Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, marzo 16, 2026

VALLEJO POR SIEMPRE Por Douglas Zabala



César Vallejo en su emblemático "Los Heraldos Negros"   siempre nos recordará que “Hay golpes en la vida tan fuerte…” Pero hoy, 16 de marzo, en el aniversario de su nacimiento en 1892 allá en el Santiago de Chuco del Perú, preferimos recordar no solo los golpes que a veces te la vida, sino la humanidad inmensa de este poeta que, según quienes lo conocieron, escondía una ternura y un humor inagotables.

Vallejo dejó un legado profundamente poético, reflejado en libros como “España, aparta de mí este cáliz”. Cesar Vallejo en su transitar por el mundo de la poesía ha dejado tras de sí una obra que sigue resonando por su humanidad y universalidad.

 

Uno de sus poemas más conmovedores es “Masa".

 

Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: "¡Quédate hermano!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

 

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporóse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar...

 

Estos versos reflejan la intensidad emocional que define la obra de Vallejo, donde el dolor humano se convierte en un vehículo para explorar la condición universal. Su legado sigue iluminando el camino de la poesía comprometida y transformadora.

 

AQUÍ MI HOMENAJE AL POETA

 

¡VALLEJO!

Heme aquí vallejeando

tus papeles en el extravío.

Amado sea aquel que lleva

zapatos rotos bajo la lluvia.

Epistolario permanente

para quien escribe a campo abierto.

 

¡CÉSAR!

Aquí cada uno de nosotros

carga tu heraldo de capa y escudo.

Son las caídas hondas

de los cristos del alma.

 

¡VALLEJO!

Aquí estamos esperando

por ti.

Ven ahora que

estoy dispuesto

para acompañarte en tu llamarada.

Aprender de tus poesías también para amar.

¡Amor, en el mundo tú

eres un pecado!

Mi beso en la punta chispeante del cuerno

del diablo;

¡mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa

¡puro en su blasfemia!

¡el corazón que engendra al cerebro!

que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.

¡Platónico estambre que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¡CÉSAR VALLEJO!

Vamos juntos a combatir

por el que perdió su sombra en un incendio.

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