Rubén Pérez, ingeniero químico y vicepresidente de la Asociación Venezolana de Procesadores de Gas (AVPG), analizó en el programa Dos más Dos de Unión Radio el alcance de los nuevos acuerdos con Eni y Repsol, así como la viabilidad técnica de exportar gas al vecino país.
De interés: El alcance de las recientes licencias emitidas por la OFAC para Venezuela
El reciente acuerdo firmado entre PDVSA y las europeas Eni y Repsol tiene como objetivo principal sanear las cuentas de Cardón IV, el proyecto gasífero más importante del país ubicado en aguas de la península de Paraguaná.
Pérez destacó la magnitud de la deuda acumulada: «Si revisamos los datos financieros de Repsol y Eni, vemos que PDVSA, por concepto de pago del gas natural que produce Cardón IV, le debe una cantidad enorme de dinero a esta compañía, muy cerca de los 4.000 millones de dólares». El experto explicó que el nuevo esquema permite utilizar crudo como mecanismo de pago para dar sustentabilidad a la operación: «Se logra que esta empresa siga trabajando por muchos años más».
Importancia de Cardón IV
La importancia de Cardón IV no es solo financiera, sino operativa. Pérez detalló que este gas cubre la demanda del occidente (Falcón y Zulia), incluyendo la red doméstica de Maracaibo, Cabimas y Lagunillas, y la generación eléctrica. Además, «casi el 50% de ese gas fluye hacia el centro-occidente a través del gasoducto HIPO, que puede transportar el gas hasta el estado Carabobo e incluso hasta Barquisimeto».
Al ser consultado sobre el nuevo protagonismo del gas, Pérez fue autocrítico sobre la gestión pasada: «Hemos aprendido mucho de cómo no hacer las cosas con el gas natural. Hay muchos negocios que, hablando de sustentabilidad, se han perdido porque no gestionamos el gas de la mejor manera».
Para el ingeniero, el problema no es la falta de recursos, sino la gerencia: «Las reservas las tenemos, el 80% asociada al petróleo, pero el problema es cómo manejamos el gas en superficie y conocer las oportunidades de negocio que cada molécula nos permite desarrollar. Es una cuestión de gerencia lo que nos ha impedido desarrollar esta industria».
Exportación a Colombia: Ventajas y condiciones
Sobre la reactivación del gasoducto Antonio Ricaurte (Maracaibo-Punta Ballenas), Pérez aclaró que existen dos negocios diferenciados: el transporte (el «tubo») y la venta de la molécula. «PDVSA está obligada a darle acceso abierto a cualquier productor nacional que quiera enviar gas a través de ese gasoducto, sea público o privado», afirmó.
Sin embargo, lanzó una advertencia sobre los tiempos: «Esta exportación todavía está un poco lejos, le faltan aspectos de planificación energética importantes porque hay muchos consumidores potenciales nacionales que están ‘dormidos’ y a los que se debe atender primero».
Para resolver esto, Pérez propone un modelo de «exportación interrumpible»:
- Flexibilidad: «Este esquema no obliga al productor a entregar los volúmenes comprometidos si hay una necesidad interna. Si hoy tengo para exportar y mañana no, esa exportación se puede detener siempre y cuando se informe».
- Precio: Al no tener «firmeza de entrega», el gas se vende más barato, lo que sigue siendo un gran negocio para Colombia.
El ahorro para el mercado colombiano
El análisis de costos presentado por Pérez posiciona a Venezuela como un competidor imbatible:
- Gas local colombiano: Se vende aproximadamente a 8 dólares el millón de BTU.
- Gas Natural Licuado (importado): Colombia paga entre 12 y 13 dólares por millón de BTU.
- Gas Venezolano: «Podría llegar a un máximo de 6 dólares el millón de BTU. Estamos siendo bastante competitivos con respecto a las opciones que tiene actualmente Colombia; es un ahorro de casi el 50% frente al gas importado».


No hay comentarios.:
Publicar un comentario