Venezuela arrastra una deuda monumental que supera los US$ 164 mil millones, limitando cualquier intento real de apalancar el crecimiento económico de la nación. Tras casi una década de un default que nos cerró el mercado financiero global y desató una avalancha de demandas internacionales, el tablero acaba de cambiar drásticamente.
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La OFAC ha emitido la Licencia 58, un pase estratégico que autoriza al gobierno y a PDVSA a sentarse a reestructurar sus compromisos externos. Pero este es solo el primer paso en un proceso complejo que requerirá la intervención ineludible del FMI para determinar nuestra capacidad de pago.
¿Estamos ante la antesala de un rescate financiero definitivo? Lee el análisis completo en la octava edición de nuestro ADN Económico.

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