Cúcuta es el punto de partida, específicamente el puente internacional Atanasio Girardot, conocido como puente de Tienditas. Maracaibo, en el estado Zulia, del lado venezolano, es la coordenada de llegada. Unos 421 kilómetros de distancia componen el trayecto en bus, saliendo desde la Central de Transportes cucuteña.
Por La Opinión
La ruta, que habitualmente debería cubrirse en 10 horas, termina convirtiéndose en una cruzada de más de 16 horas. ¿Las causas? Varias, como las condiciones de la vialidad, pero la principal es el viacrucis de los retenes de las autoridades policiales y militares venezolanas.
La Policía Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ejercen el poder en las carreteras, valiéndose del miedo y de la intimidación para ganar terreno sobre los viajeros.
La salida del terminal de Cúcuta comienza a las 4:00 de la tarde. El carro blanco, con placas venezolanas, llega a Tienditas, donde hizo la primera parada.

Ya en el vecino país, el olfato de una perra antidrogas provoca la suspicacia de los funcionarios de la guardia. “A la derecha por favor y se bajan todos del vehículo”, fue la orden dada a cuatro pasajeros (dos mujeres y dos hombres) y el chofer.
“La perra no dejaba de oler a la muchacha joven que estaba a mi lado”, relata uno de los ocupantes.
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