
La narrativa oficial sobre una supuesta recuperación económica en Venezuela choca con una realidad marcada por la incertidumbre, la opacidad y el deterioro estructural. Así lo sostiene el economista Gustavo García, quien en entrevista con Analítica fue tajante: “Eso no es recuperación”, sino una mejoría transitoria sostenida por factores externos y sin bases sólidas que garanticen estabilidad a largo plazo.
Desde el inicio, García desmonta la idea de un repunte sostenido. A su juicio, el principal obstáculo no es técnico, sino político e institucional. “En Venezuela lo que hay fundamentalmente es una gran incertidumbre institucional”, afirma, al señalar que las decisiones económicas carecen de coherencia con el marco legal y constitucional.
Esa fragilidad, explica, se traduce en un clima inviable para la inversión. Sin reglas claras, transparencia ni seguridad jurídica, los capitales —nacionales y extranjeros— se mantienen al margen. “Nadie invierte en ese marco de inseguridad jurídica e institucional en el largo plazo”, advierte.
El economista pone especial énfasis en el sector petrolero, históricamente columna vertebral del país. Aunque reconoce el enorme potencial energético de Venezuela, subraya que las condiciones actuales lo anulan. La nueva legislación, lejos de atraer inversiones, introduce discrecionalidad e incertidumbre: “La carga fiscal está indeterminada… todo se negocia en una oficina. ¿Quién va a creer en eso?”
A esto se suma un problema macroeconómico crítico: la ausencia de un ancla nominal. Sin una referencia clara para el tipo de cambio o la inflación, el sistema de precios se vuelve impredecible. “No hay un centro de gravedad para la economía”, explica García, quien atribuye la persistente inflación —cercana al 600% anual— al financiamiento monetario del déficit público.
En ese contexto, las recientes mejoras responden más a factores coyunturales —como el alza de los precios del petróleo— que a reformas estructurales. La historia, recuerda, ya ofrece una advertencia: “Durante el mayor boom petrolero, el país se hundió… de ese capital no quedó prácticamente nada”.
Sin embargo, García no descarta una recuperación. Pero esta pasa necesariamente por un cambio de fondo. Plantea una “estabilización expansiva” que combine disciplina fiscal, financiamiento internacional y apertura a la inversión privada, sin recurrir a ajustes tradicionales que agraven la crisis social. “Venezuela no aguanta un ajuste fiscal convencional”, sostiene.
El punto de quiebre, insiste, es político: sin legitimidad institucional no hay economía viable. “Lo primero que debe cambiar es definir un proceso electoral que permita una salida institucional”, afirma, vinculando directamente la confianza económica con la restitución del orden democrático.
En cifras, el desafío es significativo. La economía venezolana, que perdió cerca del 80% de su tamaño, requeriría años de crecimiento sostenido para recuperar su nivel previo, en un contexto que exige reformas profundas y consistentes.
La entrevista completa con Gustavo García está disponible en el canal de Analítica TV en YouTube, donde se amplían los argumentos y propuestas sobre el futuro económico de Venezuela:

No hay comentarios.:
Publicar un comentario