. Dicta proclamas. Habla de la paz necesaria; del Partido Liberal. Declara a sus generales de “Próceres de la Federación”. Da órdenes que nadie se cuida de cumplir”.

 

¡Felicitaciones a todos los cronistas en este su día!

 

TEXTOS TOMADO DE MI LIBRO “VENEZUELA EN CRÓNICA”


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